MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Esquizofrenia en
el ejercicio del poder


Juan Manuel Celis Aguirre
Dirigente antorchista en el estado de Puebla
12 de octubre de 2009

En las últimas semanas, los medios poblanos publicaron amenazantes declaraciones del secretario de Gobernación, Mario Montero, en el sentido de que “no descartaba usar la fuerza para desalojar el plantón que sostiene el Movimiento Antorchista frente a Casa Aguayo”.  Tales afirmaciones resultan francamente preocupantes, no sólo porque revelan ingobernabilidad y falta de oficio político, sino porque evidencian claramente que el gobierno actúa como si ya no se tuviera ninguna responsabilidad en el mantenimiento de  la estabilidad social y en la solución de las demandas populares; como si gobernar se redujera a silenciar la inconformidad popular, palpable y creciente, para que nadie la vea, ni la oiga.

Es tan corta esta visión, que se llega al extremo de tomar cualquier protesta, en primer lugar el plantón antorchista, como una afrenta personal a los inefables hombres del poder, ceguera que llega al colmo de despreciar a los posibles electores, basados en que su oráculo les vaticinó un aplastante triunfo en las próximas contiendas. Pero, la verdad, ante la creciente ola de inconformidad, es de preocupar la insensibilidad mostrada por nuestros gobernantes. Por necesidad, soy testigo de las muchísimas protestas de grupos de inconformes que llegan cotidianamente a Casa Aguayo, en busca de que algún funcionario de gobierno (menor, aunque sea) les escuche y prometa solución a su problemática; algo que seguramente a los gobernantes les parece insignificante, pero que para los ciudadanos es, en la mayoría de los casos, de vida o muerte. 

Soy testigo “orejal” (como dijo un célebre señor de mi rancho) de cómo desfilan las inconformidades: desde colonos que exigen solución a un litigio sobre la administración de un pozo de agua potable; autoridades subalternas, en pleno, del municipio de Huejotzingo, que piden la clausura de un relleno sanitario (mejor dicho tiradero), que no es relleno y menos sanitario; tianguistas de Texmelucan que urgen seguridad en su trabajo; maestras de varios preescolares que piden seguridad salarial y empleo; ejidatarios de Azumiatla, a los que se les fueron arrebatados sus predios; maestros disidentes, cuya respuesta fue la represión (el garrote vil al más puro estilo hitleriano); defraudados de SITMA y de COOFIA, quienes aseguran que la SEGOB quiere evitar la intervención de autoridades federales (si no, cómo  se explica el cierre o sello de la oficina de la empresa defraudadora, protegida y ubicada en edificios administrados por funcionarios de alto nivel -secretario, administrador de las torres de JV-). Estas manifestaciones de inconformidad son de lo más representativo que ha pasado en estos cinco meses y a ninguna se le ha dado una respuesta satisfactoria.

Si se analiza desapasionadamente, estamos ciertos que todos estos problemas merecerían atención inmediata y un castigo a los agresores de la estabilidad social. Más para nuestros gobernantes, fuera de Casa Aguayo, fuera de su burbuja de intereses, nada sucede. Todavía más, cuando la rumorología se generaliza y alcanzamos a leer entre líneas la realidad, se nos revela la similitud del origen de todos estos problemas y la comunidad de los actores e intereses poderosos tras bambalinas. Así, alcanzamos a explicarnos el porqué a los problemas simples no se busca darles siquiera una esperanza de  solución y, en cambio, se escudan y arguyen muy “justificadamente”, que no hay dinero,  que los recortes son invalidantes, que no se puede resolver bajo presión. Así se explica que todo se quiere resolver con amenazas, coartando el derecho a la expresión por los medios a su alcance; por ejemplo, borrando pintas de inconformidad y, aprovechándose de su poder, quitando anuncios, etc.

¿Será que no ven que esa política aumenta la inconformidad y el encono sociales? ¿O confían en la “inversión” realizada para comprar votos y promover a sus candidatos, algunos de los cuales se convertirán así, casi mágicamente, de funcionarios insensibles, oscuros y maldicientes, en “gallos” de incuestionable verticalidad moral, de “carisma envidiable” (estilo Montero, según Javier Arellano), a prueba de errores y hábiles polemistas que los harán invencible? Creo que a estas alturas a todos  nos queda claro, y a los candidatos más que a nadie, que ya pasaron aquellos tiempos, en los que, por una despensa, un plástico, una gorra o una  playera, se vendía el voto y se garantizaba el triunfo del más oscuro candidato.

Sólo los desfasados o quienes padecen un grave ataque de esquizofrenia política  pueden sentirse y actuar ya como seguros ocupantes de las sillas principales en las administraciones entrantes (estatal y municipal), al mismo tiempo que se alejan, ignoran, maltratan y reprimen a los que rechazan sus limosnas y les exigen verdaderas acciones de desarrollo social. ¿Será que lo que verdaderamente buscan es ponerle en bandeja de plata la gubernatura al PAN?

"Si requiere mayor información sobre nuestras actividades no dude en contactarnos", "Visite nuestra seccion de Articulos para mayor información"

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx