La sociedad para poder funcionar en armonía, ya lo decían desde hace muchos años los antiguos babilonios en su código de Hammurabi, tiene que tener ciertas normas o leyes para que los integrantes de la misma las respeten y pueda funcionar correctamente, de lo contrario, la misma se vuelve un caos.
Me surge la inquietud por tratar un poco un problema relacionado al concepto de lo regular, del orden, porque es frecuentísimo escuchar en funcionarios de todos los niveles el uso del concepto de lo regular e irregular cuando un ciudadano se acerca a las dependencias a gestionar algún problema. Los hay desde aquellos que se entregan a su trabajo y señalan el concepto como algo que se debe de respetar hasta los que cínicamente lo utilizan como arma para golpear el ánimo de quien sólo espera un empujoncito para quedar dentro del orden. La primera impresión que causa la respuesta de los funcionarios, en esto se destacan más los de derecha, es querer aparecer como los más rectos, como dando a entender que ellos no tolerarán más actos ilegales, todo lo que represente ilegalidad, dicen, fue cosa del pasado porque ahora ya es otra la administración y ahora las cosas son distintas.
A primera vista nadie puede negar que así tienen que ser las cosas, se tiene que ir mejorando, pero la realidad ayudada por el tiempo, al que no se le pasa nada, luego nos señala que las cosas no son como lo dicen los funcionarios sino que su política está plenamente calculada, bien meditada para cuidar los intereses de la clase que nos gobierna.
En este país con 85 millones de pobres que no tienen ni para comer, sería un verdadero milagro no encontrar situaciones irregulares en la vida diaria de nuestra gente, todo, pero todo, lo determina la producción, ahí encontraremos la respuesta a todos los males que padecemos. Por eso, la música, la educación, la misma religión y, algo fundamentalísimo para justificar la existencia del régimen actual y que no puede faltar: el derecho. Las leyes que rigen nuestra conducta y nuestra vida tienen ese propósito, el de mantener vigente el poder. ¿Cómo se explica pues, que se insista y se insista tanto en respetar la propiedad privada, en que nadie contribuya a generar la ingobernabilidad, en que todos nos metamos al orden cuando no todos tenemos los mismos medios, las mismas condiciones de vida para para poder respetar el orden?
Hay también otras pruebas más para reforzar la idea principal, en el hecho de que los mismos que están en el poder favorecen a sus partidarios otorgando anuencias, haciéndose de la vista gorda, fingiendo no ver que fluyen los recursos a raudales, económicos y de todo tipo sin importar que la aplicación de los recursos se justifique mientras a otros, sobre todo a las organizaciones revolucionarias, la ley se les tiene que aplicar a como dé lugar, a rajatabla.
Todo mundo sabe que a los problemas irregulares en tiempos electorales nadie los desprecia, todo mundo quiere contribuir a terminar con lo irregular, pero sabemos bien que sólo es una pose, que sólo se quiere el voto para luego seguir justificando el estado actual de las cosas. Por eso los babilonios crearon su famoso código, que es el monumento legal más antiguo que se conoce, para tratar de evitar una guerra entre esclavos y esclavistas, por eso se dictaron medidas para mantener en paz la sociedad de su tiempo. Hoy entonces, el manejo de lo irregular es un claro intento de asestar un mazazo por la cabeza para toda la masa hambrienta de justicia, para no permitirle que lleve el desorden a la sociedad. A los pobres de este país no les queda otra salida más que comprender nuestra realidad, entenderla y, con base en eso, buscar la manera de ir generando condiciones materiales dignas, no de pobreza, que permitan que todos vivamos respetando la ley.
* Colaboraciones anteriores