La situación que se vive actualmente en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) puede considerarse como desastrosa. En medio de presiones, agresiones, bloqueos y demás, suman ya 19 días desde que se inició un paro de labores por parte del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Oaxaca (STAUO), quienes exigen el pago de “cuotas sindicales” a su favor, afectando con esto alrededor de 28 mil estudiantes. Y no parece haber fechas concretas de para cuando retomar clases.
Una vez más se pone en tela de juicio la calidad académica de la UABJO, ya que, desgraciadamente, no es la primera vez que ocurre un acontecimiento de este tipo. Aunado a esto, la universidad tiene muy mala fama debido a problemas de corrupción, de falta de clases, de ausencia de maestros, de porrismo, de pandillerismo, en fin, de todo un mundo de aspectos negativos que, en lugar de posicionarla entre los primeros lugares en calidad académica a nivel nacional, la hunden entre los peores.
Ante este panorama tan desolador, muchos piensan que no queda otra opción más que esperar a que se solucione el conflicto; otros más están a gusto, pues no tienen clases y pueden pasársela de fiesta en fiesta, descansando en sus casas o “viviendo la vida”; hay quienes se encomiendan a todos los santos, habidos y por haber, para suplicarles que ayuden a resolver este problema y poder continuar sus estudios.
A pesar de todo, la UABJO es el principal centro universitario, y no es justo que jóvenes como los que ya mencione, sufran este tipo de estragos por culpa de “unos cuantos”. Por ello, es necesaria la pronta solución de este conflicto, que el Gobierno del Estado y el STAUO –teóricamente- lleguen a un acuerdo que permita darle continuidad a las actividades universitarias de cada día.
Sin duda, la huelga afecta directa y principalmente a jóvenes progresistas, estudiosos, trabajadores, con ganas de superarse y contribuir a un cambio en la sociedad, a jóvenes de escasos recursos que, al llegar a la UABJO, sólo buscan su superación y tratar de suprimir el rezago social que existe en sus comunidades.
Queda claro que hasta el momento ninguna de estas dos partes se ha preocupado por encontrar una salida viable a este problema, por ello, es necesario que los principales afectados, es decir, los estudiantes, sean los principales indignados, los principales preocupados e interesados en la pronta salida a esta situación. Es decir, los estudiantes deben organizarse, coordinarse y manifestarse en contra de la suspensión de clases, deben exigir que se resuelva cuanto antes si no quieren quedar rezagados.
En Chile, miles de estudiantes, maestros y padres de familia se han unido, se han organizado, han luchado sin descanso por una sola causa: conseguir que la educación se gratuita y de calidad. En México, por lo menos en Oaxaca, en la UABJO, se debe tomar ese ejemplo para conseguir una educación de calidad. De lo contrario, estaremos condenados a seguir en los últimos lugares en materia educativa y con las peores condiciones económicas y sociales.