El día martes 22 de noviembre, El Universal publicó en primera plana tres notas que apoyan, desde mi punto de vista, el avance electoral del PRI y la candidatura de Enrique Peña Nieto hacia las elecciones de 2012.
Una de las notas se titula: “Encabezan preferencias PRI y Peña Nieto”, y detalla que el ex gobernador del Estado de México ha logrado el 44 por ciento de las preferencias electorales, mientras que Josefina Vázquez Mota (precandidata del PAN) tiene apenas 24 por ciento y Andrés Manuel López Obrador (candidato de “la izquierda”) un 15 por ciento.
La siguiente nota reseña el nuevo libro de Peña Nieto. Y la última dice: “Manlio se retira; no habrá ruptura”. Es propaganda política, que en castellano quiere decir: el PRI está unido, tiene proyecto y será el ganador de la presidencial.
Se trata, según mi punto de vista, de la respuesta a la nota de Milenio del mismo día, que daba cuenta de unas grabaciones en que un supuesto integrante del crimen organizado llamaba a votar por el PRI en las recientes elecciones de Tuzantla, Michoacán.
Las grabaciones fueron presentadas la noche previa por Ciro Gómez Leyva, en su programa nocturno de Milenio Televisión. El conductor aseguró que la voz que se escucha en las grabaciones es la de Horacio Morales, alias “El Perro”, líder de un grupo criminal que opera en la zona de Tierra Caliente, y que habría dicho a unos ciudadanos que la disyuntiva era clara: o votaban por el PRI en Tuzantla o les mataban a un familiar. En las afirmaciones del supuesto criminal también se asegura que el entonces candidato perredista a la gubernatura, Silvano Aureoles, recibió dinero del grupo criminal contrario.
No voy a repetir toda la grabación, porque es harto conocida y no es la médula de lo que quiero decir. Pero tengo dos preguntas para Milenio, y su director editorial Ciro Gómez, y me permito hacerlas como televidente y consumidor de noticias que espera que lo que difunda los medios de comunicación sea la verdad o algo muy cercano a ella. Primera, ¿cómo sabemos que las grabaciones son auténticas y que no se trató una grabación profesional fabricada con aviesos fines? Segunda, ¿cómo se nos asegura que la voz que sale ahí es la de “El Perro”, y no la voz de un locutor profesional?
Estas dos cuestiones, elementales para comprobar que hubo “cargada” del crimen a favor del PRI en Michoacán, Ciro Gómez se las pasa por el arco del triunfo.
Milenio nos afirma, por sus puros pantalones, que la grabación es auténtica y que la voz es de un criminal al que se conoce como “El Perro”. Y eso jamás lo demuestra. Lo da por sentado y ahora todos tenemos que creerlo. Milenio manipula la información, que es también una bonita forma de mentir. Y nosotros sabemos que no es la primera vez que lo hace.
Yo no puedo asegurar que el PRI no fuera apoyado por el “narco” en las pasadas elecciones, pero sostengo que afirmar lo contrario debe ir, por lo grave de la acusación, acompañado de una rigurosa comprobación asunto. Lo demás es mentir impunemente frente a la pantalla de televisión, y pensar que los mexicanos somos una bola de tontos.
Incluso la revisión por parte de las autoridades judiciales del famoso audio apenas va a comenzar, como también dieron a conocer los medios el día miércoles temprano. Mientras tanto, ahí tenemos al PRI y al PRD enfrentados en una guerra de declaraciones. ¿Quién sale ganando con todo esto? El PAN, a quien curiosamente no se menciona en los audios, y que es el impulsor del discurso de que el PRI negocia con el crimen organizado. Y esa guerra sucia fue tejida por el mismísimo Presidente de México, Felipe Calderón, que fue a decir a Estados Unidos que el PRI sí quiere negociar con el crimen.
Se trata, pues, de otra estrategia de comunicación, pero ahora pensada en Los Pinos y aplicada por Milenio.
Todo esto nos advierte que la lucha por la Presidencia el próximo año será dura, sucia y con más acusaciones que propuestas efectivas para sacar a México adelante, y que los medios jugarán un papel importante para que la porquería de nuestra democracia salga a flote.
¿Cuántas propuestas serias hemos escuchado de los aspirantes más fuertes? Yo no he oído una sola.
Dice la OCDE, por ejemplo, que los hombres mexicanos trabajan en promedio 10 horas al día y que las mujeres 14, cuando la ley marca que se deben trabajar 8 horas. ¿Quién de los candidatos se ha pronunciado sobre esta desmesurada explotación y cómo hará para combatirla? Nadie. Es más, los candidatos se tienden como alfombra para los brillantes zapatos de los ricos del país.
Las únicas propuestas que han asomado la cabeza, más por lo absurdo que por su seriedad, son las de Andrés Manuel López Obrador, que ahora anda prometiendo la luna y las estrellas y hablando de la república del amor, y estupideces por el estilo.
La democracia tripartita de México demuestra una vez más que las elecciones las gana el que es capaz de tener más medios que les difundan sus barbaridades.
El pueblo politizado debe ser consciente de que todavía hace falta el partido que lo represente. La tarea, pues, es clara: formar un partido popular y medios críticos y honestos.