MOVIMIENTO ANTORCHISTA


En Oaxaca la impunidad produce nuevos
crímenes, ¿culpables por omisión?


Luis Enrique López Carreón
Dirigente estatal del antorchismo  de Colima
31 de diciembre de 2010

Inicialmente, amigo lector, la presente colaboración estaba dedicada a hacer un recuento conciso de los últimos logros obtenidos por la lucha organizada del antorchismo en  el estado de Colima al finalizar el año 2010,  recuento que, en números globales debería de motivar al entusiasmo, la alegría y la esperanza en la organización de los pobres de México en el año que comienza, en la reivindicación de las condiciones de vida de los colimenses pobres a través de su trabajo y su lucha con la organización; sin embargo, un acontecimiento trágico vino a opacar nuestros festejos, y nos trajo una profunda indignación.
  
El día 24 de diciembre del año en curso, por la tarde, casi al celebrarse la tradicional cena navideña, fue cobardemente asesinado de seis balazos, cerca de la ciudad de Tlaxiaco Oaxaca, el dirigente campesino Miguel Cruz José, integrante de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista, líder de los campesinos en la Región Mixteca de Oaxaca y responsable de la negociación del conflicto entre San Juan Mixtepec y Santo Domingo Yosoñama, problema por el cual se mantuvo en plantón permanente junto con sus compañeros por más de la mitad del último año de gobierno de Ulises Ruiz Ortiz.
   
Creo, que en un acto de elemental congruencia, el gobierno de Gabino Cuè Monteagudo, debe reconocer en este innoble crimen un móvil netamente político, consecuencia sin duda alguna, de las amenazas de muerte, hechas en contra de los principales lideres de Antorcha Campesina en el estado, por los caciques da San Juan Mixtepec, a través del sitio electrónico mixtepec.blogspot.com, y de toda una campaña homicida donde han secuestrado, herido y asesinado impunemente a pobladores de Yosoñama, en supuesto reclamo de unas tierras, poseídas por más de un siglo por los pobladores agredidos
  
Es importante recordar, que el día 7 de diciembre del año en curso, a pocos días de haber asumido el cargo como gobernador, una comisión de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista, se entrevistó con Cuè Monteagudo y, detallando datos, se le puso al tanto de la situación que prevalecía en la región. Las preguntas obligadas es, ¿por qué a pesar de haber sido informado oportunamente de los terribles acontecimientos que se estaban escenificando entre las comunidades referidas, no se tomaron las medidas correspondientes?, ¿porqué no se agilizaron los procesos para detener a los secuestradores y asesinos?, ¿qué paso con el ofrecimiento de mayor presencia policiaca en la región?, ¿acaso el secuestro de 38 campesinos de Yosoñama, el asesinato de tres más, los heridos y las constantes amenazas de muerte en contra de los principales líderes antorchistas no eran un indicio claro de la gravedad del problema?,  ¿qué pasó con aquello de “la impunidad produce nuevos crímenes”? No cabe duda que la omisión bajo determinadas circunstancias también es criminal.
  
Pero, recordemos también que el conflicto se originó por la disputa de 1800 hectáreas de tierra que han tenido en posesión permanente por más de un siglo la comunidad Santo Domingo Yosoñama, mismas, que en un error garrafal, pasando por alto los factores histórico-sociales del conflicto, así como el derecho consuetudinario de los de Yosoñama, las autoridades agrarias decidieron, desde sus oficinas en el D.F., que pasaran sin mas averiguación, a poder de los de Mixtepec.
  
En más de una ocasión también, el fallecido Miguel Cruz, encabezando valientemente a sus compañeros, busco, con el apoyo del antorchismo nacional, la intervención oportuna de la Secretaría de Gobernación. Se pidió hablar con José Francisco Blake Mora, convencidos, de que su intervención ante las autoridades agrarias y la solución justa del conflicto, desactivaría la violencia en la región, restituiría la paz y la legalidad entre los pobladores de las comunidades mencionadas; sin embargo, sólo oídos sordos encontraron, y, otra vez la omisión, solo que esta vez de parte del gobierno federal.
   
La Real Academia de la Lengua Española define la omisión como “delito o falta consistente en la abstención de una actuación que constituye un deber legal, como la asistencia a menores incapacitados o a quien se encuentra en peligro manifiesto y grave”. Si se comprende debidamente la definición, encontraremos que tanto el gobierno estatal, como federal, están cometido un delito, mismo que sigue ocasionando más muertes en la mixteca oaxaqueña, como es el caso de nuestro fallecido compañero Miguel Cruz José, ¿cuántos mas seguirán?
  
Los antorchistas no responderemos a la violencia como lo haría un irresponsable, desquiciado por el dolor, la rabia y la impotencia, pero tampoco nos quedaremos de brazos cruzados mientras acribillan, hieren y secuestran a nuestros compañeros. A Oaxaca o a donde sea necesario acudiremos por miles, alzaremos nuestra voz a gritos y exigiremos justicia y solución. Acudiremos de uno en uno con el pueblo en todo el país, y lo enteraremos de cómo en la mixteca oaxaqueña se está a matando campesinos, lo mismo que a sus líderes.
  
Reciban por esta conducto, compañeros de Oaxaca un saludo fraterno y solidario del antorchismo colimense. Recuerden, sabemos que por todos los caídos, nosotros estamos de pie.

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