La gravedad del problema de vivienda en el estado de Nuevo León, se oculta en buena medida gracias a la mancuerna que forman el gobierno estatal y lo poderosos medios masivos de comunicación. La habilidad de las autoridades gubernamentales, pasadas y presentes, han logrado crear una cortina de humo que oculta la verdadera dimensión de este problema social presente en la realidad que viven miles de familias humildes los cuales están, aunque no guste el término, hacinados con familiares o rentan míseros cuartuchos a precios que les absorben una parte importante de sus modestos ingresos económicos. Los medio masivos de comunicación, obteniendo pingues ganancias como empresas lucrativas que son, han difundido hasta el cansancio, en miles de spots pagados por el gobierno del estado, en cientos de entrevistas “a modo” a altos funcionarios, la idea de que en nuestro estado el problema de vivienda se está resolviendo ya que, dicen, “es líder en construcción de vivienda”, pues en el sexenio anterior se construyeron cerca de 300 mil de ellas. No pongo en duda que seamos “lideres” en materia de construcción de vivienda; es más, estoy convencido de que así es, pues el estado es un polo de crecimiento poblacional de los más importantes del país. No pongo tampoco en tela de juicio que realmente se haya construido tal cantidad. Pero creo que nos engañaríamos pensando que en Nuevo León estamos “del otro lado” en materia de vivienda. El problema es que aunque se haya construido alrededor de 50 mil viviendas por año en los últimos años y seamos punteros indiscutibles en construcción, aquella que necesita la población más humilde no se ha construido y eso es sumamente grave.
Pero veamos el asunto más con lupa. En el estado, si no estoy errado, quienes venden vivienda (aquí no sólo hablo de casas habitación sino de terrenos para vivienda) son, por un lado, las empresas privadas desarrolladoras de vivienda, y, por otro, las instituciones de vivienda federales o estatales (INFONAVIT, Instituto de la Vivienda de Nuevo León y FOMERREY). De las primeras ni que decir: su único fin es obtener el mayor margen de ganancia del comprador. Las viviendas que construye son para los sectores más acomodados de la población; la gente humilde está descartada para la vivienda que estos desarrolladores construyen. Ahora veamos brevemente qué pasa con las que construye el Estado. El INFONAVIT sólo va dirigido a trabajadores con una relación laboral vigente, con determinados ingresos, cierta antigüedad en su empleo y haber cotizado el 5% de su salario diario por un lapso x de tiempo. Con una fórmula, que toma en cuenta estos “factores”, se decide quién es acreedor a un crédito y quién no. Mucha gente humilde (por ejemplo, los miles y miles de trabajadores que se autoemplean, los trabajadores que no cumplen con el puntaje, etc., etc.) queda fuera de estos créditos que implica intereses usurarios, además de que la casa es de mala calidad. En el caso del Instituto de Vivienda de Nuevo León (IVNL), sólo diremos que la cantidad de viviendas que construye al año es, en relación al todo, insignificante, por lo que su participación en la solución al problema de vivienda en el estado es bastante pobre.
Por último, quiero detenerme más a comentar sobre el Fideicomiso Fondo Metropolitano Monterrey (Fomerrey), y lo quiero hacer por que esta institución de vivienda es la que se entiende va dirigida a los sectores más humildes de la población. Se dedica a crear asentamientos que ellos llaman “progresivos”, esto es, la institución entrega los lotes a la familias, previo un estudio socioeconómico y el pago de un “modesto” enganche, y va introduciendo los servicios básicos en un lapso de hasta 5 años. Pues bien, Fomerrey de dos años a la fecha, no ha creado ningún nuevo fraccionamiento. Si, oyó bien, amable lector: ¡ni un solo nuevo fraccionamiento en dos años! Cosa que hay que repetirlo en todas sus letras. Es cierto que acaba de hacerse de una reserva territorial de 237 hectáreas en el ejido de San Miguel, en el municipio de Escobedo, pero lo cierto es que dicha extensión de tierra es insuficiente para el gran rezago que tiene la institución. Además no se ve para cuándo se empezará a desarrollar esa reserva de tierra en beneficio de las familias más humildes.
Es necesario que no se oculte por nadie, y menos por las autoridades encargadas de dar una respuesta, un problema como lo es el de la falta de vivienda de cientos de miles de familias neolonesas de bajos recursos. Tarde que temprano saldrá a flote este problema. La marcha del Movimiento Antorchista al Palacio de Cantera, el próximo 3 de febrero en reclamo de vivienda para más de dos familias humildes será una prueba de ello. Esperemos que las autoridades más que el uso del recurso mediático, resuelvan en los hechos el problema de vivienda.