Precisamente a las 21:30 me encontraba en casa, embotando mi cerebro con una serie cómica, cuando transmitieron un comercial de lo más irrisorio, tonto, vergonzoso, casi ofensivo. Sin embargo, sirvió para remarcar en mi conciencia la visión que tienen los publicistas de lo que es la caridad, y cómo depredan con la desgracia ajena con tal de obtener un alza en ventas; por no mencionar el concepto degradante y soez que poseen sobre el consumidor.
Como todos sabemos, Haití sufrió uno de los terremotos más destructivos que se hayan registrado en la historia moderna; la cantidad de fallecimientos es grande, los motines, el desorden, la carencia de recursos, por no hablar de la confusión para administrar la ayuda, son casi de la misma magnitud.
La desgracia humana, ya de por sí es lamentable, pero ocuparla como medio de publicidad, con el único fin, translucido y palpable de influir en la imagen que adquiere el consumidor, para incrementar la preferencia hacía un producto, es de verdad deleznable.
El comercial al que hago referencia, es de una marca de bebidas refrescantes, y su slogan principal es que reducirán sus promocionales al aire para dirigir ese dinero, hacia los habitantes de Haití. Pudiese parecer una idea magnífica y desinteresada, pero ¿qué tal si comparamos su tiempo de publicidad “normal” con el de dicho anuncio en cuestión?, el resultado: el comercial “normal” lo transmiten una vez cada hora, excepto cuando hay algún evento patrocinado por dicha marca; el tiempo de transmisión del anuncio “solidario”, tres veces en media hora.
Los tiempos de transmisión, podrán no decirnos nada en cuestión -quizás medí mal-; hablemos pues del contenido: dicen, disminuirán su publicidad, ¿acaso el mismo anuncio no tiene por fin posicionarse en la mente del consumidor? ¿No es esta la única razón de querer apoyar? ¿No es publicidad al fin y al cabo? Si alguien de verdad desea ayudar no lo anda anunciando con bombo y platillo, nadie, con verdadero ánimo y convicción filantrópica, se gasta más dinero en promocionar sus acciones que en las acciones mismas, esto sólo lo hacen los vividores. Además, ¿no es palpable que abusan del sufrimiento humano para promocionarse? ¿Qué comercian con nuestra lástima?, ¿que rebajan nuestro ánimo de solidaridad? Como dicen en el pueblo, hacen caravana con sombrero ajeno.
Creo que la concepción que ha adquirido la publicidad en México es “sentimentaloide” y abusona, busca provocar lástima y pena, desea que las lágrimas nos conmuevan y que la culpa y la conciencia nos provoquen. ¿A qué?... A COMPRAR...
Comerciar con un semejante en desgracia, aprovecharse de su sufrimiento para ensalzarnos y ganar en el futuro por ello, es una de las directrices que se ven, no sólo en las grandes marcas comerciales, sino en artistas, políticos y hasta en alguno que otro “intelectual”.
Todo esto no quiere decir que no ayudemos, pero hagamos el bien, porque queremos por que nos nace, por principios, por convicción, o sólo por el maldito placer de ayudar. Sin obtener nada a cambio, sin comerciar, sin negociar. Seamos desprendidos no mezquinos.
Qué será de la humanidad si seguimos los pasos del mercado... Sólo salvaremos o ayudaremos a quien nos pueda dar un beneficio por ello. Nos convertiremos en mercenarios de piedad. Los sueños, la imaginación, el arte y la ciencia misma cambiarán y, en lugar de buscar el beneficio y crecimiento, nos esclavizarán.
Jamás haremos una obra de arte por la expresión misma, lo haremos sólo si podemos venderla. Nunca escribiremos un poema, si no obtenemos una ganancia por su venta. No le enseñaremos a un niño a leer, si no podemos explotarlo. Si no hay un beneficio no curaremos enfermos, no sembraremos, no produciremos. Sólo seremos científicos si abusamos de los demás. La ética nos puede abandonar. Y regresaremos a las épocas oscuras en el que un vicioso era guía de millones de almas.
Quiero terminar, no invitándolo a no comprar los productos de dicha marca. Sígalos consumiendo, - por qué de algo han de vivir los trabajadores de dicha empresa- pero no se deje engañar, no ayude por que le hayan conmovido el llanto. AYUDE, pero por que está convencido que es su deber o simplemente su sentir. No porque se lo diga un comercial de televisión.
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