La semana pasada estuvo marcado por un hecho lamentable, el atentado contra el casino Royale en Monterrey, que costó la vida a 52 personas. Versiones periodísticas dan cuenta que fue perpetrado por el crimen organizado. La consternación no se ha hecho esperar, de las autoridades federales y de la sociedad en general, y con toda razón.
En todo el país es lógico que haya enojo, frustración y molestia ante tales hechos, en la que incluso el propio presidente Felipe Calderón ha calificado como un “acto terrorista” y decretó tres días de luto nacional. Ello supone la gravedad de la problemática, donde vale la pena preguntarse si es ¿necesario continuar con la estrategia impulsada por el presidente contra el narcotráfico?
La opinión de los ciudadanos, es seguro que la demanda será que el gobierno federal debe de modificar su estrategia de lucha contra el crimen organizado, pues en cinco años la estadística de muertes a causa de la delincuencia organizada ha crecido, en comparación con las acciones positivas. Por lo que quienes deben cuestionarse cuál será las medidas a seguir, es precisamente el gobierno de Calderón.
En los siguientes días, es seguro que si habrá marchas por la paz, se firmaran acuerdos y nuevos métodos para hacerle frente cada vez más al crimen organizado, una medida asumida inmediatamente fue el envió de mas elementos del Ejercito al Estado del norte. Sin embargo, crece cada vez más el hartazgo social.
Desde mi punto de vista, servirá muy poco que nuevamente se pacten acuerdos, ya hubo el Acuerdo Nacional para la Seguridad en el 2008, sin avances considerables. El hecho es que el gobierno trabaja sobre las consecuencias, no sobre las raíces que impulsan el crimen organizado.
En campaña, Felipe Calderón uso el slogan “el presidente del empleo”, en poco tiempo se le olvidó que tenía que trabajar para crear más y mejores trabajos, ya especialistas en el tema han documentado que lo que México requiere es que sea más equitativo, donde la brecha entre ricos y pobres sea cada vez menos, en eso no está trabajando el presidente, por ahí debe de empezar.
Los empresarios seguro, se pronunciarán y demandaran y también con razón en que se acabe con la inseguridad en el país, sin embargo no se ha visto que trabajen también para combatirlo, quizá con mejores salarios, mayores inversiones y sin exceso de condicionantes, pues es del conocimiento que todo para los empresarios y nada para los trabajadores.
El problema principal en México, son las condiciones en las que viven cada vez más las familias, donde cada día tienen menos que comer, no hay trabajo y los pocos que existen son mal pagados. De ahí que una válvula de escape sea que crimen organizado, como lo es el ambulantaje.
Urge, que la estrategia este encaminada a crear más empleos, la reducción de la pobreza y políticas encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. En la medida que el gobierno entienda que es en este punto donde se debe de trabajar, las acciones consecuentes serán entendidas con mayor facilidad.