“El transporte urbano también”. Consideraciones fatales de varias voces en la entidad, que concluyen en el irremediable incremento al transporte urbano, impuesto por gobierno del estado que asciende en un 12.5%. Muy superior al aumento del 4% al salario mínimo de los trabajadores.
Los argumentos como sacados de un molde, son los mismos de cada año: “Se necesita el aumento para mejorar el servicio”, “si todo aumenta, pues el transporte urbano también” y entre otros, “urge el incremento, antes un colapso del sistema de transporte”. La medida se aplicará a partir del próximo 23 de febrero en medio de muchos razonamientos a favor del aumento para todos aquellos que viajamos en este “democrático medio de traslado”.
Y bueno, los argumentos a favor de los sufridos permisionarios del transporte urbano, esperaríamos que vinieran de alguno de los dueños del pulpo camionero, o de alguno de sus representantes que “sufren por la crisis económica”; pero no, vienen ni más ni menos de quien en sus momentos de campaña política electoral, dijo estar a favor de los pobres, el gobernador Fernando Toranzo Fernández. Hay otras voces más santas, como la del Arzobispo potosino, Luis Morales Reyes, quien sin que nadie se lo pidiera, bendice el incremento, bajo el argumento de que “si todo sube, pues el precio del pasaje del camión igual”, la voluntad divina nos depara a los desprotegidos nuevas esperanzas en el futuro.
El aumento al transporte inevitable. Un fatalismo que no todos comparten y sufren. Los dueños de las grandes fábricas, empresas, comercios, etcétera, que debieran por preocuparse por mayor eficiencia del servicio del transporte urbano, para que sus trabajadores lleguen temprano a su empleo, descansados y no mal humorados al viajar en camiones inservibles o porque pasan demasiado tarde, no dicen nada del pésimo servicio o del brutal aumento. ¡Claro! Para los grandes capitalistas, sus empleados, solo son fuente de explotación, entes necesarios para mover sus máquinas e instrumentos de trabajo para la reproducción de sus riquezas, y por tanto, no les preocupa como lleguen a su trabajo, lo importante es que lleguen temprano y rindan lo más posible; si vienen cansados, con hambre, con frío; nada importa, lo importante es producir y producir. Más y más capital. Si al salir de la fábrica, es de noche, hace frio o llueve; y el obrero no tiene en que transportarse, ese es su problema. “a mi que me produzca, por eso le pago”. Son los razonamientos de los empresarios.
Un pésimo servicio y los aumentos al transporte. En este año más sufrimientos para los pobres que además tienen que cargar con el desempleo, el aumento de los servicios, de los productos de la canasta básica, incremento a los impuestos en medicinas y alimentos. Este aumento incesante en todo, aumentará también el descontento, de la ya poca paciencia de los trabajadores, entonces veremos en aumento de la necesidad de cambio de esta sociedad injusta. Veremos el despertar del “gigante dormido”, del pueblo pobre, para convertirse en pueblo en lucha, para exigir lo que le han arrebatado. Al tiempo