Fresnillo es el municipio más poblado del estado de Zacatecas, tiene una alta población rural y los habitantes que viven en la zona urbana, al igual que la gente de las comunidades, padecen de grandes carencias de servicios básicos. Un elemento que afecta en muchos sentidos a los fresnillenses es la gran dispersión poblacional, que mantiene incomunicadas a varias comunidades y dificulta gravemente la introducción del agua potable y la energía eléctrica. La situación se complica aún más cuando se trata de necesidades de educación o de salud, pues con el argumento de que hay poca población, las posibilidades de contar con hospitales o escuelas de nivel superior es casi un imposible, sometiendo a condiciones de insalubridad a la mayoría de los ciudadanos y limitando las posibilidades de los jóvenes de aspirar a una carrera universitaria.
Conscientes de lo anterior, con la firme idea de mejorar su calidad de vida y de llevar progreso a las comunidades y colonias más marginadas, desde hace muchos años, un numeroso grupo de fresnillenses decidió organizarse en las filas del Movimiento Antorchista.
Y no se equivocaron, pues como resultado de esta larga lucha podemos enlistar centenas de acciones en beneficio de la población, tales como varios kilómetros de caminos rurales y pavimentaciones, decenas de casas de salud, cientos de acciones de mejoramiento a la vivienda, numerosas obras de servicios básicos y muchas acciones de orden social en beneficio de la población más desprotegida del “Mineral”, nombre con el que también se conoce a este importante municipio.
Desde luego que los logros anteriormente mencionados no son resultado de la planeación y preocupación de las autoridades por los menesterosos, sin duda, cada uno de ellos es resultado de la perseverancia y voluntad férrea de los antorchistas que con firmeza y decisión han exigido a las autoridades de distintos orígenes partidarios, léase bien, sin importar el color, acciones serias para sus comunidades.
Y con la actual administración no ha sido distinto, desde los primeros días de gestión, que encabeza el Lic. David Monreal Ávila, la dirigencia antorchista local expuso un modesto pliego petitorio que contenía demandas de infraestructura básica y de orden educativo; de viva voz el alcalde manifestó disposición y voluntad de atender las peticiones e incluso fue más allá y reconoció la legitimidad de las demandas y su carácter reivindicatorio, y acto seguido giró instrucciones precisas a sus funcionarios para que se ejecutaran los acuerdos.
Pero rápidamente comprobamos que algo andaba mal, pues los acuerdos se retrasaban una y otra vez o se dosificaba en exceso el suministro de los materiales para la ejecución de las obras, y esto sólo daba lugar a dos posibles explicaciones: o los funcionarios menores desacataban las órdenes del presidente o sólo estaban siguiendo la línea de su jefe. Como la necesidad apremia y para no quedarnos con la duda, de inmediato acudimos a buscar la intervención directa del alcalde, pero no encontramos respuesta y por ello, como última alternativa, pues las antesalas y el período de gestión se agotó hasta el final y luego de varios encuentros con funcionarios menores que solo daban evasivas, no quedó otro camino que salir a la calle a exigir que se materializaran los compromisos.
Y como resultado de lo anterior, a mediados de septiembre, se efectúo una entrevista donde se retomaron los acuerdos y David Monreal se comprometió a continuar con el suministro de materiales para las guarniciones y banquetas, entregar las becas faltantes, iniciar con las aulas del Colegio de Bachilleres de Plenitud, presupuestar las obras de servicios básicos de las comunidades, entre las más importantes. Pero de nueva cuenta los compromisos se incumplieron y ante el reclamo de los peticionarios sólo ha habido burlas y maniobras de funcionarios de todos los niveles e incluso amenazas de que si persisten en sus exigencias les retirarán algunos de los “beneficios” que reciben.
Ya en estos momentos David Monreal se encuentra muy activo, disponiéndose a abandonar el cargo de edil para buscar la Gubernatura del Estado, y creo, sinceramente, que su aspiración es legítima y será una decisión de su partido si es candidato a tan importante cargo y será al final la decisión mayoritaria de los zacatecanos la que determine si llega a ocupar dicho puesto, pero creo que antes de pedir licencia, como ya lo ha anunciado, tiene la obligación moral y política de honrar su palabra y cumplir los acuerdos pactados con los antorchistas y vale la pena decir que no pedimos otra cosa que el cumplimiento de los acuerdos que él tomó de manera voluntaria y consciente de la capacidad presupuestal del municipio.
Vale decir, que el alcalde sabe bien, pues él reconoció la justeza de nuestras demandas, que no es otra cosa que la aspiración de progreso y bienestar la que motiva nuestra exigencia, por tanto, las versiones perversas que se han encargado de difundir sus funcionarios de que nuestras protestas obedecen a consignas o encargo de otras esferas de gobierno para afectar su imagen ¡son absolutamente falsas! Es más, si por casualidad el alcalde creyera tal cosa, la respuesta también está en sus manos, que se cumplan los acuerdos y sin duda, en ese momento, se acabarán las protestas, pero mientras eso no suceda la lucha va a continuar todo el tiempo que sea necesario y como el agravio ya no es sólo contra nuestros compañeros fresnillenses, sino con todo el antorchismo, que nos sentimos ofendidos por el desdén y el menosprecio a nuestros compañeros. A partir de este momento convoco al antorchismo zacatecano a que se disponga a desplegar toda la solidaridad que le sea posible a nuestros compañeros y para ello nos dispondremos a realizar una intensa campaña de denuncia a lo largo y ancho del estado, para evidenciar la problemática anteriormente mencionada; y a los antorchistas fresnillenses, los convoco para que el próximo 20 de enero de los corrientes nos dispongamos a realizar una enérgica y combativa protesta para darle a conocer a la ciudadanía la problemática que enfrentamos. La última palabra la tiene usted señor presidente: ¿cumplirá su palabra o abandonará el cargo sin cumplir con sus gobernados?