Un Teatro de la República abarrotado, fue testigo de la toma de protesta del nuevo gobernador de Querétaro, José Calzada Rovirosa, quien anunció el principio de una nueva historia para la entidad, caracterizada por la cercanía y la sencillez. El suyo será, dijo, un gobierno humano, en permanente contacto con la ciudadanía, un gobierno de reglas claras y cuentas precisas.
José Calzada se convierte en el primer gobernador surgido de las filas del PRI, luego de que los últimos dos sexenios fueran gobernados por funcionarios surgidos del PAN: Ignacio Loyola Vera (1997-2003) y Francisco Garrido Patrón (2003-2009).
Durante su mensaje político, el nuevo mandatario queretano ratificó que auditará las finanzas del gobierno saliente, uno de los más cuestionados en la historia reciente de Querétaro, por el manejo que hizo de los recursos económicos, cuestión que al parecer no le gustó al gobernador saliente, quien no pudo evitar hacer muecas.
A su salida del Teatro de la República, a dónde acudieron ex dirigentes del PRI, la presidenta actual Beatriz Paredes, el secretario de gobernación Fernando Gómez Mont, algunos gobernadores –entre ellos el del Estado de México, Enrique Peña Nieto-, senadores y diputados, Calzada caminó a Palacio de Gobierno rodeado de gente que no dejó de gritar su rechazo al gobierno saliente de Garrido Patrón.
Antes de la ceremonia, el ex gobernador Garrido no terminaba de bajarse de la camioneta que lo llevó hasta las puertas del histórico teatro, cuando la gente que lo vio llegar comenzó a corear el nombre de Pepe para después perderle todo el respeto a quien -hasta ese momento- seguía siendo el gobernador del estado.
"Vete", "fuera", "ratero" y otros calificativos recibió Garrido, quien jamás perdió la sonrisa que lo caracterizó desde que asumió, entre porras y vítores, la presidencia municipal de Querétaro. Alertado por la experiencia –inédita en la historia de Querétaro- decidió salir rápidamente del teatro… por la puerta de atrás.
El que tampoco se escapó del reclamo de los presentes fue el ex candidato panista al gobierno y ex alcalde queretano, Manuel González Valle, quien terminó saliendo por piernas del evento, él sí contrariado y cabizbajo.
Un día antes, el otrora poderoso ex secretario de Gobierno, Alfredo Botello Montes, se derrumbó cuando dirigió unas palabras a la mesa directiva del Congreso Local, con motivo de la entrega por escrito del sexto y último informe de gobierno de Francisco Garrido Patrón.
Al borde del llanto dijo estar satisfecho por el trabajo realizado. Con voz quebrada, el duro secretario de gobierno, alguna vez candidateable a la gubernatura, sucumbió probablemente ante la pérdida de poder.
De acuerdo a la ley, a la nueva Constitución, Garrido no estaba obligado a informar su gestión de manera pública pues la propia legislación lo facultó para mandarlo por escrito a la mesa directiva. "Hicimos un buen trabajo... dejamos sentadas las bases para el futuro", masculló Botello, con la garganta a punto de quebrársele.
Las promesas hechas por el gobernador Calzada tuvieron reacciones muy pronto: A dos días de haber iniciado su administración, dos manifestaciones se hicieron presentes frente a Palacio de Gobierno, para solicitar el apoyo del Gobernador del Estado y solucionar pendientes que dejo el régimen panista.
La primera manifestación, estuvo encabezada por un grupo de ciudadanos provenientes de la comunidad La Pita, en el municipio de Corregidora, los cuales el 17 de septiembre del año en curso fueron desalojados de sus casas con lujo de violencia por el entonces regidor perredista Juan Manuel Moreno Mayorga, quien destruyó sus casas con excavadoras, apoyado por el ex- presidente municipal de dicho ayuntamiento. Una vez que éstos abandonaron Plaza de Armas, una segunda manifestación del Frente Democrático Independiente se hizo presente. Buscan en el gobierno de Pepe Calzada una solución a las diferentes demandas en materia de transporte, vivienda, salud, becas escolares y deporte.
A éstos y otros añejos pliegos de peticiones tendrá que responder el gobernador Calzada, si no quiere terminar dentro de seis años como lo acaban de hacer los ex funcionarios panistas, a quienes el pueblo les cobró en las urnas la soberbia y prepotencia con que se condujeron durante toda su administración.