Terminaron los primeros 100 días de gobierno para los alcaldes de los municipios de Nuevo León. Los medios masivos de comunicación, “oportunos” y, sobre todo, “veraces”, nos dicen la calificación que, supuestamente, los ciudadanos han dado a los ediles del Área Metropolitana de Monterrey por su desempeño al frente del municipio. Lo anterior según las “infalibles” encuestas realizadas por estos mismos medios o por consultoras contratadas. Por citar sólo un ejemplo, el todo poderoso periódico El Norte, que, como casi todo mundo sabe, es el diario impreso más leído en el estado, nos habla de que los municipios gobernados por los priístas aventajan en sus encuestas a los gobernados por el PAN. Así, nos dicen, los presidentes de los municipios de Guadalupe, Escobedo y Apodaca (priístas de “hueso colorado”) empatan con una calificación de 7.9; más atrás le siguen los de Monterrey, San Nicolás y San Pedro (panistas), que tienen 7.8, 7.6 y 7.3, respectivamente. Quisiera, pues, referirme en esta colaboración a la “infalibilidad” de dichas encuestas, y ver si se corresponden con la realidad, sobre todo, en el municipio de Escobedo. No me interesa, aquí, si es uno u otro el que ocupa tal o cual lugar, sino, ver si realmente las susodichas encuestas son fiel reflejo de lo que siente la mayoría de la gente.
Quiero empezar diciendo que la estadística, como ciencia que se encarga de reunir, ordenar, clasificar e interpretar colecciones o masas de datos (o fenómenos) aleatorios, es una herramienta matemática poderosa para conocer la realidad. Se aplica en prácticamente todos los campos: en la economía, en la biología, en la física, en las ciencias sociales, etc. El estado que guarda, por ejemplo, la economía de un país sería imposible de comprender sin métodos estadísticos. A diario, la gente común y corriente, estamos manejando conceptos estadísticos elementales como promedio, distribución, porcentajes, etc. Se sabe que en estadística cuando el conjunto con el que se va trabajar es muy grande (por ejemplo, el conjunto de personas adictas al tabaco, en la población de un municipio, etc.) se utiliza parte de este conjunto ya que es imposible, en la práctica, trabajar con el todo; se toma, entonces, lo que se llama una muestra representativa o subconjunto del conjunto originario. Pues bien, los resultados que obtenemos de analizar estadísticamente esta muestra representativa son muy cercanos a los que obtendríamos de ser posible trabajar con todo el conjunto, pues se supone que las propiedades de la muestra son extrapolables.
Todo esto viene a cuento, ya que las famosas encuestas aludidas utilizan precisamente el método de muestreo. En la encuesta realizada por El Norte, por ejemplo, se dice que las calificaciones obtenidas son resultado de la encuesta realizada a 400 personas en casa habitación y no a toda la población del municipio en cuestión, lo cual es imposible de hacer dados los costos y el tiempo. Se utilizó, dirá alguien, el método del muestreo estadístico, y, por lo tanto, todo parece decirnos que los resultados del Departamento de Opinión Pública de El Norte son ciertos o por lo menos los más próximos a la realidad. Pero no vayamos tan de prisa, dando por buenas estas encuestas que a más de un alcalde lo envanecen aún más que a un jovencito que recibe su certificado de bachillerato con calificaciones excelentes. Si bien es cierto, la estadística y el método de muestreo son herramientas poderosas, también pueden ser utilizadas sin el rigor científico que se requiere, como creo que sucede en esta clase de encuestas realizadas por los poderosos medios. En primer lugar debemos preguntarnos si esas 400 encuestas hechas en cada municipio, conforman realmente una muestra representativa, por que ahí está, precisamente, la esencia del método de muestreo. ¿Son suficientes esas 400 encuestas para poblaciones que rebasan los cientos de miles de habitantes con condiciones económicas tan dispares como es el caso de municipios del Área Metropolitana? ¿Se hicieron a los elementos que dan la muestra correcta? En otras palabras: para obtener realmente el sentir de los ciudadanos no sería conveniente hacer la encuesta a 400, sino a 5 mil, a 10 mil o a 20 mil ciudadanos, lo cual sería perfectamente posible dados los recursos del poderoso encuestador, y sería una muestra más representativa. Por otro lado, ¿las entrevistas se hicieron en todos los sectores de la población o sólo donde no hay carencias o inconformidad de la gente? No es lo mismo que se haga una encuesta en las colonias ricachonas de Cumbres que las colonias humildes que están en las faldas del cerro del Topo Chico. Mi respuesta es que no se tomó una muestra realmente representativa ni por el número ni por la calidad de los encuestados.
Pues bien, creo sinceramente que las encuestas realizadas por los medios con motivo de los primeros 100 días de gobierno de los presidentes municipales (entre ellas las del El Norte), no se hacen con el rigor científico necesario, y, por lo tanto, no reflejan, ni tantito, el verdadero sentir que la población tiene sobre sus gobernantes; son más encuestas tendenciosas, acomodadas al gusto de los dueños de los medios de comunicación, a los que ata más de un lazo con los gobernantes.
En la colonia Alianza Real, ubicada en el municipio de Escobedo (que fue premiado con un 7.9 de calificación por El Norte) las familias no tienen alumbrado público, sufren a diario de robos a casa habitación; en muchos barrios no se tiene servicios de drenaje, agua y luz, y en estos tiempos en que está lloviendo, la gente vive en lodazal. Pero no sólo eso: cuando los colonos encabezados por el Movimiento Antorchista acuden al Palacio municipal para entrevistarse con la alcaldesa, Clara Luz Flores, reciben puras negativas a las peticiones tan elementales ¡que funcione el alumbrado público o se mande patrullas de vigilancia! ¿Qué calificación cree, amigo lector, que le darán a Clara Luz Flores, las familias de la Alianza Real? Si no coincidimos, ahí está la terca realidad, riéndose a carcajada abierta con esas calificaciones dadas a los ediles por los poderosos.