Fresnillo es el municipio con más alta composición poblacional y es también un municipio con altos niveles de marginación y grandes contrastes, quizá por lo anterior son muchos los problemas y muy grandes las carencias que enfrentan sus pobladores. Baste mencionar a título de ejemplo, que la mayoría de las colonias y comunidades carecen de servicios básicos como agua potable o electrificación; cientos de fresnillenses carecen de empleo, por ello se ven obligados a emigrar a Estados Unidos en busca de recursos para sostener a sus familias; la mayoría de los jóvenes no cuentan con opciones para educarse; también padece altos niveles de inseguridad y un largo etcétera que llenaría muchas páginas.
Ciertamente la situación no es privativa del municipio, lamentablemente la mayor parte de los zacatecanos enfrenta situaciones similares, pero como lo anterior no puede ser consuelo para nadie y ante un cuadro de desolación, centenas de fresnillenses pertenecientes a las comunidades y colonias marginadas, optaron por unirse y organizarse para pugnar conjuntamente para combatir el atraso y miseria.
Como la mayoría de las veces pasa, la situación no ha sido sencilla para los antorchistas, pues a pesar de que siempre han enarbolado demandas de carácter elemental, plenamente justificadas y de que ha habido recambio en los gobiernos municipales que han dado paso a administraciones emanadas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en el último trienio el Partido del Trabajo, grandes obstáculos, múltiples pretextos, recurrentes excusas y compromisos incumplidos una y otra vez, han sido la tónica del trato entre antorchistas y autoridades municipales.
Precisamente la presente administración encabezada por David Monreal fue un claro ejemplo de lo anterior. Al inicio de la misma acudimos a presentar el pliego petitorio y luego de “un estira y afloja” en torno a los plazos y la cantidad de acciones, se tomaron algunos acuerdos que se traducirían en acciones como becas, apoyos a la vivienda, construcción de obras de infraestructura básica y aulas para los bachilleratos de Montemariana y Plenitud, entre las más importantes.
Pero, a pesar de que los acuerdos fueron precisos y concretos se avanzaba lentamente e incluso funcionarios menores desconocían los compromisos del alcalde, lo que no dejó otro camino que las protestas públicas para exigir cabal cumplimiento a los mismos. Por ello muchas fueron las protestas y acciones de denuncia para poner en evidencia esta situación.
En febrero de los corrientes David Monreal abandonó la presidencia para ir en busca de la gubernatura del estado y asumió el cargo el Lic. Juan Carlos Guardado, al que oportunamente le informamos sobre los pendientes dejados por su antecesor y convenidos con el antorchismo y aunque al principio diversos funcionarios menores pretendían aplicar la misma política de bloqueo, el nuevo munícipe estableció diálogo directo con los dirigentes antorchistas y propuso algunas alternativas de solución para atender paulatinamente cada una de las demandas. Dado que los compromisos eran racionales y que a la dirigencia antorchista lo único que la mueve es la atención de las necesidades de la gente, aceptamos las propuestas y se plasmaron en una minuta de trabajo que firmaron las partes y que obra en nuestro poder como constancia del acuerdo.
Algunos compromisos avanzaron, pero la Ley Electoral del Estado que restringe la entrega de apoyos durante 45 días, detuvo la entrega de materiales y apoyos sociales, pero además se postergó reiterativamente el inicio de las obras e incluso el compromiso de las instalaciones educativas de los bachilleratos de Plenitud y Montemariana, que estaban supeditados a que las autoridades estatales hicieran la parte que les corresponde (obra que ya está en proceso). Ante los cuestionamientos a distintos funcionarios municipales, siempre se declaró que los compromisos se cumplirían.
El proceso electoral ha concluido y la restricción electoral también, por tanto ahora sólo queda esperar que el alcalde cumpla su palabra, que como señalé anteriormente puso por escrito. Hoy Juan Carlos Guardado tiene la disyuntiva de demostrar su compromiso con el municipio en el breve lapso que estará al frente del ayuntamiento, tiene la posibilidad de demostrar que es un hombre de palabra y de cerrar la administración con acciones importantes que evidencien el carácter de su gobierno y está ante la posibilidad de transitar por el gobierno como un funcionario congruente y serio con sus compromisos o sumarse a la lista de gobernantes incongruentes e incumplidos que los quebrantan. La decisión está en sus manos señor presidente, ¿cuál de las dos opciones elegirá?, por el bien de los fresnillenses, espero que opte por cumplirle a sus gobernados.