MOVIMIENTO ANTORCHISTA


San Felipe del Progreso: pobreza
e indiferencia gubernamental

Marco Antonio Lázaro Cano
12 de noviembre de 2009

San Felipe del Progreso –ironía del nombre-, municipio con más de 100 mil habitantes, tiene los más altos indicadores de pobreza en el Estado de México: el 55 % de su población se encuentra en pobreza alimentaria; esto es, 55 mil habitantes que no satisfacen sus necesidades mínimas de alimentación; 82 % se encuentran en pobreza patrimonial, 82 mil habitantes en esta situación. En estos dos conceptos ocupa el segundo lugar en todo el estado, sólo superado por el municipio de San José del Rincón, recientemente formado a partir de San Felipe.

Sumado a ello, 7 de cada 10 mayores de 15 años no completaron la educación básica; igualmente, 7 de cada 10 personas no son derechohabientes de servicios de salud; casi 7 de cada 10 viviendas (el 66%) no tienen drenaje sanitario; y casi 4 de cada 10 viviendas no tienen agua entubada (35%).

Su rezago social es tan grande que ocupa el nada honroso tercer lugar en el estado entre los 125; y el lugar 411 en el nivel nacional, entre más de 2 mil 500 municipios.
Estas frías cifras estadísticas, todas tomadas del conteo 2005 del INEGI, se traducen en la realidad en más de 80 mil personas que no pueden satisfacer sus necesidades humanas elementales: comida, vivienda, educación, higiene y sanidad, médico y medicinas adecuadas y oportunas; no hablemos ya de la recreación y la cultura que también son derechos de todo ser humano. Una verdadera tragedia, pues, que salta a la vista de cualquiera que visite las comunidades de ese municipio, en donde la mayoría de las familias están, literalmente, sin que haya en esto nada de metáfora, en harapos, muriéndose de hambre, de enfermedad y de necesidades sin fin.

(Y no se crea que el municipio no maneja dineros; cierto que insuficientes, pero a lo largo de un trienio el Presidente, maneja una cantidad superior a los 700 millones de pesos).

En este océano de infelicidad, mil de estas familias depauperadas, que agrupan a más de 5 mil habitantes de diez comunidades, se organizaron en el Movimiento Antorchista y decidieron presentar al Presidente Municipal, Lic. Javier Jerónimo Apolonio, la petición de sus necesidades más sentidas; obras de agua potable, electrificaciones, pavimentación de caminos, obras de educación, apoyo a la vivienda campesina, etc.

En una primera –y única vez que el Presidente recibió a los peticionarios- les dijo que estudiaría sus demandas y en el mes de noviembre los recibiría nuevamente para responder pormenorizadamente. Hasta aquí todo iba bien.

Pero después de esa fecha se ha negado rotundamente a recibirlos y, en su lugar, el secretario particular, Abraham Monroy, los ha atendido sólo para decirles que “para ellos no hay nada”, y ante la advertencia de que esa respuesta obligaría a los peticionarios a movilizarse y que no correspondía con la política del señor Gobernador del Estado, sólo tuvo una pobre respuesta: “No importa”.

Así pues, San Felipe del Progreso no sólo sufre pobreza y rezago social, sino que padecen también a un gobernante local que confunde la tarea de gobernar que la sociedad le ha asignado con un coto de poder feudal, prueba de ello es que es la tercera ocasión que ocupa la Presidencia Municipal; y que gobierna pensando que hoy todavía, como hace quinientos años, los súbditos del gobernante sólo tienen ante sus autoridades los derechos de “ver, oír y callar”.

Alguien en la dirigencia del tricolor o en el Palacio de Gobierno Estatal, debería explicarle al señor Presidente que el horno social y político del país no está para bollos; que los gobernantes emanados del priísmo deben trabajar ante sus representados con humildad, sencillez y, sobre todo, con eficiencia en la solución de los problemas de sus gobernados.

O bien, el edil de San Felipe del Progreso debe enviar a sus brillantes asesores a explicarle al señor Gobernador lo equivocado que estaba cuando expresó en el 35 Aniversario del Movimiento Antorchista, ante más de 120 mil asistentes, con un valor e inteligencia que lo honra, “Hago votos porque las banderas que los antorchistas han enarbolado de la justicia social y la igualdad, realmente logren su propósito y que nosotros, desde el gobierno, hagamos nuestra mayor contribución, de forma eficaz, eficiente, a lograr lo que nos hemos propuesto: hacer de nuestra patria un mejor país”.

Por lo pronto, los antorchistas del Valle de Toluca, sólo esperan concluir las jornadas de lucha que actualmente enderezan hacia la SEDESOL y por la búsqueda de recursos federales para el 2010, para iniciar la ejecución de un plan de lucha que comprende la denuncia pública y la movilización popular para hacer que el Presidente Municipal de San Felipe del Progreso rectifique su posición y atienda a los campesinos empobrecidos de su municipio; para que entienda que el pueblo, aunque pobre, tiene  dignidad y sabrá luchar y demostrar que ese pueblo tan sufrido ya no quiere amos en el poder sino, como dijo el gran Morelos, siervos, servidores auténticos de la ciudadanía.

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