Estamos en plena época de festividades, y en nuestro país tan dado a copiar costumbres, y a dejarse llevar por eventos diseñados para apartar la atención de los pobres de su precaria e injusta situación económica, ésta es una fabulosa oportunidad para que aprovechando las fechas se laven los pecados cometidos, con regalos y fiestas. Los gobernantes no pierden ni la mínima oportunidad para aparecer en reuniones, posadas o francas pachangas en las cuales se muestran como los defensores más preocupados de los pobres de México y, de paso, no dudan en hacer un recuento de las obras y servicios que prestaron a los asistentes.
En Quintana Roo, tanto el Gobernador como los presidentes municipales y los virtuales candidatos a Gobernador por el tricolor no han perdido ninguna oportunidad para celebrar las conocidas posadas, y candidatearse o reconciliarse con sus gobernados, según sea el caso. Desde el pasado miércoles 16 un día sí y otro también, en los medios informativos han desfilado desde diputados y presidentes municipales hasta el gobernador regalando piñatas, despensas, juguetes y ofreciendo fiestas, con discursos grandilocuentes haciendo un llamado a la unidad entre el pueblo y autoridades. Estos actos no son en sí algo incorrecto, pues no tiene nada de malo celebrar, lo reprobable e indignante es el contexto en que se llevan a cabo. Los sectores de la sociedad en que se han llevado a cabo estos actos, son los más desprotegidos de nuestro país, principalmente campesinos quienes han estado en el total abandono, por lo menos en este periodo gubernamental, y precisamente en estos tiempos de crisis en México en vez de apoyar verdaderamente a los hombres y mujeres del campo se les engaña y se les calma con estos indignantes eventos, para muestra un botón.
En el municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde habitantes de comunidades Mayas se atrevieron a manifestarse y bloquear la carretera Chetumal-Cancún, el pasado 16 de noviembre, como medida desesperada ante la negativa del gobierno del estado a pagar el seguro para el cultivo de maíz, estipulado como apoyo al campo en período de sequía, las autoridades no dudaron en reprimir y encarcelar a mas de 200 campesinos mayas, amparándose en la insultante frase que reza: “nadie puede estar por encima de la ley”, en vez de resolver su justa demanda, toda vez que es el gobierno quien establece este fallido programa de apoyo al campo.
El gobernador Félix González Canto, en una reunión con dignatarios mayas, los llamó a la unidad diciendo, yo siempre he estado con ustedes ¡Son mis hermanos! ¿No es acaso insultante que a un mes de haberlos reprimido y encarcelado se les brinde una fiesta y se les diga “El gobernador del estado no sólo es su aliado, sino su hermano”?
En el municipio de Othón P. Blanco, los antorchistas han estado luchando desde el mes de septiembre por obras y servicios, despensas, proyectos productivos y el pago del seguro de los agricultores de maíz, es decir, por el mismo problema que los campesinos de Felipe Carrillo Puerto, que fueron reprimidos. Para esto, obtuvieron una minuta firmada por una comisión de diputados designados por el gobernador, con el claro compromiso a resolver dichas demandas. Pero contrario a lo que se esperaba de la máxima autoridad de nuestro estado, no sólo no se cumplió con la minuta, sino que se desató una feroz campaña de desprestigio contra los antorchistas y sus líderes, acusándolos falsamente de haber engañado y convencido a los campesinos mayas de Felipe Carrillo Puerto para que bloquearan la carretera, situación desmentida oportunamente por el movimiento antorchista.
Como respuesta a la cerrazón de las autoridades, los antorchistas mantienen un plantón permanente desde el 26 de noviembre, hasta que las autoridades cumplan con sus compromisos.
En conclusión, queda claro el doble discurso de la clase gobernante en Quintana Roo, por un lado se tiene en el total abandono a los campesinos, y cuando se atreven a exigir que el gobierno cumpla con su obligación de apoyar al campo, se les reprime; por otro lado, se aprovechan las festividades y la bondad de los campesinos, que todavía confían en sus autoridades, mintiendo burdamente y tratando de comprar su conciencia con migajas. Apenas paso la navidad, falta el fin de año y el día de reyes, es decir, la caravana de bienhechores apenas empezó.
Pero la clase gobernante debería saber que no todo es eterno, que no podrá engañar al campesino toda la vida, los tiempos están cambiando y pudiera estar cerca el día en que el pueblo les pase la factura a quienes lo han engañado y marginado por tanto tiempo, no faltará quien se lo diga. Por de pronto, ahí estarán los antorchistas en plantón el tiempo que sea necesario, para desmentir a sus detractores.