Ayer me desayuné con la noticia de que a Néstor Ojeda, editor y columnista de fin de semana de Milenio, como a otras firmas del diario, también le disgusta el Movimiento Antorchista y su líder nacional.
Su columna dominguera se llama: “Aquiles, Antorcha y la credibilidad”. El escrito de Ojeda debió aparecer antes, con las Ciro y Marín, para completar el ataque frontal del diario contra nuestra organización. Pero no se pudo porque, ante la imposibilidad -“por méritos propios”- de ser columnista de todos los días del diario para el que trabaja, tuvo que esperar al fin de semana, cuando sus jefes descansan y entonces sí le dejan un lugarcito para que se arranque con sus fobias. Si Néstor no es capaz de hilar todos los días unas cuantas líneas con un poco de lógica, no es asunto nuestro; su diario ya se ha encargado de decírselo.
Todo el texto de Néstor salpica deshonestidad y poca investigación, por decir los menos.
Pero vámonos por partes.
Escribe Néstor: que como Aquiles Córdova Morán no tiene quién le publique, entonces paga desplegados en El Universal. Mentira redonda. Los artículos del líder nacional del antorchismo son publicados semana a semana por unos 70 diarios de todo el país, de todos los calibres, desde Baja California hasta Quintana Roo. No tiene que andar mendigando por un espacio dominguero… como usted. Y a esos diarios se les suma El Universal, en donde Antorcha decidió que debía publicarse también su artículo por ser un diario importante, más importante que Milenio.
Si Aquiles Córdova Morán no publica en otros periódicos, el suyo incluido, es porque los departamentos de ventas y publicidad -a cuyas directrices se sujetan todas las secciones- ven en sus escritos un riesgo para los montones de dinero que les lanzan -“contrato publicitario de por medio”- algunos de sus clientes, y lo han censurado. Ésa es la verdad, ¿quiere pruebas?
Ahora resulta que Néstor se ha convertido, de la noche a la mañana, en un periodista que repudia los contratos publicitarios. Pero se le olvida decir que de ahí come, y qué bien come el señor. Hay muy pocos medios que pueden decir, hoy, que sin publicidad resistirían más de una semana en circulación.
Continúo, porque dije que íbamos por partes. Dice Ojeda que el líder de Antorcha se queja de que los medios, luego de la protesta del 31 de mayo, le dieron por el lado del caos vial y no dijeron nada de las demandas. Es cierto para esta vez, y para la gran mayoría de las anteriores. Los periodistas de a peso se han acostumbrado a sólo reportar el caos vial de las manifestaciones en el DF, pero ocultan intencionalmente las razones que llevan a la gente a salir a la calle. Esto es cierto para Antorcha y para otros movimientos ciudadanos. Él, como editor de política de Milenio, lo sabe. Y miente, otra vez, de forma descarada. Podría transcribir aquí, y sólo a título de ejemplo, las palabras de Ciro Gómez Leyva en su programa de noticias nocturno en Milenio Televisión, pero enseñar a un energúmeno, es como lanzar margaritas a los cerdos. No saben apreciarlas.
Líneas adelante, Néstor cree que refuta -con una frase estúpida, refriteada, y a modo de los payasos de a centavo- el argumento de que en México hay 85 millones de pobres, con que termina el artículo de Córdova Morán y que dice así: “Hay ya anuncios “espectaculares” en la Ciudad de México que pretenden ser “demoledores”: “una marcha es un derecho, mil son un exceso”. Y yo respondo: un millón de pobres se entendería en cualquier país de la tierra; 85 millones, como en México, es un crimen.”
Le repatea a Ojeda, porque este argumento revienta espectacularmente sus dichos contra las manifestaciones populares, que tanto le asquean.
El cálculo de 85 millones en México lo han hecho especialistas en pobreza reputados a nivel internacional, como Julio Boltvinik. No lo hizo Antorcha. A Néstor le convendría, como a los buenos periodistas, salir de vez en cuando de su cuchitril a ver el mundo en el que vive. A unas calles de sus oficinas, se encuentra una avenida que se llama Artículo 123, donde podrá encontrar a jóvenes que se drogan un día sí y otro también para olvidar el hambre, y su número va in crescendo.
Si entra a cualquier estación del metro de la ciudad, también encontrará que cada día son más las personas que piden dinero en los pasillos porque no hay empleo. Si camina por las calles, que buena falta le hace, también encontrará que cada día aumentan el número de gente que se disfraza de cualquier cosa con tal de entretener a los paseantes a cambio de unas monedas. Dé una revisada a las cifras sobre salario mínimo. No se las pongo, porque algo debe hacer usted por sus propios medios de forma que se le reduzcan las orejotas de burro en materia económica que le asoman de la cabeza.
¿Ya ve, don Néstor, cómo sí hay muchos pobres? Y son 85 millones, como dicen los economistas serios.
Finalmente, Néstor dice que el líder nacional de los antorchistas busca, con sus plantones y marchas, que el gobierno le dé dinero. Miente una vez más. Su única prueba son sus propias conclusiones, sacadas, obviamente, de su propio delirio de escritor.
Muchos y tupidos ataques se han lanzado contra los líderes de Antorcha, no sólo contra Aquiles Córdova Morán, afirmando que Antorcha pide dinero al gobierno para sus líderes. Y nadie ha dado una cifra para muestra. Cuando digo nadie, es nadie. Néstor no lo hace ahora, porque obviamente tampoco tiene las pruebas. Las obras y beneficios para las colonias que ha logrado la lucha de los antorchistas junto a sus líderes son muchos, y ésos sí están a la vista de todos, como irrefutables pruebas de la honestidad con que nosotros aplicamos los recursos que peleamos palmo a palmo en las calles, cuando no se nos deja otra alternativa. La verdad, don Néstor, no lo invito a verlas, porque habría que pagarle también la comida, y se ve que usted es el terror de las cocineras y el gobierno no nos da para ese tipo de gustitos. Pero si quiere ir por su cuenta, puede hacerlo el día que más le plazca.
Ya termino. Si Néstor Ojeda quiere dejar de ser un columnista suplente y de a peso, debe ser más honesto, pensar antes de escribir y, sobre todo, investigar y airearse un poco, como los buenos reporteros. De otra forma, su credibilidad, como la de su diario, irán en picada al bote de la basura.
Resulta ahora que un burdo escritorcillo tiene más méritos -y por eso él sí tiene un espacio en los medios para escribir- que una mente tan brillante como la del líder del Movimiento Antorchista, Aquiles Córdova Morán.
Nada de eso. Néstor tiene espacio porque es un lambiscón del poder, que se conforma con cualquier cosa que le avienten al chiquero. Si no lo fuera, ya veríamos si tendría en donde publicar sus escritos de poca monta, cuyo verdadero lugar es el bote del sanitario.