MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Higinio, ¿a cuál invasión se refiere?
Vitálico Siniyuvi Silva
Secretario de Prensa y Propaganda en el Estado de México
24 de febrero de 2009

Pareciera que para ser dirigente perredista la condición es ser mentiroso, calumniador y, además, inescrupuloso. Son partidarios de sofismas, es decir, de la idea de repetir una mentira mil veces,  hasta el cansancio si es necesario, para que esa mentira pregonada se convierta en verdad por burda que parezca, o, cuando menos, lograr que algunos incautos y prejuiciados se lo crean. A los antorchistas se les acusa de haber invadido un predio en Texcoco, conocido como Rancho Santa Martha; también acusan al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, de ser cómplice del Movimiento Antorchista en esta “invasión”, ya que, según ellos, no les “aplica la ley”.

Los antorchistas jamás han invadido siquiera un metro cuadrado de terreno ni en Texcoco ni en ninguna otra parte de la República Mexicana. El Rancho Santa Martha lo compraron los antorchistas y le pagaron al ex dueño hasta el último peso estipulado en el contrato de compraventa. Legalmente el predio es propiedad de los antorchistas y por eso tomaron posesión de lo que es suyo. Eso les consta a los propios acusadores pues los trámites de cambio de uso de suelo se hicieron en sus oficinas. Constanzo de la Vega sabe que se negó a firmar la autorización de lotificación del Rancho Santa Martha, no porque los demandantes no fueran los legítimos dueños sino porque pertenecen a una organización que no le retribuiría votos a su partido, el PRD. El coro malévolo conformado por Higinio y Alberto Martínez Miranda, Constanzo de la Vega, Horacio Duarte y Paco Vázquez, se desgañitan en tribunas montadas ex profeso para arengar contra los antorchistas, para demandar que se aplique la ley contra ellos y hasta han querido emular al tirano de Querétaro, denunciando penalmente a los líderes antorchistas por “fraccionamiento clandestino”, inventando delitos para meterlos a la cárcel.

Lo que subyace en el fondo es el resquemor de haber perdido la oportunidad de un pingüe negocio que estos corifeos pretendían en el mismo polígono: autorizar a las constructoras interesadas en construir 25 mil viviendas, del tipo de las unidades habitacionales y, de paso, lograr la simpatía de votos de las familias que ahí habitaran para su partido. El experimento más representativo lo tienen enfrente: en Chicoloapan, gobernado por el PRD desde el año 2000, donde los distintos alcaldes del mismo partido autorizaron la construcción de estas unidades habitacionales que son verdaderas ciudades que les representaron un negocio y una población receptiva a su propaganda. Dos pájaros de un tiro.

Así se explica sus ampulosas declaraciones a los medios de comunicación: “Texcoco será punta de lanza para detener el avance de Antorcha Popular”. La farsa legal y ecológica que esgrimen “en defensa del territorio de Texcoco” tiene de fondo ese afán de contener y detener el crecimiento y desarrollo político de la verdadera organización popular que representa el Movimiento Antorchista; sus mentiras y calumnias son el temor manifiesto de los dirigentes perredistas de perder la hegemonía política que han logrado desde 1997; el tamaño de su temor se puede medir en la inmensa cantidad de medios que han utilizado para denostar contra los antorchistas: comunicados, notas, boletines, eventos espurios, volantes tirados desde avionetas y difundidos por sus empleados, pinta de bardas con leyendas xenofóbicas, etc.

Por otra parte, el gobernador Enrique Peña Nieto ha sido invitado en algunos eventos masivos de la organización antorchista, de la misma manera en que los perredistas invitan a Andrés Manuel López Obrador a sus eventos. Peña Nieto ha saludado incluso al Secretario General del Movimiento Antorchista Nacional en esos eventos, sin que eso constituya la prueba revelada de la verdad, de que existe solapamiento o complicidad del gobierno estatal con nuestra organización. Poner las fotos del líder nacional y del gobernador mexiquense como prueba de sus calumnias es denigrante.

Por tanto, no hay invasión en Texcoco, Higinio y sus pupilos mienten desvergonzadamente ante la sociedad texcocana y del Estado de México. El pueblo organizado les ha dado un mentís en el festival de inauguración de su colonia el pasado 15 de febrero en el propio Rancho Santa Martha.

 

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