En el trienio pasado, cuando era alcalde de Chimalhuacán, Marco Antonio Lázaro Cano gestionó ante el gobierno del Estado de México la construcción del segundo cuerpo de la Avenida del Peñón, para lo cual fueron otorgados 60 millones de pesos para reforzar la infraestructura urbana a través de la construcción, rehabilitación y mejoramiento de vialidades con mayor afluencia vehicular.
Dicha obra tiene como objetivo desahogar el tráfico que a diario viven los chimalhuaquenses. Actualmente, el 70 por ciento de la población utiliza para trasladarse el primer cuerpo de la Avenida del Peñón, vialidad en la que transitan 21 mil unidades en hora pico, de las cuales el 40 por ciento es de transporte público, 36 por ciento de particulares y 17 por ciento de carga. Los trabajos de rehabilitación se iniciaron en el mes de octubre del 2008 y estaban planeados para ser concluidos en el 2009.
Sin embargo, todo este esfuerzo en las gestiones y trabajos son bloqueados por un individuo que aún no cree, o no quiere ver, que es peor, los grandes cambios que ha sufrido el municipio desde el año 2000, cuando el Proyecto del Nuevo Chimalhuacán, encabezado por el Movimiento Antorchista, llegó al poder.
Juan Loreto, integrante del Partido de la Revolución Democrática, dueño de un predio ubicado en la Avenida del Peñón con una superficie mil 369.69 metros cuadrados, se ha negado a vender parte del terreno para el seguimiento de la avenida. Valiéndose de esta importante obra, quiere enriquecerse a costillas del pueblo de Chimalhuacán, imponiendo un alto precio por el terreno. Prácticamente se ha tenido que rodear el “deshuesadero”, instalado por su dueño en el predio, para seguir la pavimentación.
Ante esta circunstancia, se hace urgentes cuestionamientos: ¿El progreso pide permiso? ¿El desarrollo del pueblo tiene partido político? La respuesta, también urgente, revela que NO, que un pueblo en desarrollo, un pueblo con sed de salir de la miseria, no tiene por qué esperar a que unos cuantos, ajenos a las necesidades de las mayorías, quieran colaborar.
Visto así, es su obligación colaborar. Debe cooperar.