Por más de 6 años, los antorchistas michoacanos han librado una intensa lucha contra el gobierno estatal exigiendo solución a una serie de demandas de servicios elementales, como son: lotes para vivienda a precios accesibles, regularización de varias colonias ya establecidas, servicios básicos de agua, luz y drenaje, a los cuales tiene derecho todo ser humano y cuyo proveimiento la ley impone, como obligación, a todos los gobernantes en nuestro país.
El pueblo tiene todo el derecho a que le sean resueltas sus necesidades de dichos servicios elementales porque es él, y sólo él, quien, a través de sus impuestos, dota al gobierno del dinero de que dispone, es decir, los recursos públicos no son propiedad del gobierno, mucho menos de los gobernantes, sino del pueblo que los aporta.
Sin embargo, el gobierno que encabezó Lázaro Cárdenas Batel, no solamente no resolvió, sino que violó los elementales derechos de libre manifestación y organización, motivo por el cual los antorchistas pidieron se entablara contra él un proceso de Juicio Político en el Congreso del Estado; pero, sin que importara la razón, sino sólo la ley del más fuerte, tal Juicio Político fue desechado por la mayoría de la legislatura perredista.
Durante seis años se instrumentó una perversa campaña de medios en la cual el gobierno, al mismo tiempo que declaraba su disposición “a privilegiar la vía del diálogo”, amenazaba a los plantonistas con el desalojo violento, esgrimiendo el viejo argumento de que, con su protesta, dañaban los intereses de terceros.
El gobierno “diferente y cercano a la gente”, como siempre se autodefinió, repartió recursos a manos llenas a los grupos y organizaciones afines a su ideología política; en cambio, ignoró por completo a quienes consideró, desde el inicio de su administración, como sus enemigos; el caso más concreto se observó con los integrantes de Antorcha Campesina, quienes están en plantón desde hace más de un año sufriendo las inclemencias del tiempo.
Ahora que Leonel Godoy Rangel asumió la titularidad del Poder Ejecutivo Estatal, la situación para los antorchistas michoacanos sigue siendo, hasta el momento, la misma; no hay la más mínima muestra de voluntad por querer atender las necesidades de los michoacanos que libremente decidieron organizarse para luchar por una vida más digna.
Por el contrario, en días anteriores apareció publicado en un medio de circulación local un manifiesto firmado por un supuesto “Centro Histórico”, dirigido al gobierno del estado y a la autoridad municipal, para que busquen la manera de retirar o reubicar el plantón con el argumento de que “afean el centro histórico de Morelia y ahuyentan al turismo”.
No se puede dejar de percibir la amenaza que se lanza contra los humildes manifestantes, disfrazada ahora de preocupación por la estética de nuestra ciudad capital. Por ello, a través de este medio, reiteramos a las autoridades responsables, que nadie sale a protestar a la calle si no es por razones de extrema necesidad; el remedio a las marchas y plantones es sencillo, basta con que sean atendidas oportunamente las justas demandas de los inconformes, y éstos de inmediato se retirarán. Ésa es la elemental obligación de los funcionarios del gobierno federal, estatal y municipal. El no comprender esto, significa estar en el más craso retrazo histórico, algo así como en la trasnochada época de los reyezuelos.
Los antorchistas nos mantendremos en pie de lucha en espera de que el gobierno godoyista se siente e negociar para poner fin al conflicto que lleva más de 6 años; seguimos abiertos al diálogo, porque somos conscientes de que nuestra lucha tiene como único fin conseguir mejores condiciones de vida para los más marginados del estado.
Por lo tanto, con nuestra voluntad de triunfo inquebrantable, seguros de que la razón y el derecho nos asiste, reiteramos que estamos dispuestos a mantenernos a la altura de la responsabilidad que nos ha tocado desempeñar, la cual consiste en ser punta de lanza en esta lucha en contra de la burla y el pisoteo de los derechos de los pobres de México y, más en concreto, de los de Michoacán.