El Estado, como ente administrativo de una nación, ha adquirido en su devenir, como concepto y como ente en sí, diversas interpretaciones según la época y los intereses de clase de quien lo analiza. En teoría económica, por ejemplo, hay quien dice que el Estado debe intervenir activamente dentro de la economía y quien, por el contrario, afirma que no debe intervenir en lo mínimo posible, dejando así, al libre mercado administrar una nación. Ahora bien, incluso estos últimos, aceptan que el Estado debe intervenir en todo aquello que el libre mercado no pueda suministrar, y que a su vez, sea fundamental para salvaguardar el status quo.
Un claro ejemplo de lo anterior es el problema de la vivienda en México. Un país en donde 50 millones de personas no tienen los ingresos suficientes para sustentar un hogar propio, requiere del Estado para solventar dicha necesidad básica. Es decir, la “institución” básica del Estado, el Gobierno Federal, está obligada a brindar a la población nacional una vivienda digna. Para esto, al menos teóricamente, existen programas de apoyo a la vivienda administrados por la Secretaría de Desarrollo Social, programas prácticamente inservibles gracias al uso partidista que se les da en nuestro país.
Como quizá es sabido por la mayoría de los amables lectores de este medio informativo, el Movimiento Antorchista se encuentra plantado en las afueras de la Secretaría de Gobernación desde hace 10 días; los motivos muy probablemente también ya sean conocidos: la falta de entrega de 50 millones de pesos por parte de la Sedesol para programas de vivienda en 12 estados de la República a ciudadanos humiles afiliados al Movimiento Antorchista. La política de la Sedesol y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público busca, claramente, favorecer a los grupos y gobiernos afines al partido en el poder.
Parece que a la Secretaría de Desarrollo Social se le olvidó lo que ella misma define como, “Líneas de acción de la política social” consistentes, en una estrategia que (escribo textualmente) “Busca concentrar todas las acciones del Gobierno Federal encauzándolas hacia un mismo objetivo: el Desarrollo Humano Sustentable…” ¿Qué quiere decir esto? Parece ser que ni la misma Sedesol lo sabe.
Ante oídos sordos del Gobierno Federal, el plantón Antorchista se mantendrá por tiempo indefinido, y, a su vez, se llevará a cabo una marcha a la residencia oficial de los pinos.
Y es que, ante tales negativas, claramente discriminatorias y partidistas, no existe otra solución más que la organización popular, la organización consiente para exigir a aquellos con capacidad y, por tanto, obligados a resolver el problema, den solución a las necesidades patrimoniales de los más humildes.