MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Cambio climático y pobreza


Luis Santiago Ramírez
23 de febrero de 2010

Desde hace varios años se ha venido alertando sobre los diversos cambios climáticos que viene sufriendo nuestro planeta, provocados por la gran cantidad de gases invernaderos generados principalmente por las grandes industrias que en su gran mayoría se encuentran establecidas en los países desarrollados, dentro de ellos principalmente Estados Unidos, naciones que en las diversas cumbres mundiales llevadas a cabo sobre éste tema, se han negado a reducir sus emisiones de contaminantes, y con esta negativa siguen contribuyendo al deterioro del medio ambiente. Lo anterior da como resultado que en los diversos continentes se han presentado sucesos naturales que nunca en la historia se habían visto, por ejemplo: huracanes en mayor cantidad e intensidad, vientos que superan los 100 kilómetros por hora, heladas por abajo de los cero grados de temperatura, lluvias torrenciales, sequías por largos periodos, aumento del calor llegando a temperaturas superiores a los 38 grados centígrados, etc.; sucesos que al presentarse han ocasionado inundaciones, deslaves, parálisis de algunas ciudades por las intensas nevadas, destrucción de viviendas, calles, carreteras, campos agrícolas por exceso de lluvia o por las bajas temperaturas.

 Como siempre, los primeros en sufrir las consecuencias de dichos cambios,  es la clase más pobre del país, que dado la escasa o nula preparación que han recibido, por la falta de recursos económicos para poder continuar sus estudios, la deficiente educación impartida por el estado en las instituciones públicas, o en su defecto, por que a pesar de haber recibido estudios, simple y sencillamente no encuentran un trabajo bien remunerado; todo esto obliga a que dichos individuos  ante la necesidad de supervivencia, aceptan trabajos como obreros o auto empleándose, vendiendo su fuerza de trabajo a cambio de un sueldo totalmente miserable, salario que únicamente les alcanza para alimentarse de lo básico y no morir de hambre, pero que les impide vivir dignamente, adquirir un terreno ubicado en los mejores lugares, construir o comprar una vivienda digna; ante esto, la gente pobre solo tiene una opción, comprar los lotes más baratos que existan y que en la mayoría de los casos se encuentran en zonas de alto riesgo o insalubres, como son: laderas, barrancas, basureros, junto a canales de aguas negras, etc., en donde construyen sus viviendas de madera, lámina de cartón, galvanizada, de asbesto, material de desecho, que es para lo que les alcanza su bajo ingreso, y es ahí donde viven hacinadas. Viviendo en estas condiciones, cuando se presenta un suceso natural como los que mencionamos, resulta que las viviendas no resisten las fuertes lluvias torrenciales por el material del que están hechos o porque el lugar en el que están ubicadas se desgaja con el exceso de agua, con las ráfagas de viento los techos de sus viviendas son arrancadas en su totalidad, dejando a esos individuos sin techo bajo el cual resguardarse, o cuando se inundan colonias completas pierden los pocos muebles con los que contaban, en decir, en todos los casos, la gente humilde es la que se queda en el total desamparo debido a que, o quedó destruida la vivienda o se perdieron las cosas que tenía.

Pero ante todo esto, la naturaleza es la menos culpable, ya que como dije al principio, los sucesos naturales no son causados por el ser humano, y aún cuando éstos sean muy fuerte, si las viviendas de la gente pobre fueran de material industrializado, estuvieran ubicados en zonas seguras, contaran con los servicios de drenaje, aguas pluviales, pavimento, está claro que no sufrirían las calamidades por las que están pasando como es quedar en el total desamparo, sin vivienda, techo, muebles, empleo, etc,; pero como siempre hay un responsable, lo es la clase gobernante, que dada su poca sensibilidad hacia los más pobres, ha dejado de lado su obligación constitucional de velar por todos y cada uno de los mexicanos que habitan éste país, y únicamente se han dedicado a tratar de quedar bien con los funcionarios de alto nivel, la clase política elitista o los empresarios, construyendo obras de renombre con los que benefician a éste grupo de personas, pero que a la gente pobre en nada beneficia, por ejemplo los segundos pisos del periférico; y a consecuencia de esto, ha dejado de realizar las obras prioritarias en las colonias marginadas para que cuando se enfrente a los sucesos naturales se sufran las menores pérdidas posibles, tanto humanas como materiales, y prueba de ello es lo sucedido en el valle de Chalco, en donde a pesar de haber pasado tantos años, ni el gobierno federal ni local, se han preocupado por construir una obra que impida el desbordamiento de las aguas negras como la que ahora estamos viendo, hechos que se pudieron evitar realizando las obras que eran necesaria, pero como no se hicieron, ahora los que están pagando las consecuencias lo son las colonos y habitantes de éste lugar. Está claro pues para esa gente como para los demás que viven en zonas de alto riesgo, que de seguir esperando a que esas obras se hagan por la buena voluntad de los gobernantes o por un milagro, eso no va a suceder, prueba  de ello es lo que están pasando, y lo único que les queda es exigir a los gobiernos en una sola voz y un solo ideal que los funcionarios apliquen recursos no solo en zonas exclusivas, sino también en las colonias populares donde vive la gente que genera la riqueza de éste país.

 

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