MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Con eventos filantrópicos
no se combate la miseria


Antonio Medina Ambríz
Dirigente antorchista en Nuevo León
19 de noviembre de 2009

El pasado domingo 8 de los corrientes, el Grupo Multimedios en sinergia con Cáritas de Monterrey, realizaron la cuarta edición del programa de beneficencia pública Mano con Mano, para, nos dicen, recaudar fondos y seguir ayudando a los neoleoneses que más lo necesitan. Al cierre del evento se logró recaudar dos millones doce mil pesos, superando con ello la cifra del año pasado. Últimamente en Nuevo León es mayor el número de individuos, instituciones o eventos que se ostentan como promotores de ayuda, socorro o altruismo a favor de los más desamparados y marginados de nuestra sociedad. No hay día que no recibamos, con insistencia fastidiosa, mensajes machacones envueltos en “razones” sensibleras, para movernos a cooperar para personas “con capacidades diferentes”, para niños con cáncer, para “refugios y comedores” para indigentes, para niños de la calle, para tal o cual casa para huérfanos, etc., etc. También se tienen los ya famosos teletones –que ya se nos empieza a anunciar el próximo que se realizará en  diciembre-, están los redondeos de los centros comerciales como Sorianas, Comercial Mexicana, tiendas Oxxo, etc., que no son más que mecanismos sutiles para sacar dinero del bolsillo de los pobres con el pretexto de ayudar a otros pobres, pero eso sí, a través de empresas o personajes que se paran el cuello “haciendo el bien” con sombrero ajeno.

            Cabe preguntarnos ¿a qué se debe este fenómeno?, ¿cómo se explica este repentino incremento de la compasión de los poderosos por los padecimientos de los más humildes?, y lo más importante, ¿se podrá acabar así la miseria que priva en el Estado?

            La respuesta no es difícil; para hallarla basta remontarse a los orígenes de la filantropía. La filantropía es un invento antiquísimo creado con el propósito de ayudar a paliar los sufrimientos de los pobres, mediante la acción de individuos e instituciones privadas, que buscan, por un lado, subsanar las deficiencias de los gobiernos, y por otro lado, por las mismas necesidades de sus negocios que los impele a formarse una imagen “positiva” entre sus clientes y la opinión pública, llevando “socorro” a los desamparados. Allí encontraremos que la caridad en escala social nació de dos realidades humanas, de dos fenómenos materiales presentes en la sociedad en un momento determinado de su desarrollo. De un lado, la brutal concentración de la riqueza en unos cuantos y la correlativa generalización de la pobreza entre las clases populares; y de otro lado, y como consecuencia de esto, la necesidad de evitar la explosión del descontento social, que necesariamente tiene que brotar en una sociedad tan bárbaramente polarizada entre ricos y pobres. La filantropía, pues, fue y es un intento de aliviar los efectos desastrosos de la miseria y la pobreza de las masas, buscando por este medio adormecer su conciencia y su espíritu de rebeldía. Los poderosos tratan de presentarse ante los pobres que no son indiferentes a sus sufrimientos y de que luchan por ayudarlos, que se proponen, como dicen, crear un mundo mejor para todos. Lo que se ha visto a lo largo de la historia, allí donde crecen y se generalizan el hambre, la ignorancia y las enfermedades, allí se multiplica también, las instituciones y los personajes dedicados a arrojar mendrugos al pueblo, para calmar su necesidad y su descontento.

            Pero la historia prueba también que la filantropía nunca, jamás ni en ninguna parte, ha logrado aliviar siquiera, de manera significativamente, el hambre y el sufrimiento de los pueblos. Su florecimiento es una señal infalible de la concentración desmedida de la riqueza en pocas manos y del incremento gigantesco de la pobreza de las mayorías.

            Y esto es lo que está pasando en nuestro estado. El incremento súbito de eventos filantrópicos, son una prueba irrefutable de que en el estado se ha ido agudizando y profundizando la injusticia social; que ha crecido  y se ha concentrado la riqueza en unos cuantos y ha crecido de manera desmedida la miseria de las mayorías en nuestro estado, y por tanto crece el peligro de descontento social. Así es como se explica, que a últimas fechas haya crecido entre los poderosos el amor y la compasión por los desamparados. A mayor miseria, hambre y sufrimientos del pueblo, más filantropía. De la misma manera, queda claro que ni con el evento de Mano con Mano y todos los demás que se han registrado, acabarán significativamente con la pobreza en el estado. Esta explosión filantrópica es sólo un intento de curar el cáncer de la pobreza con una aspirina y buenas intenciones; por eso se fracasará en los intentos por redimir a los pobres, como ha ocurrido siempre.

            El pueblo no se debe dejar de engañar ni manipular. Debe entender bien las verdaderas intenciones que persiguen los poderosos con todos estos eventos henchidos de amor y compasión por los más humildes. No hay más solución para acabar con la pobreza que terminar con la profunda injusticia social, que es la que genera la brutal miseria del pueblo; se necesita otro modelo económico que no privilegie a unos cuantos, sino que se proponga el reparto equitativo de la riqueza. Tarde o temprano tiene que ocurrir; el hambre y las enfermedades no se dejan engañar por mucho tiempo con apapachos y palabras compasivas. La gente despertará y exigirá soluciones, o tomará su destino en sus propias manos. Si no, al tiempo.

"Si requiere mayor información sobre nuestras actividades no dude en contactarnos", "Visite nuestra seccion de Articulos para mayor información"

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx