Hace algunos años, los estudiantes, sobre todo los preparatorianos y los universitarios eran la “levadura del pan” como decía Violeta Parra en su canción “me gustan los estudiantes” su frescura, su generosidad, su creatividad, su limpieza moral y su capacidad de lucha, cimbraba a los poderosos y sus gobernantes, sus ideas de construir un mundo mejor y destruir todo lo que perjudicaba a la sociedad, hizo que muchos jóvenes talentosos y de buen corazón, construyeran organizaciones estudiantiles que trataban de apoyar a los explotados del mundo, entre estos los mas desesperados y decididos renunciaron a su vida cómoda y se lanzaron a aventuras guerrilleras, a sabiendas que ese camino conducía muy seguramente a la cárcel o a la muerte, otros creyeron que el arte era la mejor opción para demostrar su inconformidad con lo que les ofrecía la sociedad, y otros más prefirieron el mundo académico y la ciencia para lograr una sociedad mejor, pero había siempre en todos un esperanza de lograr una vida más espiritual que material, había una reflexión sobre el destino, sobre el futuro y la importancia de la solidaridad y de la unión, algo en común que animaba el espíritu de mucha gente sobre todo a los estudiantes era la teoría de la revolución socialista, cuyo ejemplo estaba en el bloque Soviético o en la revolución China, o cubana, o la heroicidad de los Vietnamitas, pero todos ellos tenían una esperanza y un ideal, que era la búsqueda intensa de una sociedad mejor.
Pero el bloque socialista se cayó, el socialismo real dejó de ser el foco de atención de mucha gente, pero sobre todo de los estudiantes, y cuando se perdió esa esperanza, la burguesía arreció sus ataques a la idea de luchar por una sociedad diferente a la capitalista, arreció su propaganda utilitarista e hizo una apología del individualismo más acendrado, redobló su confianza en el desarrollo de una vida eterna en el capitalismo, y los filósofos del irracionalismo con Nietzsche, Bergman, Schopenhauer y otros se volvieron los nuevos iconos de los estudiantes, la razón y la lucha dejó su lugar a la vida fácil y placentera, la solidaridad entre los hombre se volvió descabellada, y el deseo de progresar se basa ahora en el interés intenso de tener más riqueza y más poder como única forma de triunfar en la vida, y junto con ello la intensa búsqueda del placer fácil en el alcoholismo, el sexo y las drogas. El sistema capitalista pareció triunfar en forma definitiva, no quedó otra opción para los jóvenes que insertarse en el aparato productivo y social de la sociedad actual, y prepararse para servir mejor al sistema y beneficiarse de sus logros.
Pero muy poco duró el entusiasmo de la burguesía. Las leyes inefables del desarrollo del capitalismo mostró al mundo los síntomas de que el sistema no es eterno, ni puede brindar a toda la sociedad una vida cada vez mejor, muy por el contrario, la llamada globalización económica y la crisis que estalló en este 2009 dio el campanazo que muchos no acaban de concebir, tampoco el capital le puede dar a la humanidad el bienestar, ni a los jóvenes un futuro promisorio, por el contrario, el futuro ya no es el paraíso que les prometió el capitalismo con su “libertad”, con su “democracia”, con su “felicidad”, ahora lo que promete es desempleo, cuando más subempleo, un mundo cada vez más polarizado y dividido, con un aumento creciente de la pobreza, de la delincuencia, de la inseguridad, de la impunidad de los poderosos y sobre todo de un inmenso pesimismo.
Hoy los estudiantes, ya no son levadura del pan, ya no hay organizaciones juveniles en las escuelas y universidades que ayuden a los explotados del país y del mundo, ya no hay ideal de sociedad, ya no interesa ni la ciencia, ni el arte, ni siquiera aprender ya no sirve porque ahora intuyen que el conocimiento dejó de ser una herramienta para la vida, sólo lo que importa es tener algo de suerte para conseguir trabajo y sobrevivir, ya no hay esperanza de un mundo mejor, porque el actual no se puede mejorar y sólo se puede usar para vivir. Hoy los jóvenes van al paraíso que les ofrece el egoísmo, el servilismo, el placer fácil es el de sobrevivir en un mundo que no entienden, pero que también no quieren entender porque no sirve de nada.
Pero la sociedad basada en el consumo indiscriminado, en la anarquía en la actividad económica, en crisis recurrentes y profundas que echa a los profesionistas a la pobreza, a los pobres a la miseria, a los miserables a la indigencia, con una política corrupta, soez, gris absurda, con una educación triste, aburrida, sin sentido, al final acaba por ser repudiada por los más enérgicos y talentosos.
Hoy más que nunca se necesita buscar la salida que siempre brinda la misma realidad como lo ha demostrada en la historia de la humanidad entera, y la salida está en la misma historia de los jóvenes, recobrar el futuro, la visión progresista y revolucionaria, aquella que fue abandonada por el paraíso que ofreció el capitalismo, hoy no hay otra, mas que volver a formar la levadura del pan y enarbolar las banderas de la lucha por una vida mejor para todos y eso como se le quiera entender es el socialismo.