Inicia el 2010 con el incremento en gasolina y alza generalizada en todos los productos de la canasta básica; pulverización del salario mínimo, que en San Luís Potosí, alcanzó apenas los 54.47 pesos en este año. Además, de acuerdo con datos del Banco de México y de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, el poder adquisitivo de los trabajadores, desde 1982 a la fecha, ha disminuido en un 84%.
Y en medio de todo esto, el presidente Felipe Calderón, en su mensaje de año nuevo, pide mayores sacrificios a los mexicanos, mostrándose insensible ante la realidad que está viviendo el país. No le bastó con decir que el gobierno federal prefiere hacer sacrificios antes que poner en riesgo la “estabilidad económica”, sino que también, en un ánimo festivo, dijo que se acerca la “recuperación”, y que “estamos cosechando” las penurias económicas que sufrimos en el 2009. A todas luces contradice lo señalado por los especialistas económicos, que afirman que cada día se incrementa el número de pobres, sumando más de 80 millones. La crisis económica aún no está superada y México enfrenta grandes frenos a su crecimiento económico, tales como la debilidad en la producción de bienes y servicios, y el alza de impuestos. Como si el escenario no fuera lo suficientemente sombrío y poco alentador y más aún, como si la crisis no se sintiera a diario en el hogar de millones de mexicanos; el presidente ha buscado ignorar la realidad como si por ese simple hecho desapareciera.
En nuestra entidad, la situación es sumamente grave porque ocupamos el sexto lugar en pobreza y, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, se encuentran más de 45 mil potosinos desempleados y 30 mil sin vivienda. Una entidad donde aún existen comunidades rurales y colonias pobres, sin servicios elementales como el agua potable, drenaje, energía eléctrica, sin escuelas, centros de salud, etcétera.
Las nuevas autoridades estatales y municipales deben de tomar acciones decididas en el combate a la pobreza, resolver los reclamos del pueblo y no tomar actitudes de cerrazón y de oídos sordos; deben ser sensibles y apoyar de manera urgente las necesidades de la población, porque de lo contario, la pobreza, la marginación y la ineptitud de los funcionarios públicos orillarán a los pobres a exigir lo que les corresponde.
El Movimiento Antorchista Potosino, exige atención a las demandas de los potosinos más pobres de esta sociedad.
Hoy más que nunca la unidad y organización de los más humildes se hace necesaria para luchar por sus ancestrales demandas, si no, la otra alternativa será morirse de hambre y vivir marginados por siempre. Al tiempo.
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