MOVIMIENTO ANTORCHISTA


La justeza de la lucha de los pobres


Guadalupe Valle Chávez
2 de septiembre de 2010

Las peticiones de obras y servicios para pueblos y colonias pobres, así como el reclamo de una vivienda digna para miles de familias, obedece a una realidad social que nadie puede ignorar, sencillamente porque ahí está todos los días, gritándonos, porque la pobreza no se puede esconder, existe y se recrudece cada día más, no es necesario hacer un gran esfuerzo para encontrarnos con esta triste realidad, basta con darle un recorrido a la periferia de la Zona Metropolitana de Guadalajara, recorrer las carreteras para llegar a los municipios del estado, y si seguimos avanzando y visitamos algunas viviendas de esos pueblos y colonias, nos vamos a topar con la pobreza más lacerante.

En contraste, al prestigio de que goza nuestro estado, que presume de ser económicamente poderoso, que se ostenta como la segunda ciudad más poblada del país, sólo después de la Ciudad de México, de contar con un intenso desarrollo económico únicamente superado por  el Distrito Federal, el Estado de México y Nuevo León, resulta que según datos proporcionados por el Consejo Nacional de Población, Jalisco registra un 33 por ciento de su población total que vive hacinada; así como el 35 por ciento de la población ocupada que percibe un ingreso de menos o igual a dos salarios mínimos, o sea con dos dólares diarios;  tiene además  el 21 por ciento de su población sin primaria completa y el 5.6 es analfabeta, de lo que se deduce que de cada cien jaliscienses 30 son ignorantes, no cuenta con la educación básica, entre otros indicadores de la marginación social.

Pero si sólo recorriéramos el estado por automóvil, veríamos que las carreteras de las que se presume a los turistas, según la opinión de los choferes del transporte público foráneo, son las peores carreteras del país, no cuentan con mantenimiento, proliferan los baches, sin mencionar las comunidades que de plano carecen de caminos y puentes vehiculares.

Pudiéramos seguir enumerando las enormes carencias en las que vive la población jalisciense como las que existen en materia de salud, pero estos datos estadísticos son bastante ilustrativos.  No se trata, pues, de un capricho sino de reclamos absolutamente justos y legítimos, sólo pedimos que se nos devuelva en obras y servicios, en vivienda, en mejoría social, una parte de la riqueza producida en nuestro estado.

Seguimos esperando la solución a las demandas de los antorchistas, ya se realizó la marcha número 25 y ni siquiera salieron a atendernos a la puerta del palacio de gobierno, mutis total. En la penúltima marcha que supuestamente se nos llamó a dialogar sólo se lanzaron amenazas de represión contra los antorchistas, no obstante, nosotros seguimos movilizándonos como se los hicimos saber en ese momento a los funcionarios de gobierno y lo seguiremos haciendo hasta encontrar una respuesta que satisfaga nuestras peticiones.

La justeza de nuestras peticiones es lo que legitima la lucha que hemos venido encabezando y lo seguiremos haciendo a pesar de las amenazas de represión y de la política de oídos sordos del gobierno del estado.

Antorcha es la agrupación de los pobres organizados para lograr una mejor condición de vida y en contra de las injusticias y arbitrariedades de los gobiernos insensibles, así como en contra de grupos poderosos que se oponen al progreso y bienestar de los pueblos, por esa razón, nuestra lucha se solidariza con la lucha de los antorchistas de Oaxaca y, como ellos, también exigimos inmediata solución negociada al conflicto agrario entre San Juan Mixtepec y Santo Domingo Yosoñama, así como el ejercicio de la acción penal en contra de los delincuentes de Mixtepec.

El derramamiento de sangre ha sido propiciado por la absoluta irresponsabilidad de las autoridades competentes, por la agresión artera de un grupo caciquil en contra de los campesinos de Santo Domingo Yosoñama y por el solapamiento del gobierno del estado a los secuestradores y asesinos de un grupo de campesinos de ese mismo lugar. El Movimiento Antorchista ha venido defendiendo la causa de los campesinos de Santo Domingo Yosoñama, pero esta defensa le ha válido la rabia y el encono de grupos ajenos a la organización, por lo que se han lanzado amenazas de muerte en contra de nuestro dirigente nacional y lo que implica una amenaza en contra de todo el antorchismo nacional y como tal respondemos.

Por este medio, condenamos enérgicamente las amenazas en contra de nuestros dirigentes y  muy especialmente en contra de nuestro dirigente nacional, el ingeniero Aquiles Córdova Morán, a quien se pretende enlodar con una sarta de mentiras y calumnias. El millón de antorchistas que conocemos a nuestro dirigente sabemos que es una de las mentes más lúcidas de los últimos tiempos, sabemos que es un hombre de una moral intachable, pero sobre todo, sabemos que los ataques provienen de los grupos a los que les molesta la organización y la lucha de los pobres.

Por eso el antorchismo jalisciense acudirá a la magna manifestación que está convocando nuestra organización el próximo 7 de septiembre en la ciudad de México, y exigimos castigo a los culpables de secuestro y asesinato en contra de los campesinos de Santo Domingo Yosoñama.

Aquí, en Jalisco, anunciamos que realizaremos una marcha y un plantón indefinido el próximo 30 de septiembre en busca de solución a nuestro pliego petitorio.


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