El centro comercial “Puerta Texcoco”, ubicado a la altura del kilómetro 30.5 de la carretera federal México-Texcoco, da empleo a cientos de trabajadores en diversas áreas, entre los que se encuentran cajeros, agentes de ventas, personal de mantenimiento y limpieza, empacadores y hasta los famosos “viene viene”, entre otros. Éstos, día a día arriesgan su vida al cruzar la carretera, que hace curva precisamente frente al centro comercial. Ellos lo asumen por la necesidad que tienen de trabajar, pero al parecer este riesgo no preocupa en lo más mínimo a los directivos de la empresa, pues llevan cerca de dos años funcionando y no han hecho absolutamente nada por remediar la situación.
Resulta increíble que con el poder económico que tienen, no puedan conseguir el permiso para construir un puente peatonal, instalar un semáforo, o en el peor de los casos, un tope reductor de velocidad. Y se justifican con el argumento de que “las autoridades de Caminos y Puentes les niegan el permiso porque la carretera es federal”.
Queda claro que la seguridad de sus propios trabajadores y hasta de sus clientes no es lo suficientemente importante como para presionar más a la autoridad de caminos; queda implícito que a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), tampoco le importa la seguridad de los transeúntes. La excusa de la gerencia de “Puerta Texcoco” y de la SCT para no mover un solo dedo es infundada, pues en los cruceros importantes de esta carretera como Cuauhtlalpan, El Tejocote, Lomas de Cristo, Chapingo, Texcoco, Tocuila, Atenco y Tequisistlán, los peatones cuentan con la seguridad de un puente, semáforos y topes para su cruce, ¿por qué en la Puerta Texcoco no? En realidad, esto no debería sorprendernos ya que mientras más tiempo pasa, son más las irregularidades que cometen estas empresas.
Otro ejemplo: desde que empezó a funcionar, en este centro comercial tiran de manera clandestina las aguas residuales que provienen de sus diferentes comercios. Siempre lo niegan y aunque dicen que cuentan con planta tratadora de aguas negras, se les ha sorprendido descargando con mangueras las aguas residuales al drenaje de Cuauhtlalpan, el cual se satura todas las noches y más en tiempo de lluvias, lo cual provoca el desbordamiento del canal que atraviesa por el centro a la colonia Víctor Puebla, y pone en riesgo la salud de más de 2 mil habitantes. La empresa, a pesar de esto, reitera su negativa a colaborar en los trabajos de mantenimiento del drenaje, cuyo beneficio también es para ellos.
La actitud de estos empresarios nos hace reflexionar y nos confirma que a los poderosos no les importa las consecuencias de sus irresponsabilidades; para ellos la máxima ganancia es lo único que importa. Si los empresarios no actúan, los vecinos de las colonias Víctor Puebla y Santa Martha haremos lo propio, aunque tengamos que llegar al grado de bloquear la carretera para que las autoridades obliguen a la gerencia del Centro Comercial Puerta Texcoco a cumplir la ley de impacto ambiental y que se construya el puente peatonal para seguridad de los trabajadores y consumidores de a pie.