El Gobernador y los Presidentes Municipales del estado, que llevan gobernando ya más de cuatro y tres meses, respectivamente, hicieron muchos compromisos de campaña; se comprometieron a generar empleo, a apoyar más a los sectores más vulnerables, a combatir la delincuencia y la corrupción, y acabar con la miseria. Sin embargo, a pesar de tantas promesas y tantas buenas intenciones de nuestros gobernantes, nada, o casi nada, se ha cumplido, y lo peor, no se ve que a mediano o largo plazo se vaya a cumplir.
Los problemas, en lugar de resolverse o por lo menos atenuarse, más bien se han agravado. El desempleo en el estado ha crecido, de tal manera que en enero de este año se tienen más de 150 mil desempleados, con lo que la tasa de desempleo en Nuevo León es de 6.85%, muy por encima de la tasa de desempleo a nivel nacional que es de 5.5%; la miseria, lejos de disminuir, ha crecido de manera acelerada, según estadísticas del propio gobierno, el número de pobres ya suman casi los dos millones de un total de la población del estado de cerca de 4.5 millones de personas; también, de acuerdo con dicha estadística, difundida por los medios informativos, los índices delictivos han ido a la alza, se rompe récord en robo de vehículos; a partir de diciembre se roban en promedio 50 vehículos diarios, de estos cerca de 10 se realizan de manera violenta; igualmente se rompe récord en robos a casa habitación, en el mes de enero fueron 568 denuncias por robo a viviendas, cifra sin precedente en la entidad, al menos desde 2006 a la fecha; lo mismo puede decirse en cuanto a robos a personas y robos a negocios; respecto a la atención a los grupos más pobres, no se ha hecho ni se ha anunciado programas que vayan a atender a dichos grupos, únicamente se han llevado brigadas médicas a algunas colonias, se ofrecieron en diciembre pasado pistas de hielo en Monterrey y Escobedo, se han entregado algunas despensas en puntos críticos de miseria en el área metropolitana y algunas otras pequeñeces, pero programas para resolver los verdaderos problemas de los pobres como son la falta de vivienda, de servicios en colonias populares, hospitales, centros de salud, escuelas, etc., no se han anunciado; en cambio, para los que tienen dinero, desde que llegaron las actuales autoridades a sus puestos, han iniciado unas obras y otras ya han anunciado, obras de muchos millones de pesos, pero para los pobres no hay recursos.
¿Qué es lo que han hecho nuestras autoridades para cumplir con sus compromisos de campaña? Veámoslo, aunque sea de manera sintética. Para combatir el desempleo, han llevado a cabo ferias del empleo en algunos puntos del área metropolitana. En lugar de atacar en serio la difícil problemática de los pobres, que es la gran mayoría de la población en el estado, han iniciado obras de muchos millones de pesos como son pasos a desnivel , remodelación de avenidas en diferentes puntos del área metropolitana, construcción de jardines para embellecer la ciudad; el Gobierno del Estado anunció la inversión de 121 millones de dólares para la construcción de dos libramientos, Monterrey-Salinas Victoria y Salinas-Ciénega de Flores, y la reactivación del aeropuerto de Agualeguas; se está anunciando la construcción del estadio de fútbol del equipo Monterey con un costo de más de dos mil millones de pesos y se anunció la regeneración del primer cuadro de la ciudad a través de empresas extranjeras. Para combatir la delincuencia se ha llevado a efecto la limpia de los cuerpos policiacos y de tránsito, despidieron a los elementos que, según la autoridad, no pasaron las pruebas de confianza. La policía estatal y municipal, además de limpiarlas se han reforzado y preparado más; para bajar los índices en robo de vehículos han emprendido a partir de este mes de febrero un operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado en conjunto con la Policía Regia, PGJE y de la Sedena; para disminuir el índice delictivo de robo de casas, se acaba de mandar por Gobierno del Estado y presidentes Municipales, una iniciativa al Congreso del Estado para considerar como delito sin derecho a fianza la reincidencia al robo a casas.
Como pueden ver estimados lectores, lo que se hace para combatir la miseria, la inseguridad, la delincuencia y la falta de bienestar de los pobres, es solamente a través de reforzar, “limpiar” y “preparar” más a los cuerpos policiacos; dictando y endureciendo más las penas para castigar los delitos más graves; atender más las obras de infraestructura que vienen a beneficiar de manera directa a los señores dueños del dinero. Se hace, pues, lo mismo que han venido haciendo las anteriores autoridades. Es por eso que en lugar de resolverse la problemática de la gran mayoría del estado, se viene agravando conforme pasa el tiempo. Y mientras se siga haciendo lo mismo, los resultados no serán diferentes, y ya sabemos que los problemas que no se resuelven se agravan con el tiempo. La problemática no se resuelve, porque las medidas no van dirigidas al fondo del problema, sino sólo al efecto.
Lo que se requiere, es un verdadero cambio de política, es decir, una política que vaya al fondo, que combata en serio la injusta distribución de la riqueza, mediante la generación de empleos para todos y bien remunerados, a través de la entrega de viviendas sencillas pero decorosas a todas las familias humildes, a través de la ejecución de obras que mejoren las condiciones de vida de los más humildes, como son de agua potable, drenaje, luz, pavimento, etc.; además con la ejecución de programas que garanticen a la mayoría el derecho a la medicina, a la educación e incluso al descanso. Sólo así se podrá construir una sociedad más justa, más equitativa y más democrática. Sólo así se podrá combatir la pobreza y por tanto se combatirá la inseguridad, se bajarán los índices tan altos de la delincuencia, porque se ha demostrado a través de la historia que hay una correlación entre la pobreza y la delincuencia, entre mayor pobreza más delincuencia. Mientras no se tomen más medidas para combatir injusta desigualdad que actualmente existe, lejos de resolverse la problemática, se agravará y llegará a un punto en que ya se salga de control y las consecuencias sean lamentables para todos. Es lo que deben reflexionar nuestras actuales autoridades y tomar las medidas que amerita la realidad. Al tiempo.