Con la elección a candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional, el doctor Fernando Toranzo Fernández, prácticamente se encuentra listo el arranque del proceso electoral en la entidad, de los principales partidos políticos contendientes: PRI y PAN.
Por Acción Nacional, se encuentra Alejandro Zapata Perogordo, ex presidente municipal y senador, con fuertes ligas con el presidente Felipe Calderón Hinojosa y, por ello, considerado como uno de los más fuertes para llegar a la gubernatura, aunque dicha posibilidad se ha visto disminuida en los últimos días, y minada por los pleitos internos entre los militantes del blanquiazul, después de los procesos de selección de candidato dentro de este partido, ya que su adversario en las contiendas (y también senador), Eugenio Govea Arcos, se quejó de dichas elecciones, que califico de “cochinero” y, ahora, ha manifestado su disposición (junto con la gente que lo apoyó) de sumarse a las filas del PRI, a favor de Toranzo, al señalar que el tricolor ha desarrollado “la vieja democracia panista, y el PAN, las viejas mañas del PRI”.
Por el lado del PRI, el doctor Toranzo, ex funcionario del sector salud de la actual administración estatal panista, después de obtener un triunfo, con más de 65 000 sufragios en las elecciones internas con una ventaja cerca de 14 000 votos sobre su más cercano contendiente, Jesús Ramírez Stavros, y que sumados los votos de los otros precandidatos priístas, Carlos Jiménez Macías y Juan Carlos Machinena, una cifra que rebasó los 137 000 votos, los priístas potosinos, consideran que, prácticamente, ya tienen el triunfo en las manos si en este momento fueran las elecciones. Además, se espera el apoyo a esta candidatura priísta, por parte del magisterio potosino y del sector salud, que suman decenas de miles de personas que pueden operar como promotores de voto.
En estas condiciones, el nivel de competencia entre ambos candidatos se encuentra muy reñido, a “nivel cero”. No se observa por el momento, ni se puede pronosticar quién será el triunfador en las próximas elecciones entre los dos partidos políticos.
Las cuentas alegres de los panistas y su ambición por mantenerse en el poder les ha ocasionado muchos descalabros a los blanquiazules locales, entre éstos, su división interna; sin embargo, pese al panorama adverso a que se enfrentarán para poder repetir en la administración estatal, parecen no preocuparse y, por el contrario, han incrementado su soberbia y la intolerancia en el ejercicio del poder; es el caso del alcalde de la ciudad, Jorge Lozano Armengol, que, día con día, se gana la repulsa de la ciudadanía por sus imposiciones y arbitrariedades, como la instalación de los parquímetros en la ciudad para beneficiar a la iniciativa privada y, ahora, con sus pretensiones de privatizar el servicio de recolección de basura y de la distribución del agua potable en la zona poniente de la ciudad, se vuelve cada día más odioso, él, y también el partido que lo llevó al poder; nadie lo detiene.
“A cada Santo, le llega su día de fiesta” y, bueno, a los panistas potosinos en estas elecciones, seguramente la ciudadanía se cobrará todas sus arbitrariedades y abusos; ya es momento de que vayan “echando sus barbas a remojar”, Punto.