Durante lo que va de la presente administración municipal hemos encontrado funcionarios de todo tipo, sobre todo los que escuchan y parecen dispuestos a solucionar la problemática que se les plantea, pero que a la hora de materializar esos acuerdos, siempre salen con los lugares comunes de aquellos gobernantes que, lo último que les preocupa es atender la problemática de la gente: “No se puede porque ustedes están en zonas irregulares y estamos obligados a cumplir con la normatividad”, “piden mucho y no toman en cuenta, que son muchas las necesidades de la ciudad y ustedes no son los únicos”, “el presupuesto es poco y hay que atender a otras colonias” o “ la presente administración no cederá a chantajes”, etc., etc.
Estamos ya por concluir el año y lo que se tiene que ejercer ya debió aprobarse o, en muchos caso, ya se está ejerciendo y los señores funcionarios pretenden irse por la negativa ante las demandas que le plantean los pobres organizados en Antorcha, bajo miles de argucias válidas… sólo para ellos.
Son preocupantes las severas muestras de incompetencia que el Presidente municipal presenta a través de sus negociadores. Hemos tenido oportunidad de platicar un par de ocasiones con él, y en ambas giró instrucciones precisas para que se atendiera la problemática planteada; sin embargo, parece estar rodeado sólo de operadores autistas, y, además, cada uno de ellos se siente un pequeño presidente, cada quien se siente interprete y sabe bien lo que quiso decir o peor, lo que dice el presidente… He aquí la eterna frase del funcionario en turno: “en mí área soy yo quién decide”. Y lo que le han provocado al presidente municipal, es una imagen de ineficiencia y un cúmulo de problemas con los diversos sectores sociales como el sindicato, los policías, los comerciantes.
Son pocos, muy pocos, los que buscan quitarle problemas y crearle al alcalde una imagen de solucionador; la mayoría más bien parecieran ser sus detractores y no se ponen a pensar que ya son muchos los problemas y grupos adversos con los que tiene que batallar la presidencia, para todavía echarle encima a Antorcha Campesina. Hemos buscado, desde el primer mes nos acercarnos al presidente para plantearle nuestra problemática y aunque su recepción fue amable y su respuesta alentadora, posteriormente hemos platicado no menos de 10 veces con sus diferentes secretarios y aunque sabemos que muchos de ellos han externado abiertamente opiniones adversas a nuestra organización, nos alentaba el hecho de que la indicación de solucionar nuestra problemática viniera desde la máxima autoridad municipal; los días pasaban y los problemas se sumaban y siempre actuamos con la idea de que respetarían las promesas de campaña. Esto último nos ató, un poco, de manos y nos hizo esperar más tiempo del recomendable para cualquier negociador preocupado de alcanzar sus demandas.
Todos los problemas planteados como el desalojo de los comerciantes del Centro Histórico que el propio Secretario de Gobernación se comprometió a que se le buscaran espacios alternativos; el problema del tianguis de San Isidro en que el Secretario de Gobernación siempre sostuvo que los antorchistas no tenemos presencia allí y nuestra respuesta ha sido que si está tan convencido de ello, ¿por qué entonces tanto apoyo, tanta complacencia y complicidad con Antonio Ordaz, líder municipal de la CNOP?. ¿Entonces por qué tanta tolerancia a ojos vista, por qué sus funcionarios se pasean con él y su grupos de guardaespaldas, armados hasta los dientes, por todo el tianguis?; por qué comen juntos Miguel Navarro, Manuel Niño y Ordaz?, ¿por qué se les permite cobrar a través de métodos violentos y amedrentando a los comerciantes? ¿Será sólo porque son “Brothers” y el apoyo es fraterno o porque no se den cuenta de lo que sucede en el tianguis?, ¿o es que para ellos ya es muy natural este tipo de “liderazgos” entre los comerciantes y ya se hizo ley?
Lo último que buscamos es chantajear a nadie y menos al presidente municipal, a menos que para esta administración, el resolver la problemática de los más humildes se le dé tal nombre; estamos pidiendo sólo lo que cualquier administración está obligada a atender: la educación, los servicios, la seguridad pública, el empleo, la paz y la tranquilidad social; y nada fuera de esto incluye nuestro pliego petitorio, ni a éste ni a ningún otro gobierno pedimos más que obras y servicios.
En nuestras demandas incluimos peticiones simples de más de 150 colonias, pavimentaciones de calles, (porque el programa piloto de la actual administración es el programa de mil calles); pedimos electrificaciones, aulas, escuelas, usos de suelo, áreas deportivas, guarniciones y banquetas, clínicas. ¿Puede parecer todo esto chantaje a alguien? Pedimos para los pobres más pobres del municipio de Puebla, ¿es eso chantaje? Por si fuera poco, hemos platicado infinidad de veces con funcionarios de primer nivel y ellos han reducido al mínimo las obras y enseguida dicen que no porque no tenemos el uso de suelo y ¿quien da el uso de suelo? ¡Pues ellos! Ellos autorizan, convienen, acuerdan y enseguida, mañosamente, ellos mismos se niegan. Seguramente porque nos ven humildes nos quieren ningunear; pero, como dijo el refrán, “dos cabezas, piensan más que una” ¿y mil, dos mil, cinco mil? ¿Y los pobres organizados? La unión hace la fuerza.
No queremos que el conflicto se prolongue por lo que pedimos la intervención enérgica e inmediata del presidente municipal, ya que finalmente de él es la responsabilidad de tener en orden y tranquilos a sus gobernados.