Ochenta mil almas recibieron en el municipio de Ixtapaluca, a Eruviel Ávila Villegas, durante la visita que el candidato priista realizó como parte de su campaña para ganar la gubernatura del Estado de México.
Representaciones de Antorcha Campesina de diferentes municipios mexiquenses, con el entusiasmo de siempre, la víspera ultimaban detalles para hacer acto de presencia en dicho evento, a efectuarse el domingo en ese municipio, símbolo del antorchismo.
Por supuesto, una representación que no podía faltar es la de Chimalhuacán, que un día antes tenía listos gallardetes, banderas y banderines, lonas, mantas, porras, etcétera.
Pero para lograr todo esto, los siempre aguerridos antorchistas tuvieron que redoblar esfuerzos en sus colectas públicas y en otras actividades económicas, pues ellos no desean depender, de ningún modo, de nadie en el aspecto económico, porque esto les ha permitido, en todo momento, la independencia política.
Una muestra de la capacidad organizativa de los antorchistas se pone de manifiesto, en el momento de acudir, en solidaridad, a la convocatoria de sus compañeros de otros lugares. A fin de evitar un gasto excesivo en pasajes y en tiempo, por tener la necesidad de tomar varios transportes para realizar un solo viaje, “simplemente” efectúan colectas públicas y variadas actividades económicas para, de esa manera, allegarse recursos suficientes con lo cual poder contratar su transporte y viajar de modo más cómodo y económico.
Los antorchistas, a la vez que mostraron su apoyo al candidato priista (cuya postulación apoyan otros dos partidos políticos), también hicieron patentes y ratificaron demandas muy importantes; por ejemplo, las que presentó el pueblo de Chimalhuacán, en voz de su alcalde, Jesús Tolentino Román Bojórquez, destacadísimo cuadro de Antorcha Campesina. Durante la reciente visita del doctor Ávila Villegas a ese municipio, Román Bojórquez planteó, de manera fundamentada, las diferentes propuestas de trabajo que el candidato asumió como compromisos firmados ante notario público, en presencia, en aquella ocasión, de 45 mil vecinos de ese lugar.
Román Bojórquez es autor del proyecto Nuevo Chimalhuacán, un proyecto de gobierno que surgió como respuesta al rezago que dejó un feroz cacicazgo de 30 años, mismo que duró hasta agosto de 2000, año en que los chimalhuaquenses, organizados en Antorcha Campesina lograron casi erradicarlo.
Actualmente, dicho proyecto sigue siendo el eje alrededor del cual giran las acciones del gobierno municipal, lo que ha detonado el desarrollo de ese lugar del oriente del estado. Digno de destacarse, por ejemplo, es que hoy en día se está cumpliendo a cabalidad el objetivo que desde el inicio de su administración asumió el alcalde antorchista Román Bojórquez, de pavimentar una calle por día.
El proyecto Nuevo Chimalhuacán, como fue bautizado por el propio Tolentino, no omitió absolutamente ninguno de los aspectos que son premisas del desarrollo integral de una comunidad humana, tales como: la salud, educación, trabajo, cultura, deporte, servicios urbanos, desarrollo sustentable, etcétera.
Y por ello, no es de extrañar que, mientras en otros lugares de la República, los gobernantes siguen, al pie de la letra, la máxima de los antiguos emperadores romanos de “al pueblo, pan y circo”, en el Nuevo Chimalhuacán, las demandas que ha planteado el gobierno antorchista son radicalmente diversas: Universidad de Chimalhuacán, el Hospital de especialidades médicas, el Parque ecológico y recreativo —“un Chapultepec a escala”, ha dicho el alcalde antorchista—, o el Parque industrial “que dará empleo a 40 mil chimalhuaquenses” y por el que ha bregado Román Bojórquez, al frente de su pueblo, durante años ante diferentes instancias de gobierno, pero que desafortunadamente no podrá ser una realidad con el mísero presupuesto que este municipio percibe.
Por ello era importante la presencia del pueblo de Chimalhuacán el pasado domingo 19 en Ixtapaluca, porque Eruviel Ávila Villegas es el único candidato que asumió como compromisos los aspectos esenciales del proyecto Nuevo Chimalhuacán, que no persigue, como puede verlo cualquiera, objetivos mezquinos ni particulares, sino el bienestar colectivo, el bienestar de miles de mexicanos humildes, que son quienes crean la riqueza de este país.
El pueblo está dispuesto a tomarle la palabra a los gobernantes cuando, al tomar posesión de su cargo, declaran solemnemente: “Y si así no le hiciere, que el pueblo me lo demande”. Y eso es lo que habrán de cumplir los antorchistas llegado el caso.