MOVIMIENTO ANTORCHISTA


V Aniversario de la
colonia Aquiles Córdova Morán

Javier Montalvo
19 de febrero de 2010

El municipio de Nicolás Romero cuenta con una población de 242 mil 798 habitantes según el ultimo censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en el año 2005. Pero su población aumenta por la migración constante de grupos desprotegidos de los estados del interior de la República Mexicana hacia el Estado de México.

Este fenómeno se acentúa por la falta de oportunidades de desarrollo para muchos mexicanos en sus lugares de origen, y a la explotación de la que son objeto en su misma comunidad, acrecentándose la miseria, la injusticia, la ignorancia  y el hambre. Y se le suma la precipitada pobreza  que avanza a pasos agigantados por la presión  de una  crisis mal manejada por el gobierno que dirige Felipe Calderón.

En la mayoría de los casos, las familias llegan a instalarse en un cuartito sin baño, sin cocina, en medio de  grandes penurias. Buscan afanosamente trabajo para poder pagar el alquiler que llega a ser, en promedio, de ochocientos pesos mensuales, más el gasto de la luz, el agua, el gas, los pasajes y la comida.

A final de cuentas, de los quinientos pesos que gana a la semana un obrero por alquilarse en las fábricas del corredor industrial de Atizapán, Naucalpan, Tlalnepantla y Tultitlán no le queda nada; sólo ha podido mal subsistir.

Al pasar el tiempo, las necesidades crecen, la familia ha aumentado y las condiciones de trabajo y de vida siguen igual o peor; tienen que trabajar el padre y madre de familia para poder solventar las necesidades y ahorrar un poco si la misma vida lo permite, para poder comprar una casa, aunque sea de esas que les llaman pichoneras, por su tamaño reducido.

 Es imposible  para el grueso de la población tener acceso a ellas, no hay créditos a bajos intereses, no hay una política social donde el trabajador pueda comprarla. Las constructoras hacen el negocio de su vida (ejemplo: Casas Beta) edifican de un día para otro, llenan todos los espacios disponibles, no hay opciones de compra, su precio se eleva hasta los setecientos mil pesos por los intereses a pagar a veinte años, cantidad estratosférica  y frustrante para un trabajador que gana el salario mínimo.

Sin embargo, se rompe la regla. Es el caso de la señora Emma Zamudio Hernández y su esposo Margarito, que hace cinco años se adhieron  al  grupo de solicitantes del movimiento social Antorcha Popular en Nicolás Romero, en la zona Noroeste del Estado de México.
“Teníamos la necesidad de contar con un terreno para poder formar nuestra familia. En una ocasión nos dimos cuenta que pasando la Vía Corta a Morelia, todos los domingos se reunía mucha gente”, recuerda con alegría el matrimonio; se enlistaron en el grupo con la ilusión de poder contar con un pedazo de tierra.

A base de comisiones y marchas a Toluca, se consiguió que el Instituto Mexiquense de la Vivienda Social (IMEVIS) otorgara un crédito a favor de los solicitantes para la compra del predio ubicado en Santa Anita la Bolsa; debían aportar únicamente el enganche  de 14 mil pesos y mensualidades posteriores  de mil 60 pesos a pagar en tres años, hasta cubrir 53 mil pesos, el costo total del mismo.

Asombrados, constataron que existía un movimiento que se preocupaba por la gente pobre. No tardó mucho la espera; el 21 de enero del 2005 tomaron posesión de su predio; “juntamos el enganche y construimos un cuarto de madera con techo de láminas de cartón”, relata Emma.

No les importó frío ni calor, ni aires colados, ni cortinas de agua que formaban riachuelos dentro de su modesta vivienda;  con entusiasmo se dispusieron a trabajar unidos para mejorar sus condiciones de vida. Lo lograron poco a poco, al igual que todos sus vecinos, cuya mayoría cuenta ya con viviendas  edificadas con paredes y loza de concreto.

“La primer obra que gestionamos fue la introducción de la red de drenaje; entre todos los compañeros en faenas abrimos las cepas y colocamos los tubos”, señala Zamudio Hernández al repasar en su memoria  todas las comisiones que integró para gestionar que se realizaran las obras y servicios con los que hoy cuenta la colonia Aquiles Córdova Morán, nombre puesto en reconocimiento al fundador,  dirigente y secretario general del Antorchismo Nacional. Todo ello “se ha logrado a base de la unidad y esfuerzo de todos los compañeros, unión que predica y lleva a cabo como una de las principales metas nuestra organización”, afirma.

A cinco años de su fundación, la colonia cuenta además del drenaje, con calles bien trazadas, guarniciones, banquetas, las escuelas, preescolar Antón  Makárenco y la primaria Jorge Obispo, así como la red de electrificación  próxima a ser inaugurada durante el festejo del quinto aniversario de la colonia, el próximo 21 de febrero.

Para cerrar con broche de oro su  aniversario, los colonos antorchistas ya podrán tramitar sus credenciales de elector, ya que la semana pasada el municipio Nicolás Romero los introdujo al Bando Municipal, logrando con esto que ya puedan contar con una identificación para poder realizar cualquier trámite.

La colonia Aquiles Córdova Moran rompe la norma, y es un claro ejemplo para el pueblo en general que cuando la gente humilde se une, se organiza y lucha por mejorar sus condiciones de vida, éstas pueden mejorar.

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