La tarde del 25 de octubre dejó de existir, a la edad de 96 años, Margarita Morán Veliz, madre del Ing. Aquiles Córdova Morán y fundadora con él de Antorcha Campesina.
De ella puede decirse, sin caer en exageraciones fáciles y, por tanto, repugnantes, que su vida fue un ejemplo que debieran seguir las madres trabajadoras de nuestra patria, una auténtica heroína civil, cuyo papel y cuyos méritos en el nacimiento y en la construcción de una organización revolucionaria llamada a transformar este país injusto y enfermo de pobreza en un México al servicio de los trabajadores, corresponderá esclarecerlos a los historiadores, en un futuro que esperamos próximo.
Por lo pronto, adelanto algunos datos que deberán considerarse a la hora de juzgar la personalidad y la actuación de Margarita Morán.
La historia patria registra ejemplos estremecedores –si los hay- de mujeres que supieron mantenerse fieles a la justa causa que defendían, a pesar de que la reacción de su tiempo las atacó en lo más sensible que puede tener una madre: en sus hijos. Rita Pérez –esposa de Pedro Moreno, el héroe de Lagos- perdió a su hijo de 15 años en combate y a dos pequeños, por motivo de su prisión luego de la derrota del Sombrero.
Rafaela López Aguado, madre de los hermanos Rayón, le entregó a la causa independentista 5 hijos, todos ellos destacados. Al más pequeño de ellos lo aprehendieron las tropas realistas y ofrecieron a su madre perdonarle la vida, a condición de que convenciera a sus otros hijos que depusieran las armas. Doña Rafaela no aceptó la proposición. “Las balas disparadas por el escuadrón de fusilamiento –dice el biógrafo- acabaron con dos vidas: la del insurgente Francisco Rayón y la de su madre, para la cual ese día terminó todo y sólo fue ya una sombra".
Margarita Morán –volviendo a nuestro tema- entregó a la lucha a diez destacados combatientes: Aquiles –el mejor de entre todos- Hersilia, Eleusis, Ulises, Lorena, Perseo, Dánae, Soraya, todos los cuales viven y luchan como los mejores en el Movimiento Antorchista; Clara Córdova Morán, profesora revolucionaria cobardemente asesinada por la reacción poblana que, con el artero crimen, quiso matar en la cuna al Antorchismo naciente, y Elsa Córdova Morán, también profesora quien, como Doña Rafaela López, murió en vida cuando los caciques poblanos acribillaron a tiros a su hijo, al niño Edgardo Amílcar Campos Córdova, el querido nieto de Margarita Morán.
Cito estos hechos, los últimos tan dolorosos, para demostrar que Margarita Morán ha sido la mujer que más hijos le ha dado a la brega revolucionaria en nuestra patria, y que supo pagar con creces la dura cuota de sacrificio que la lucha le impuso, sin desmayar jamás, ni claudicar de sus ideales y su lucha.
Por todo ello, no es ninguna exageración, sino apenas la consignación de un hecho cierto, decir que Margarita Morán Veliz fue una heroína civil, una heroína del pueblo de México, a quien los pobres debemos honrar difundiendo su vida ejemplar y continuando y llevando hasta el fin, con la misma energía, desinterés y consecuencia, la lucha que ella inició.
Una reflexión final y un dato más, no menos importante. ¿Por qué secretos mecanismos logra la historia que en un determinado personaje o familia recaiga, como si se tratara de su destino, la plena representación de los intereses de una clase social, de un pueblo o de una época? Los desconozco, pero sé que la explicación no puede ser tan simple como la circunstancia social y familiar que rodea al personaje histórico en cuestión.
Amado Nervo dice, en uno de sus poemas, que Morelos escuchaba llorar a la patria, y por ello se decidió a liberarla. Yo creo que también Margarita Morán escuchó llorar a la patria, cuando escuchó llorar a su pueblo, cuando conoció sus terribles sufrimientos, y entonces hizo suyos sus anhelos, su ancestral aspiración de justicia, convirtiéndolos, merced a su naturaleza vigorosa de enérgica matrona, en lucha concreta contra la injusticia y el cacicazgo, en su pueblo primero, en su patria después.
Y gracias a ello pudo ser parte importantísima en la formación política, moral y del carácter del hombre universal que, hoy por hoy, encarna y representa los intereses históricos de los explotados de nuestra patria: Aquiles Córdova Morán. Y si nos atenemos a Cervantes, quien dice que, de acuerdo “a la orden de naturaleza: en ella cada cosa engendra su semejante.”, de la grandeza del hijo podemos colegir la grandeza de la madre. He ahí otro de sus grandes méritos, no menor en importancia que el antes referido.
Al morir Margarita Morán, no sólo ha muerto una fundadora, ha muerto también una heroína del pueblo pobre y una formadora de revolucionarios llamados a dirigir el cambio en nuestra patria; su nombre resonará mientras se libre la lucha de los pobres de México. ¡Viva Margarita Morán Veliz!