Y “sin remordimientos” me encuentro. Así lo manifestó Juan Molinar Horcasitas, ex director Instituto Mexicano del Seguro Social y actual titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, al responder si tuvo alguna responsabilidad, respecto a la horrible muerte de 49 niños y 75 más, heridos de quemaduras el pasado 5 de junio en Hermosillo Sonora, en una guardería subrogada a particulares por parte del IMSS, con motivo de un incendio.
Tuvieron que pasar más de 8 meses para que la máxima instancia de justicia federal, a través de una Comisión Investigadora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, llegara a la conclusión de que tal tragedia tuvo sus responsables “últimos”, de toda una multiplicidad de echar culpas mutuas, entre diferentes instancias, desde los dueños particulares de la guardería, presidencia municipal y gobierno estatal de Sonora y funcionarios federales. Dicha comisión de la SCJN resolvió, que Juan Molinar Horcasitas, el ex gobernador Eduardo Bours y el presidente municipal de esta localidad, violaron las garantías individuales de las victimas porque no se verificaron oportunamente las condiciones de seguridad de los niños que madres trabajadoras dejaban en ese lugar.
Esta Comisión, reveló otras irregularidades del IMSS, descubriendo que esta dependencia federal, no tiene facultades legales para subrogar a particulares para que hagan negocio con el cuidado de los infantes en las guarderías, y que la mayoría de ellas, en todo el país, no cuentan las condiciones mínimas condiciones de seguridad. De 1400 inspeccionadas, escogidas al azar, solo 14 de ellas esta en condiciones de brindar el servicio de guardería, es decir ¡Solo el 1% cumple!
A pesar de tan alarmantes datos de inseguridad de las guarderías en el país ¿Por qué siguen existiendo tales jaulas donde se encierra a los bebes? ¿Por qué más muertes de infantes, como el reciente en la guardería llamada La Casita Feliz, en la marginada colonia de Tierra Blanca de esta ciudad? ¿Por qué tantas mujeres van a dejar a sus pequeños a tales lugares? ¿Por dejadez? ¿Por qué los niños son insoportables? No señor. La verdad, es que a estas guarderías van los hijos de madres obreras, de trabajadoras que aportan su salario para resolver problemas de sustento que el varón puede ya no resolver en la familia, ante los agudos problemas de miseria y de pauperización que sufren las familias proletarias contemporáneas, donde necesariamente tiene trabajar la madre y en ocasiones hasta los hijos para poder resolver los problemas de subsistencia de una familia. Cifras: La incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha sido un proceso intenso y constante desde hace varios años, de hecho, la tasa de participación femenina se ha incrementado notablemente al pasar de 17.6 por ciento en 1970 a 36.8 en 1995 y 42 en 2008.
Las aportaciones femeninas a la economía doméstica son cada vez más importantes. A inicios de la década de los noventa, cerca de uno de cada dos hogares registraba ingresos monetarios provenientes del trabajo femenino; en 2005 esta situación se observó en dos de cada tres.
Por otro lado, aunque en la tercera parte de los hogares la contribución de la mujer es secundaria, se ha incrementado la proporción de los hogares donde la aportación monetaria de las mujeres es la fuente principal de ingresos (de 9.9% en 1992 a 15.2% en 2005). Incluso, la proporción de hogares en los que el ingreso de las mujeres es la única contribución económica creció alrededor de 30 por ciento en el mismo periodo, representando en 2005 al 13.7 por ciento de los hogares. (Fuente: Dirección General de Comunicación Social. Secretaría de Gobernación, SEGOB).
El trabajo de las féminas en las fábricas, en el campo, en talleres, en limpieza de calles, etcétera, aumenta y aumenta en nuestro país, no porque la sociedad sea más justa y de oportunidad de empleo a mujeres como a hombres, o porque hay “mucho trabajo”. ¡No! La mujer se ve obligada a ir a trabajar porque el salario de su pareja ya no es suficiente para sostener a la familia, y además, porque en medio de tanto desempleo, la contratación de mujeres le resulta más “productivo” y con mayor margen de “ganancias” a los voraces capitalistas por los bajos salarios y condiciones infrahumanas de trabajo en que se les contrata. Y bueno, en medio de tan terrible explotación inmisericorde que viven a diario las mujeres, todavía tienen que lidiar con el cuidado de sus vástagos y los quehaceres del hogar. Mandar a sus hijos a las guarderías es una necesidad, pese la zozobra y terrible incertidumbre en sus horas extenuantes de trabajo por no saber, en que condiciones se encuentran sus hijos; que comen, quien los cuida, tienen frio, calor; lloran, sufren, sonríen. ¿Los podrán ver con vida al regresar de su empleo?
Esta es la realidad y la necesidad de la existencia de las guarderías en nuestro país. Las sanciones “flamígeras” de la justicia mexicana, no son suficientes para atenuar el dolor de los familiares de las victimas, ni para resolver el problema de inseguridad de las miles de guarderías en todo el país; y mucho menos, para terminar con la criminal explotación de las mujeres, que es la causa de la existencia de las guarderías. ¿Por qué? Porque la vida de las mujeres y los niños de los trabajadores no valen en esta injusta sociedad capitalista, por eso, a los grandes magnates y funcionarios públicos ineptos no les preocupa para nada su suerte.
49 niños muertos y otros 75 más, que sufrirán toda su vida por las quemaduras. ¿Qué importa? Dicen los poderosos y exclaman tranquilamente “No hay remordimiento”.
Sin palabras.