Desde sus tiempos de campaña electoral, y también desde que asumió el mando de la administración estatal, el doctor Fernando Toranzo Fernández ha mostrado su preocupación por el grado de pobreza y marginación que existe en nuestra entidad, asumiéndose como el mandatario de los pobres, con la idea de que, en su gobierno, se puedan enfrentar los grandes rezagos sociales que sufre la mayoría de los potosinos por las condiciones de miseria en que vive, por las cuales se ubica a San Luis Potosí en el 6to lugar entre los estados más pobres del país.
Pobreza por falta de vivienda, de empleo, de salud, etcétera; pero más grave es la falta de alimentos para sobrevivir. No es una visión catastrófica que estamos dando a conocer; la existencia del ascendente desempleo que la propia Secretaría del Trabajo y Previsión social cuenta entre sus filas a más de 40 mil potosinos que, aunado al regreso de miles de braceros al estado debido a los problemas económicos en Estados Unidos, así como la galopante carestía de los productos básicos, entre otras desgracias, multiplican las magnitudes de pobreza, tanto así que el gobernador, entre sus propósitos de campaña, anunciaba la necesidad de elevar a la alimentación a derecho constitucional.
En medio de los graves niveles de pobreza que existen en la entidad, lo que esperan las miles de familias empobrecidas de sus gobernantes, hoy más que nunca, es atención a sus nuestras demandas, antes de que la pobreza y marginación las lleve prácticamente a su eliminación física.
En este marco, el Movimiento Antorchista potosino ha resuelto a miles de familias el problema de vivienda, de educación, de empleo y autoempleo, de salud y, entre otras necesidades, ha buscado y logrado la construcción de obras de infraestructura básica, la introducción de energía eléctrica, agua potable, drenaje; además, recoge las peticiones de solución a necesidades elementales de los potosinos más pobres de la sociedad, como agua potable para los habitantes de zonas rurales y colonias marginadas de nuestro estado, de introducción de energía eléctrica para familias que aún se alumbran con velas, construcción de escuelas, apoyos para que los campesinos produzcan los alimentos que requerimos los potosinos, peticiones de vivienda para los miles de potosinos que no tienen dónde alojarse y que viven de “arrimados” en verdaderas pocilgas y en la promiscuidad, porque no tienen casa.
Peticiones todas, justas y elementales. Peticiones algunas de ellas sin solución por muchos años. Estas mismas peticiones, en detalle, que se han planteado a la administración de Fernando Toranzo en tiempo y forma para que sean analizadas por su gobierno y se propongan plazos de solución.