Mañana comenzará la “XIV Espartaqueada Deportiva Nacional”, en Tecomatlán. Como cada año, el municipio mixteco se llenará de colorido, juventud y alegría, del 30 de enero al 6 de febrero; por tal motivo, desde hace más de tres meses, el ayuntamiento y los habitantes se han echado a cuestas la nada fácil tarea de brindarles las condiciones apropiadas a los más de 5 mil deportistas que participarán en las justas deportivas.
La tarea se complica, si tomamos en cuenta que -durante 8 meses- los antorchistas poblanos enfrentamos otras más de las batallas que, día con día, se tienen que librar, para arrancar a los gobiernos federal, estatal y municipal, obras que mejoren las difíciles condiciones de vida de miles de ciudadanos pobres. Algo a lo que, en teoría y de acuerdo con en la ley, tienen derecho los pobladores, pero que, en la dolorosa realidad, está a años luz de ser eso: una realidad.
A estas horas, los trabajos de remodelación y de acondicionamiento de las áreas deportivas son intensos, basta con recorrer la cabecera municipal para observar cómo cientos de hombres y mujeres, desde las diez de la mañana y hasta las ocho de la noche, acuden –con picos, palas, machetes y rastrillos- a realizar faenas, en las cuales participan también sus autoridades, como la presidenta municipal; algo que debería servir de ejemplo a otros.
Me pregunto ¿cuántos presidentes municipales, gobernadores o señores y líderes de partidos políticos u organismos sociales pueden jactarse de los mismo?, creo que sobrarían los dedos de la mano si me pongo a contarlos. Ojala que los deportistas de las treinta y dos entidades federativas, que acudirán a este municipio mixteco, sepan valorar el esfuerzo de los campesinos y, al momento de las competencias, pongan su máximo esfuerzo para lograr el éxito.
Creo que unas competencias de alto nivel serían la mejor manera de corresponder a la hospitalidad que brindan los tecomatecos y sus líderes civiles y políticos. Bienvenidos deportistas del país, Tecomatlán y el Movimiento Antorchista poblano los reciben con los brazos abiertos, deseándoles una estancia agradable y placentera. ¡Que gane el mejor!