Seguramente muchos compatriotas del resto del país imaginan (porque a eso nos lleva la propaganda) el área metropolitana de Monterrey, como toda una zona próspera y desarrollada, sin la marginación que aqueja a aquellos estados con rezago económico. Es casi impensable que en un estado que es punta del desarrollo industrial y comercial en el país existan colonias polvorientas, sin drenaje, sin agua, sin electrificación, sin escuelas de todos los niveles, sin centro de salud, etc. Y en sí, así debiera ser, pues a diario la gran industria y el comercio pujante generan ríos y ríos de riqueza, forjada por miles y miles de trabajadores del estado. Pero la realidad (esa realidad muchas veces desfigurada por intereses mezquinos, pero siempre única y siempre victoriosa, pues, tarde que temprano, se “impone”), nos dice que no es así: alto índice de desempleo, empleo mal remunerado y muchas colonias en el peor de los abandonos. Efecto de lo anterior: incremento de personas en el comercio llamado informal, incremento de los índices de robos, asesinatos, violencia intrafamiliar, drogadicción y vandalismo en colonias. Es, en resumen, el cuadro que nos muestra el estado y particularmente su área metropolitana.
Para muestra de esta cruda realidad menciono que en la Alianza Real, asentamiento al norponiente de área metropolitana de Monterrey, en el municipio de Escobedo, las miles de familias que la habitan sufren (y aquí la palabra “sufren” no es una palabra más, sino expresión de la dolorosa realidad que enfrentan las familias, día con día, en sus casas, muchas de la cuales son madera y de techo de lamina galvanizada que las altas temperaturas que se dejan sentir de esta época del año en el estado calientan cual comales), la carestía de agua potable ya que dependen del deficiente suministro a través de pipas que proporciona Fomerrey. Falta de suficientes pipas que cubran las cerca de 82 manzanas de los distintos sectores; pipas que trabajan sólo un turno; pipas que tienen que ser llenadas en “garzas” que se encuentra a cerca de una hora de recorrido antes de llegar a sus destinatarios; pipas que, en lugar de tardar en llenarse en 45 minutos, tardan hora y media porque el “tiempo es oro”; ciertos “piperos” (no todos, para no difamar al gremio) llenan los tambos según la cooperación “voluntaria” que den los vecinos. En fin, muchas familias, en plena ciudad industrial, tienen dificultades para hacerse de agua para lavar, bañarse, cocer sus alimentos, etc. Todo esto sin que los responsables directos e indirectos del control de las pipas pongan un santo remedio.
El Movimiento Antorchista ha estado exigiendo que, en tanto se introduce la red definitiva de agua potable, las autoridades de la institución de vivienda tomen realmente el asunto en sus manos y le den una solución. Lo anterior mediante la contratación de más pipas, ampliación de los turnos e instalación de “garzas” en la misma colonia. El asunto de la carencia de agua en la Alianza no es nuevo; se ha tratado prácticamente desde que inició el asentamiento, y de manera reciente, en las audiencias públicas celebradas en la primera semana del mes pasado con el Director Ejecutivo y el encargado de Infraestructura Social de Fomerrey, de los cuales se obtuvo respuestas favorables.
Después de esta última audiencia algo pareció corregirse el suministro de agua a través de pipas; desafortunadamente sólo fue temporal: se volvió a caer en lo ya descrito. Por tal motivo, las familias organizadas en Antorcha han venido realizando movilizaciones y gestiones para que las autoridades de Fomerrey den una solución real y definitiva a este problema.
Ahora que ha iniciado, desde los primeros minutos del día marcado por la ley electoral, la frenética carrera para ocupar la primera magistratura del estado (en la que pareciera que, cual carrera del hipódromo, el arranque cuenta y hay que mostrar la energía y de lo que son capaces los distintos candidatos, y en la que desafortunadamente nos espera a los ciudadanos comunes y corrientes, un “alud” de todo tipo de promesas en relación a la seguridad, al empleo, educación, introducción de servicios básicos) esperamos que ahora los actuales funcionarios de las distintas dependencias no dejen en mal a sus correligionarios de partido que buscan tan afanosamente los puestos de elección popular.
De no haber una respuesta a esta demanda tan básica, como lo es asegurar el suministro de agua a las familias humildes de la Alianza, al Movimiento Antorchista no le quedará otro remedio que denunciar y manifestarse públicamente.