Dicen que cuando un barco “hace agua” o se comienza a inundar, lo primero que salen son las ratas, y es momento en que los tripulantes de una nave deben preocuparse. Esta advertencia de peligro de los navegantes del mar, surge después de conocer la noticia de la gran preocupación que le acongoja a uno de los capitalistas más ricos del mundo: Carlos Slim Helú, quien se ha espantado al ver el negro panorama de crisis económica mundial y lo que le espera en el futuro inmediato al país. Slim dijo que no habrá crecimiento económico y que existirán los peores niveles de desempleo de los últimos 80 años. ¡Vaya lo que nos espera! Porque quien lo afirma no es la voz de un “izquierdista trasnochado” o de un “catastrofista apocalíptico”, es la voz, de nada más y nada menos, que del personaje más rico del país.
Con estos negros pronósticos de México en materia económica, y sobre todo, entre los sectores sociales que ya en estos momentos están en condiciones de pobreza, más de 70 millones de personas en el país, ¿qué acciones están llevando a cabo las autoridades de los tres niveles de gobierno para enfrentar la crisis que ya esta a la puerta de nuestra casa? Absolutamente nada.
En nuestra entidad, en los próximos meses estaremos observando el regreso de miles de paisanos que laboraban en EE. UU. y que ante la falta de empleo en el país del norte, regresan para sumarse al ejército de desempleados que ya existen en San Luis Potosí, por el cierre de varias empresas en la localidad. En otras ramas de la producción, como son las empresas de servicios y el comercio, también están reduciendo la contratación de personal por lo mal que les va.
MÁS LEÑA AL FUEGO
Cuando en el terreno económico todo esta mal, cuando hace falta la generación de empleos o cuando menos mantener a los existentes, hay voces que buscan “echarle más leña al fuego”. Es el caso de los comerciantes establecidos del centro histórico.
Hace unos días, los representantes de la agrupación “Nuestro Centro”, expresaron su malestar por la existencia del comercio ambulante en la ciudad, a través de varias mantas que colgaron en el Pasaje Hidalgo, en las que denunciaban que la existencia del comercio informal en las calles, era “un cáncer” y que si se permitía su existencia, era por cuestiones de interés y beneficio político de las autoridades municipales que no hacían nada por sacarlos, y que la solución, simple y llanamente, es su desalojo inmediato.
NO SOMOS EL CANCER DE LA SOCIEDAD
Socorro Zaragoza Galicia, representante de los comerciantes ambulantes reubicados en el mercado Tomás Vargas, aclara que su actividad no representa una competencia desleal al comercio establecido ni son “un cáncer de la sociedad”, que su actividad es el sustento de su familia y explica que los verdaderos competidores de los comerciantes formales, en la ciudad de San Luis Potosí, son las grandes cadenas comerciales y departamentales que se han instalado en los últimos años, y que venden a mejor precio y calidad. “Nosotros no vendemos zapatos, ropa o artículos que ellos venden; nuestros compañeros venden chacharitas, dulces, elotes, papitas, fruta de temporada, juguetes y regalos”.
Explicó que no pueden ocupar el Mercado Tomás Vargas, porque no tienen ningún servicio, como el agua y la energía eléctrica, además se encuentra destruido en casi su totalidad, porque que desde hace 15 años, fecha en que se les desalojó de la Explanada Ponciano Arriaga para mandarlos a este lugar, las autoridades municipales no lo han rehabilitado, y, por otra parte, tampoco se les construyó los accesos de entrada ha este mercado, que las autoridades se comprometieron construir hace más de una década.
Olvidados, marginados, soportando el mal tiempo de los inclementes rayos del sol, de los fuertes vientos, del frío y, ahora, las bajas ventas, los ambulantes se aferran a su trabajo, en la calle, porque es el lugar en donde se les obliga a trabajar. Incomprendidos y vilipendiados por propios y extraños, pero siguen ahí, luchando por la vida y por su derecho al trabajo.
“La otra”, dicen es dedicarnos a la delincuencia.