Cuando ocurrió la reforma de la ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, como a muchos trabajadores de la educación dolorosamente les consta, en Colima y en todo el país sus prerrogativas y derechos laborales y asistenciales sufrieron una de las derrotas más duras que estos trabajadores han experimentado. Uno de los actores que tuvo que encarar y mediatizar la irritación de los trabajadores de la educación, es el que debe velar por la preservación de las conquistas laborales: el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), ya que en diversos y no pocos foros, en las escuelas e instituciones educativas todas, no se hablaba de otra cosa por aquel entonces.
La gran masa laboral esperaba verse amparada y defendida por su organización sindical. Pero, también como muchos saben, todo fue en vano: el SNTE no cumplió con su cometido, pues incluso se corrió el rumor de que estaba de acuerdo con la injusta reforma de las leyes del ISSSTE. ¿Puede presumirse algo acerca de los resultados de la mentada reforma, por ejemplo, en materia de la mejor calidad de los servicios de salud? No, por cierto.
Nunca se probó de manera fehaciente la complicidad del SNTE con las autoridades gubernamentales que daban el golpe, pero hubo mucho más que simple pasividad de parte de los líderes sentistas. Incluso hubo escuelas donde trataron de convencer a los sindicalizados de las supuestas bondades de la reforma; pero muchos trabajadores los repudiaron.
Ahora bien, uno de los niveles educativos que más han sufrido la marginación y el olvido sindical, es el de la educación media superior tecnológica, que incluye a numerosos CBTIS, CETIS, CET-MAR, CBTA, etc. En estas instituciones, por efecto de la falta de atención sindical, se han acumulado diversas y agudas problemáticas que ya merecen no sólo atención, sino la más expedita, urgente y efectiva solución: bajísimos salarios de muchos trabajadores administrativos y de apoyo, trabas injustificadas en pago de estímulos de antigüedad, cobros excesivos cuando ya se liquidó el crédito de vivienda y varios etcéteras más.
Lo anterior explica porqué, durante el ultimo semestre, trabajadores de varias delegaciones se han aglutinado para insistir, de manera respetuosa y firme, para que su dirigencia seccional (SNTE 6), los respalde en sus demandas frente a las instancias federales y frente al Gobierno y el Congreso del Estado, en búsqueda de apoyos que ya en otras entidades federativas se les otorgan a los trabajadores respectivos del nivel medio superior tecnológico.
Sin embargo, la dirigencia seccional parece estar haciendo una lectura incorrecta y hasta desdeñosa de la necesidad de respaldo que estos trabajadores tienen en Colima, ya que desde la cúpula sentista, al iniciar su gestión, no sólo se les dijo, sin ningún tacto y sin ningún rubor, que para este nivel no habría apoyo ni gestiones, sino que desde hace meses solo se les insiste, a los delegados sindicales del nivel medio superior, no en compartir su lucha y sus banderas, sino en que “se acomoden”, aceptando sin rechistar ¡¡ otra hora extra de trabajo!!, que es la demanda más “sentida” de algunas autoridades federales en Colima.
El SNTE se descubre así como el principal promotor de la imposición, lo cual reafirma acumuladas sospechas y hace cundir el descontento, justo cuando, en el caso del CBTIS-19, la delegación sindical logró un acuerdo con la cabeza de la DGETI que detuvo la nueva y provocadora imposición laboral, calmando así el creciente malestar de los trabajadores. Peor aún, que el liderazgo sentista ande por ahí gestionando la caída, precisamente del funcionario que supo pulsar la delicada irritación de los trabajadores, dialogando y tomando acuerdos con sus legítimos y más cercanos representantes delegacionales, acerca de la no imposición de horas extras de trabajo, en vez de apoyar a estas delegaciones, es otro grave error, un auténtico cerillazo a la reseca pradera del descontento social atizado ya de por sí por una larga cauda de crisis y abusos de toda clase, porque todo apunta a que se insistirá, desde el SNTE, en la imposición.
La pregunta es: ¿se resignarán los trabajadores al nuevo ataque contra sus conquistas laborales, sin que se les apoye absolutamente en nada? Me consta que no. Quizá todavía alcance la Sección 6 del SNTE a corregir el olvido, el menosprecio, dándole el merecido y efectivo respaldo a las gestiones que ahora realizan ante el Congreso del Estado, los delegados que hacen esfuerzos denodados por sacar a flote y dignificar un poco los raquíticos ingresos de los trabajadores de la educación media superior. Porque es hora de pagar su deuda con estos trabajadores.