El 10 de enero del presente año, la prensa nacional anunció que el Gobierno Federal, en voz del mandatario Felipe Calderón, había gestionado una cantidad grande de dinero en créditos de la banca privada para que los jóvenes que no tuvieran recursos pudiesen seguir estudiando, y después de haber egresado pagarían el capital que solicitaron con sus respectivos intereses, pero aclaraba, contundentemente, que este programa sólo es para las universidades privadas, es decir, a quienes se apoyará es a las familias de clase media alta y agregó que con esto se mejoraría la situación del país en general.
Además de que es a todas luces un engaño eso de que mejorará la situación del país en general, los apoyos sólo benefician a las universidades privadas, pues si bien es cierto que la educación es una palanca para el desarrollo social y económico, la educación privada es una de las palancas de la clase empresarial para seguir manteniendo firmes sus intereses de acrecentar sus fortunas, a costa de los trabajadores, y por lo tanto la situación del país la ven ellos como la mejora de su propia situación.
¿Y la educación pública?, sobre todo la superior y la media superior permanece abandonada totalmente, a pesar del dizque apoyo en becas, aún un porcentaje muy alto de jóvenes no alcanzan lugar en las escuelas de nivel superior, y los que la alcanzan aún con su beca les es imposible mantenerse en condiciones de estudiar por el alto costo de las llamadas colegiaturas, que también ya se cobran en la universidad pública, pero además, por más que se esfuercen en presentar a las universidades actuales como de excelencia, esto contrasta con la falta de laboratorios, de bibliotecas funcionales, de servicios como dormitorios y comedores, de viajes de estudio, de talleres etc. etc.
La situación más de fondo, es el pequeño porcentaje de presupuesto que nuestro gobierno le destina a la educación; según la OCDE, es el más bajo del mundo, es decir, no hay dinero para la educación, no les importa la educación, todo lo contrario que diga el gobierno es en esencia demagogia, pues nunca ha querido escuchar las recomendaciones de los organismos internacionales en el sentido de aumentar el porcentaje del PIB destinado a la educación. Nuestra clase empresarial, fiel a su papel de subordinación con las economías de los países más poderosos, sólo son usuarios de las tecnología que estos producen, pero no creadores, y por ello su nulo apoyo a la formación de científicos inventores de tecnologías llamadas de punta.
Una muestra más de la aplicación de esta política se ve claramente en las escuelas de nivel medio superior denominadas EMSAD, Escuela Media Superior a distancia, que se encuentra en las comunidades más pequeñas y muchas veces más marginadas del estado de Tlaxcala. Aquí, los directivos de este subsistema, que se encuentra ubicado dentro los CECyTE, les informan a los directores de los EMSAD que el número de horas de los programas de estudio se reducen en un 20% aproximadamente, quitándoles horas a las asignaturas importantes como matemáticas, informática, lectura y redacción, las de ciencias sociales, etc.
Mientras que todos los educadores serios indican la necesidad de mejorar la educación media superior incrementando horas, estos directivos, con argumentos formales, absurdos y obscuros, recortan horas afectando gravemente la ya de por si, la alicaída educación media superior. El fondo del asunto es en realidad recortarle salarios a los maestros y que esta educación sea lo más barato posible, al fin que los beneficiarios son hijos de campesinos dirán seguramente.
Estas dos muestras de la actitud de un gobierno que ha mostrado a lo largo de su periodo, su rechazo a la educación de los pobres, y su interés por la educación de los hijos de las clases denominadas “altas”, ha sido el sello exclusivo y único, aunque anuncie un gran impulso a la educación, ésta, es de mala calidad y con toda la intención de producir jóvenes apenas preparados para ser obreros, empleados, o comerciantes en pequeño, o desocupados y muy probablemente delincuentes por la fuerza.
Cuando todos los países, incluso los más pequeños, impulsan su educación aquí en México, se combate, se denigra, se aplasta a los pobres que son la mayoría, se les da educación pero de segunda, por eso somos la nación con los peores promedios según la OCDE. Pero aquí el problema es que los directivos del EMSAD Y del CECyTE, sin conciencia, ponen en riesgo el futuro de México con su actitud medrosa, o lo que es peor dolosa, cumplen las ordenes sin entender que es un doble y duro golpe a la educación de los pobres.