Siempre será mejor tratar los fenómenos naturales o sociales desde su esencia y no sólo por encima. Hay que ver el contenido de las cosas no sólo su forma. Se entiende como fenómeno lo que captamos por los sentidos, lo que vemos a primera vista con nuestros ojos, lo que se manifiesta; Pero muchas veces la realidad ni nos permite captar la esencia del fenómeno, que es lo contrario, aquello que es la causa profunda de las cosas, de cada fenómeno; las relaciones internas que generan el desarrollo, las principales. Creo que si se nos enseña a ver así la vida en las escuelas, en la televisión y en todos los medios de comunicación, seremos hombres distintos y más preparados.
Quiero explicar, a la luz de lo anterior cómo es muy frecuente escuchar en comunicadores de distintos medios una forma errónea, poco educadora de tratar ciertos problemas. El caso es que hace algunos días escuche en una estación de la radio local de Hermosillo, los comentarios de dos periodistas acerca de la masacre cometida cerca de Ciudad Obregón, contra el líder de la UGOCEP en Sonora, Margarito Montes Parra y catorce personas más, es decir, en total quince personas asesinadas, y que tal suceso ya había trascendido nuestras fronteras y se había destacado esta noticia en los principales portales de internet del mundo. Inmediatamente después se comentaba: ¿cómo es posible que éste líder campesino anduviera en camionetas de lujo, siendo que el campo mexicano está en crisis y la mayoría de los campesinos viven en pobreza?
Eso es lo que más o menos se dijo; pero nunca escuché que los comunicadores preguntaran por qué ocurren esos hechos de sangre, cómo es que hasta niños hayan sido acribillados; de los motivos del suceso no se dijo nada; se le dio por el lado de los carros de lujo, se detuvieron en la superficie del fenómeno, en un solo aspecto del fenómeno, pero rehuyeron ir a lo profundo.
Y la pregunta es, ¿se puede entender el problema en esa forma de abordarlo?, esa interrogante maliciosa explica la muerte tan cruel que se les dio a Margarita y su familia? No lo creo; ni escribo para hacer una defensa de las posiciones políticas de los asesinados; cualquier crimen como éste es condenable, independientemente de las posiciones ideológicas. Pero me llama la atención la forma en que los medios de comunicación actúan, la parcialidad para ver los problemas, cómo parte de la prensa, de los medios, pasa por alto el grado de inseguridad al que se ha llegado, cuando hasta los niños, que no tiene nada que ver, la pagan: otra vez se vuelve a la antigua forma de cobrarse las deudas, a la barbarie de sacrificar a inocentes, por el hecho de ser descendientes o allegados del deudor sentenciado.
Estos periodistas escuchados por mí, no tratan a todos los hombres y mujeres de nuestra sociedad con equidad, con la misma vara; hay, para empezar, periodistas del país que andan en camionetas de lujo y nadie dice nada, aunque en el gremio se rumora que hay honestos y deshonestos. Llegan por ejemplo artistas, políticos, empresarios, y hasta filántropos a la ciudad en carros de lujo y se nos pasan por la televisión como modelos de personalidad para que nuestra juventud, los imite, a sabiendas de la propia prensa de que esas “personalidades” son un saco de inmoralidad, mal ejemplo para nuestra gente, pero en esto consideran que no hay nada para tachar de malo.Trato de decir que no deberían de ver las cosas así; recuerdo que se sacó hace años en la prensa, tres o cuatro carros de la marca Mercedes Benz de la guardia del Presidente Fidel Castro, con la clara idea de desprestigiar, de calumniar al gobierno de Cuba, Otra vez utilizaron la superficie del fenómeno, rehuyendo la esencia. Pero otro es el trato que se da cuando vemos lo aparatoso que tan sólo la avanzada americana presenta, ya no se diga los carros y caravanas blindadas y de lujo que se ven para el resguardo del secretario de Estado o al Presidente americano; en estos casos si van los comunicadores a la esencia, a la necesidad de la protección de las “personalidades”. Ahí se quedan boquiabiertos y hasta dicen ¡que chingones son los americanos! O sea, juegan el papel de sumisos e incondicionales del poder; los que no quieren ver las cosas tal como son, cuando lo más sano, lo más correcto es que uno sea racional y entender que si alguien por su trabajo necesita viajar en esos carros, es comprensible. Así se deberían abordar los problemas, y no distorsionarlos, querer engañar al pueblo, para que continúe ignorante de lo que realmente pasa en el país.
* Colaboraciones anteriores