MOVIMIENTO ANTORCHISTA


El capitalismo depredador, causa última del calentamiento global y sus consecuencias


Ernesto Enciso Carrillo
Secretario de Prensa y Propaganda en Nuevo León
22 de diciembre de 2009

Acaba de fracasar estrepitosamente   la décimo quinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Copenhague, Dinamarca. En ésta participaron 193 países, entre ellos, los más industrializados y   los llamados países “emergentes” (China, India, Brasil y México ¿?). Los países ricos se encargaron del fracaso de la cumbre de Copenhague. Ésta mostró una vez más al mundo que los países industrializados como Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Inglaterra, Alemania y Japón,  son los verdaderos responsables de los daños que viene sufriendo la atmósfera terrestre y, en general, la naturaleza y sus ecosistemas. Y sólo diremos, para argumentar lo anterior, que el país mas  desarrollado industrialmente, Estados Unidos, con el 4% de la población mundial produce el 25% de la contaminación de bióxido de carbono.

Quienes ingenuamente albergaron alguna esperanza de que de esta reunión saldrían acuerdos trascendentales para reducirlo, habrán comprobado lo que son estas Cumbres sobre la conservación de la naturaleza: hipocresía de los países industrialmente desarrollados  que fingen preocuparse por la Madre Tierra, pero lo que verdaderamente les interesa es que se siga acumulando, como siempre, la riqueza en un puñado de hombres inmensamente   ricos.

Actualmente  se debate en muchos foros el llamado cambio climático y, más concretamente, el  fenómeno del calentamiento global  que se esta dando en el planeta. La explicación del incremento de la temperatura terrestre (según registros, del año 1880 al año 2000, la temperatura se ha elevado 0.7 °C, y los pronósticos a futuro no son nada halagüeños), es la acentuación del efecto invernadero que esta provocando la  enorme cantidad  de gases, principalmente el dióxido de carbono (CO2,) proveniente del uso indiscriminado de combustibles de origen fósil (petróleo, gas y carbón) para hacer funcionar  las centrales termoeléctricas, la gran industria y crecimiento exponencial de unidades de  transporte automotor.


Es importante decir  que el efecto invernadero es un fenómeno natural, el cual consiste en la retención de ciertas  radiaciones solares  en la atmósfera provocando el calentamiento de ésta. El dióxido de carbono y otros gases impiden  que parte de esa radiación que genera calor salga de la atmósfera terrestre. Ahora bien, lo que viene sucediendo es que la gran cantidad  de los llamados gases de efecto invernadero, que se vierten a la atmósfera por la actividad industrial, está reteniendo más allá de lo normal las radiaciones y provocando, en consecuencia, el incremento de temperatura. Los efectos que tiene esta elevación de la temperatura en la tierra son, entre otros, el deshielo  de las zonas polares con el consecuente incremento del nivel del mar; destrucción de ecosistemas enteros (plantas, animales y el medio que los rodea)  por sequías y por cambios drásticos en los patrones de fenómenos atmosféricos como las lluvias, ciclones, etc. 


Debemos decir que  aunque  el cambio  climático en la tierra es algo que se ha producido a lo largo de sus  miles de millones de años de existencia por causas estrictamente naturales (por ejemplo, las que causaron las épocas glaciales que duraron miles de años, la que provocó el impacto de grandes meteoritos como el que sucedió hace 65 millones de años en la península de Yucatán y que acabó, según las teorías más aceptadas, con los dinosaurios),  el cambio  del clima a nivel global  provocado por la acción del hombre, que es del que estamos hablando, es mucho más reciente. Se da partir del desarrollo del capitalismo, y, particularmente, a partir de la revolución industrial en Inglaterra en el siglo XVIII con la invención de las máquinas. Estos daños se han acentuando a partir del siglo pasado llegando a extremos alarmantes en los últimos decenios con la irracional explotación de la naturaleza.


En el fondo de la mayoría  de las explicaciones que se dan  sobre  este calentamiento global,  sólo  se nos habla de la causa  en relación a los medios técnicos o tecnológicos que son utilizados en la industria, los métodos que se aplican en ésta  y la clase de energía que se utiliza para mover la industria  con que se está produciendo  los bienes materiales que toda sociedad necesita.


Se dice que la  industria y el transporte automotor, creciente en los países industrializados, están lanzando a la atmósfera cantidades enormes de gases de efecto invernadero resultado del uso indiscriminado de combustibles de origen fósil, como el petróleo. Aunado a esto, la gran deforestación que está acabando con grandes extensiones de bosque y selva en todo el planeta (y es ahí donde se lleva a cabo la conversión de dióxido de Carbono a Oxigeno por medio de la fotosíntesis de las plantas). Las medidas que  se “acordaron” en la cumbre en el país escandinavo, y que realmente no fueron resultado del consenso de los distintos países, sino imposiciones de Estados Unidos para resolver este problema (lograr que la temperatura no suba más haya de dos grados centígrados, un fondo de 30 mil millones entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables hagan frente al cambio climático, entre otras puntadas), no son ya digamos , ni siquiera paliativos, sino incluso la aceptación, en los hechos, de la destrucción de muchos ecosistemas.


Aunque la explicación mencionada arriba es cierta, no ahonda en las causas más profundas que, desde mi punto de vista, son de orden económico social. Trataré medianamente de explicarme. En el régimen económico de los países industrializados lo que impulsa al dueño de los medios de producción, al capitalista, no es satisfacer las verdaderas necesidades  de alimentación, vestido, vivienda, etc., en la sociedad,  sino el de obtener la máxima ganancia para su enriquecimiento personal. Por lograr esta máxima ganancia se produce lo que sea y a costa de lo que sea; la naturaleza y su conservación valen un verdadero sorbete a lado del interés personal que busca el empresario privado.

 
Y ahí está Estados Unidos que  con sus 306 millones de habitantes   consume casi tres veces el petróleo que China que tiene 1,313 millones de habitantes.  A las empresas Yankis o japonesas que producen automóviles lo que les  importa es la venta de cientos de autos para incrementar sus enormes ganancias, a ellos no les importa resolver el problema del transporte y el uso racional de los recursos naturales como la gasolina que es derivado del petróleo; si eso fuera se promovería  el transporte colectivo en lugar de incrementar en millones de unidades los parques vehiculares de las grandes ciudades.  Los capitalistas de los países industriales producen artificialmente “necesidades” en su población convirtiéndoles en las sociedades mas derrochadoras de recursos naturales.


En conclusión diremos que para realmente salvaguardar a la Madre Tierra, se requiere un cambio en el régimen económico en los distintos países más industrializados, regímenes que  privilegian el interés privado de un puñado de magnates en detrimento de miles de millones de habitantes y de la propia naturaleza. Un régimen que haga un uso racional de los recursos de la naturaleza y atienda las verdaderas necesidades de la población en todo el planeta. Es cierto que es un  gran reto para la humanidad pero no hay de otra, todo lo demás son, como ya lo dije, paliativos.

 


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