La verdad es que a veces como que a uno ya se le empieza a meter en la cabeza esa idea de que el final del mundo ya está próximo; digo esto porque mientras uno ve por la televisión las ciudades destrozadas, pueblos desaparecidos y demás daños provocados por la naturaleza, en otras regiones de nuestro país y del mundo, se padece la terrible sequía haciendo sus estragos también en los pueblos.
Es una contradicción de la naturaleza, contradicción que nos indica de que el planeta está cambiando, se está transformando y muy rápido además. Nosotros formamos parte de esa naturaleza, la sentimos, y, por lo tanto, debemos estar interesados en preservarla ya que en ella vivimos. Digo esto porque en Hermosillo la población entera está sufriendo la escasez del agua, e igualmente se ve, como en todo problema social de una sociedad que no se preocupa de todos por igual, que quien la sufre, quien reciente más el no tener agua, son los pobres.
El problema surge, según versiones de funcionarios de Agua de Hermosillo, porque los pozos se están secando, ya no dan más agua y entonces se tienen que buscar nuevas fuentes de abastecimiento, como pueden ser nuevos pozos, el acueducto El Novillo-Hermosillo y se ha llegado a mencionar la desaladora. Mientras se decide por cual medio se abastece de agua a la capital, problema ya de varias administraciones anteriores también, la gente trabajadora es la que más sufre este grave problema porque su raquítico salario no alcanza para pagar una pipa para almacenar agua en la cisterna, las que tienen, pero hay familias que sólo con unos dos tambos enfrentan el problema.
Basta con no tener agua para beber para comprender el problema al que nos enfrentamos, no se puede vivir sin agua, nuestro organismo necesita del vital líquido y toda nuestra vida se desarrolla enlazada con el agua. Por eso es que últimamente la gente ya no se aguantó a seguir escuchando más explicaciones somníferas de los funcionarios y ha salido a protestar por varios puntos de la ciudad para exigir que se les dé más horas de agua en el tandeo programado. Al entrar en vigencia el tandeo se decía que habría ocho horas de agua pero las quejas de los vecinos son que a veces ni siquiera dos horas y sin presión. Así está la situación.
Ahora bien, esta necesidad del agua para la capital ha suscitado un problema con sectores agrícolas, sobre todo, del valle del Yaqui que se oponen a que se construya el acueducto Novillo-Hermosillo ya que esto afectaría según argumentan los mismos, la siembra en esa fértil región del sur del estado. A los ciudadanos no les interesa de donde la traigan, lo que quieren es tener agua en su casa y cubrir sus necesidades, lo que se necesita es que se resuelva este problema lo más pronto posible. Que sería de los habitantes de la ciudad de México si una región le quisiera negar el agua, problemón en el que nos meteríamos. Al perecer existe el problema pero se le ha buscado una salida negociada y esto es lo que se requiere aquí.
El gobierno del estado tiene que encontrar una solución equilibrada de tal forma que no se sienta que se tapa un hoyo pero surge uno nuevo, y, al mismo tiempo, tiene que destinar más recursos para introducción de servicio de agua potable para colonias y comunidades que en la actualidad no tienen este servicio. Se habla de inversiones de miles y miles de millones de pesos en obras de infraestructura pero casi no se escucha que se combata el gran rezago que tienen los pobres de Sonora en agua y otros servicios. Si los poderosos patalean por defender sus intereses de clase los pobres tienen que hacer lo mismo exigiendo que no se descobije a los más necesitados, los bloqueos de calles, aunque a algunos no les guste, son la muestra más clara de que se pueden resolver los problemas siempre y cuando estemos dispuestos a defender nuestros derechos.
* Colaboraciones anteriores