La vida cotidiana de los guerrerenses transcurre en medio de problemas, históricos y acumulados, difíciles de vencer, que bien debiera concitar en todos los actores públicos del estado, un diálogo constructivo, serio, responsable, que augurara posibles soluciones tangibles para beneficio de los ciudadanos.
Sin embargo, vemos con desilusión que tanto gobierno estatal, federal y partidos, prefieren estar metidos en sus castillitos, entretenidos con sus propuestas y atareados en ver quién lleva más agua a su molino, que atender a la ciudadanía. Así, solicitantes y solicitudes reciben el trato de basura, las acciones de gobierno giran en torno a los intereses electoreros, eso sí, reforzados con campañas mediáticas que pintan color de rosa el panorama y sirven para minimizar o desprestigiar las protestas.
Pero la situación se agrava con los niveles de inseguridad a que hemos llegando, como lo demuestra palmariamente el secuestro y muerte de los líderes indígenas na’saavi del municipio de Ayutla, Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas, ocurrido la semana pasada. Desde estas líneas condenamos, todos los antorchistas guerrerenses, el incalificable asesinato y nos unimos a la exigencia de que se esclarezcan los hechos y castigue a los responsables, esa es la obligación de las autoridades, no las evasivas que han dado, y mucho menos la pose del gobernador, a quien no le merecían ningún comentario los acontecimientos, como lo consignaron los medios en su momento.
En este contexto de evasivas y represión administrativa de las autoridades, se inscribe el trato que se le está dando a las demandas de Antorcha Campesina. Con fecha 21 de enero entregamos al gobierno estatal, la minuta de demandas de obras, servicios y apoyos que requieren las comunidades para resolver sus necesidades; asimismo solicitamos la audiencia correspondiente. De la oficina del gobernador no hemos recibido ninguna respuesta, mutismo total. Del secretario de Gobierno, se fijó una fecha, 29 de enero, misma que se suspendió “porque el señor fue requerido por el gobernador”. De la Dirección de Atención a Organizaciones Sociales, se planteó tomar los asuntos y tener una reunión intermedia de evaluación, para que el 5 de marzo pudiéramos reunirnos con Guillermo Ramírez Ramos, secretario de Gobierno y lograr avances de solución.
Como usted amable lector ya lo concluyó, tal reunión no se ha realizado y mucho tememos que el jueves 5 marzo, la cita con Ramírez Ramos tampoco se realice “porque el señor sigue muy ocupado” y nadie toma en serio las necesidades de los guerrerenses pobres.
Ante este panorama, no habrá de otra que salir a manifestarse a las calles a denunciar los atropellos y exigir soluciones, para ello nos estamos aprestando, con lo que instalaríamos un plantón por tiempo indefinido, hasta que las autoridades decidan atendernos. Antorcha Campesina siempre ha sido una organización responsable de sus hechos y madura en sus planteamientos (aunque por intereses mezquinos se diga lo contrario), que no tiene el mínimo interés de crearle más problemas a este estado, pero que tampoco admitirá nunca atropellos, vaciladas o negativas infundadas. Así lo exigen las carencias de agua, luz, caminos, escuelas, vivienda, clínicas para todos los guerrerenses pobres. De eso podemos estar seguros.