MOVIMIENTO ANTORCHISTA


En Oaxaca “la impunidad genera mayor
violencia”. Basta de frases huecas

Juan Pablo Muñoz Alderete
Dirigente del Movimiento Antorchista en la Laguna de Durango

31 de diciembre de 2010

Como se ha informado con oportunidad, en la Alta Mixteca oaxaqueña existe un añejo conflicto agrario por la propiedad de 1800 hectáreas de tierra, entre los municipios de Santo Domingo Yosoñama y San Juan Mixtepec; Esa tierra siempre ha sido poseída y explotada, desde antes de la colonia, por los pobladores de Yosoñama, y, como es sabido, en este tipo de comunidades la posesión y el usufructo continuado de la tierra, eran y son fuente legítima del derecho de propiedad sobre la misma. A pesar de lo anterior, sin averiguación y sin considerar el componente social del conflicto, las autoridades agrarias decidieron, desde sus oficinas en el Distrito Federal, que esas tierras pasaran a poder de Mixtepec, con lo cual se libró de su agresiva presión, aprovechando el pésimo asesoramiento legal de Yosoñama.

Esa burocrática y torpe decisión de las autoridades agrarias no resolvió nada. Sólo atizó el conflicto, envalentonando a los caciques de Mixtepec, cuyas cabezas visibles son Leonel Martínez, presidente del municipio, y Adolfo Gómez Hernández, dirigente del membrete Red Internacional de Inmigrantes Oaxaqueños (RIIO), quienes iniciaron acciones de hostigamiento y amenazas abiertas contra los pobladores de Yosoñama, para obligarlos a abandonar las tierras que les legaron sus ancestros.

Por petición de los pobladores de Yosoñama, desde hace poco más de un año y medio, el movimiento antorchista los está asesorando, con un planteamiento muy claro: respeto al derecho consuetudinario de Yosoñama sobre la tierra; que las autoridades agrarias consideren el aspecto social del problema, compensando con sus programas a la comunidad que se considere afectada por la resolución final; intervención del Gobierno del Estado (léase Ulises Ruiz) y de la Secretaría de Gobernación, encabezada por Francisco Blake Mora, para detener el clima de hostigamiento y amenazas contra nuestros compañeros indígenas. Ninguno tomó en serio la advertencia, ni el escalamiento de violencia que su apatía e inutilidad (¿o complicidad?)  trajeron como consecuencia y que desencadenó en los siguientes hechos:

a).- Amenazas de muerte en el blog de la RIIO, desgraciadamente cumplidas, contra los campesinos de Yosoñama, contra los dirigentes antorchistas regional y estatal, y contra el dirigente nacional del Movimiento Antorchista, Ing. Aquiles Córdova Morán, lanzadas por un personaje que juzgado por su forma de escribir, es una síntesis de fiereza de chacal e irracionalidad de cerdo, características que de ninguna manera compaginan con los altos fines e ideales que sugiere el rimbombante nombre del membrete en que se escuda.

b).- El 30 de mayo de este año, 38 campesinos, entre los que se encontraban 7 menores, fueron secuestrados por un grupo armado, manteniéndolos ilegalmente detenidos y hacinados en Mixtepec, durante 71 días. El 30 de Julio, la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos de Oaxaca (CDDHO), emitió la recomendación número 25/2010, exigiendo al presidente municipal de Mixtepec la liberación de los detenidos y declarando insuficiente el diálogo entre autoridades estatales y secuestradores; El movimiento antorchista, por su parte, interpuso, ante las instancias correspondientes la demanda legal y se movilizó tanto ante el Gobierno del Estado, como a la Secretaría de Gobernación Federal, exigiendo justicia. A pesar de lo anterior, ambos niveles de gobierno mantuvieron, en lo esencial, la pasividad y el gatopardismo, sin faltar la estúpida “condena pública” emitida por comunicadores de algunos medios, entre los que destacó ese vociferante inquisidor llamado Ciro Gómez Leyva.

c).- El 7 de agosto, un contingente fuertemente armado de Mixtepec, apoyado por sicarios, tirotearon a campesinos de Yosoñama, matando a uno (Simón Antonio Santos) e hiriendo a tres de gravedad.

d).- El 15 de septiembre, cerca de las 2 de la mañana, más de 200 granaderos desalojan el plantón antorchista, instalado frente al Palacio de Gobierno exigiendo justicia.

e).-  El 24 de noviembre, comuneros de Mixtepec, dirigidos por el presidente de este municipio y por el presidente de la RIIO, asesinaron al campesino Isidoro Hernández José.

f).-  Finalmente, este 24 de diciembre, asesinan, como habían amenazado hacer en su blog, a nuestro compañero, Miguel Cruz José, joven dirigente de la mixteca oaxaqueña e integrante de la Dirección Nacional de nuestra organización, reconocido por su constancia y valentía encabezando las causas más nobles de sus hermanos mixtecos.
           
Para los antorchistas no hay duda respecto a la responsabilidad sobre estos graves hechos: recae sobre los secuestradores y asesinos materiales de nuestros compañeros; sobre los autores intelectuales, que son los caciques de San Juan Mixtepec; sobre el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz y la Secretaría de Gobernación Federal, por su pasividad o inutilidad, o ambas cosas, para imponer justicia y paz social, respectivamente; sobre comunicólogos miopes o interesados, con un micrófono en mano y el cerebro en las entrañas o embarrado de sucio metal, como Gómez Leyva, que ladran adjetivos (que no conceptos) descalificando nuestras exigencias, por más elementos que se pongan ante sus ojos que las justifican, si se miran con los de cualquier inteligencia desprejuiciada o imparcial.
           
Responsable también es Gabino Cué, actual gobernador de Oaxaca, pues desde su primer día de gobierno se le puso en antecedentes de la situación (por si hiciera falta), y ofreció agilizar procesos legales en curso e iniciar otros, argumentando que la impunidad genera violencia. Fueron más ágiles los asesinos que su aparato estatal de justicia y ahora carga con el primer asesinato político de su gobierno, sin que pueda argumentar como lo hizo uno de los gobernantes más irresponsables e ineptos que México ha dado: “¿y yo por qué?”.
           
Ante los hechos narrados, los antorchistas de Durango manifestamos nuestra indignación y nuestro repudio hacia esos caciques asesinos de Mixtepec, reminiscencias del siglo antepasado y que aún pululan en nuestro país, arrastrando, y peor aún, ostentando su barbarie y anunciando públicamente sus acciones ilegales y asesinas; repudiamos también, enérgicamente la negligencia gubernamental que en lugar de frenarlos parece alentarlos, junto con la impotencia, la desconfianza en las instituciones y la rabia de la parte agredida, lo cual puede generar el sentimiento (y ocurre en muchos lugares), de que es mejor hacerse justicia por propia mano ¿Será esto lo que pretende el gobierno? ¿Será tanta inutilidad una burda provocación con intención represiva? Los hechos ahí están, para quien quiera ver. Los antorchistas duranguenses estaremos atentos al llamado de nuestra dirección nacional, para asistir a las movilizaciones que nos convoque, luego de un plazo perentorio, en exigencia de justicia en Oaxaca.

 

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