MOVIMIENTO ANTORCHISTA


¡Adelante compañeros!

Lizbeth Rosales Sandoval
Secretaria de prensa y propaganda en Michoacán
05 de octubre de 2010

Tal como lo habían anunciado, cinco mil antorchistas de la región occidente del país marcharon este jueves 30 de septiembre por las principales calles de la capital jalisciense, para exigir al gobierno del Estado solución a las necesidades de los habitantes más humildes de aquella entidad. Muy temprano fueron llegando amas de casa, campesinos, obreros y estudiantes, procedentes de Guanajuato, Michoacán, Colima y Nayarit, quienes fueron convocados a su debido tiempo para acudir en apoyo de sus compañeros de Jalisco. Gracias a la movilización realizada , y ante la amenaza de quedarse en plantón por tiempo indefinido, una comisión de manifestantes encabezada por el dirigente estatal antorchista, Eduardo Campos Flores, fue recibida por Julio César Villalpando Guerrero, Director General de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Subsecretaría de Asuntos del Interior del Gobierno del Estado (disculpe lo extenso, yo sólo nombro tal cual), quien por escrito dio respuesta positiva a cada una de las demandas planteadas.

Los compromisos adquiridos, por parte de las autoridades de Jalisco, son importantes por diversos motivos: atacan algunos de los graves rezagos que padece un buen número de las familias más pobres de la metrópoli tapatía y del interior del estado; se lograron en uno de los estados en donde la riqueza producida se encuentra muy mal distribuida (tal como lo demuestran las propias estadísticas oficiales) y en el que los gobiernos, uno tras otro, poco o nada se preocupan por darle un giro a dicha situación; se alcanzaron después de seis años de lucha obstinada, periodo en el que fue necesaria una serie de movilizaciones para hacer entrar en razón a las autoridades que, como todas, tienen la obligación de vigilar y proveer de buenas condiciones de vida a la gente que gobiernan.

Pero, tal vez, la mejor lección que podemos sacar del hecho que aquí comento es que, gracias a la labor educativa de los dirigentes antorchistas, mediante la cual se siembra en las fibras más sensibles de sus allegados, valores tales como la solidaridad, la hermandad, el espíritu de sacrificio, de desprendimiento en favor de los que padecen igual o más que ellos, poco a poco se ha logrado que los integrantes de dicha organización se vean como una gran familia, al grado    que los antorchistas de un punto del país se conmueven y llegan a cimbrarse de indignación cuando en otro lugar sus compañeros están sufriendo. Y, en este sentido, no faltará quién diga que muchos son los que se conmueven e indignan ante el sufrimiento ajeno, sin ser antorchistas. Efectivamente. Por eso, lo relevante aquí, es que la gente –además del sentimiento que de ella se apodera, y precisamente como resultado de él y de su razonamiento-, es capaz de actuar en consecuencia y de desplazarse grandes distancias para luchar y poner un remedio a la situación que los aqueja. Además, lo hace con sus propios medios, pagando de su bolsillo lo que cuesta el transporte y la alimentación necesarios.

Es, pues, gracias a esta unión manifiesta en los hechos, que los antorchistas de Jalisco cuentan en su poder con la palabra empeñada de las autoridades para resolverles diversas carencias. Todavía falta lo principal: que los compromisos se cumplan cabalmente. Sin embargo, hoy, una vez más, se está avanzando en la educación de la gente, pues quedan más convencidos de que no nos debemos engañar por las divisiones territoriales; hay una cosa que nos une, y es la falta de condiciones materiales y espirituales que nos ayuden a vivir de forma más humana. Por eso, ¡adelante, compañeros antorchistas! Hoy dimos un paso enorme, sigamos caminando por el sendero de la unión, de la lucha y de la fraternidad, ¡una vida brillante nos espera!

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