Como ya sabemos, recientemente hubo cambio de presidente en Cuba. Al frente de la isla socialista quedó Raúl Castro Ruz, quien sucedió en el cargo a Fidel Castro Ruz, uno de los más grandes defensores de los pobres del mundo.
Ante este acontecimiento, rápidamente empezó a trabajar la maquinaria ideológica del sistema capitalista para calumniar, para incitar -por décadas los han hecho- a la sublevación de pueblo cubano contra el socialismo. Me llama la atención la forma en que se expresan los defensores de la burguesía mexicana y mundial a cerca de los cambios que se producen en la isla.
Dice un analista de Tv Azteca: “Se ha liberalizado los mercados de medicina, tierra agrícola, insumos y herramientas del campo, electrodomésticos, computadoras y otros productos y servicios. Si los logra aplicar, Raúl estará empezando un proceso que al final resultara irreversible. Una vez que se abre la puerta a la libertad, es muy difícil volverla a cerrar”. Detrás de estas palabras “libertadoras” y “justicieras” se esconde el verdadero monstruo destructor de pueblos y chupador de la fuerza de trabajo: el sistema capitalista.
Detrás existe la sed insaciable del capital yanqui por invertir en Cuba, por colocar sus mercancías, por extraer los recursos naturales con que cuenta el país y por acabar con toda la forma de gobierno que atente contra la propiedad privada sobre los medios de producción. ¿Acaso lo que estos lacayos de la burguesía internacional ofrecen al pueblo cubano lo disfrutamos ya los mexicanos? La libertad que estos señores quieren para el pueblo cubano es la “libertad” de la que gozamos en México y otros países capitalistas; es decir, aquella en la que unos cuantos se enriquecen, viven en la opulencia a costa de privar de alimentos, educación, transporte, vivienda, etc., a 75 millones de seres.
Y si acercamos más la lupa a la realidad mexicana, que nos expliquen: ¿qué libertad es aquélla donde se gana un salario miserable, en la que nuestros científicos y clase obrera tienen que emigrar porque aquí no hay trabajo? Somos un magnifico ejemplo para los cubanos en cuanto a injusticia social; tenemos a los hombres más ricos del mundo que han generado las más grandes masas de pobres.
A las organizaciones revolucionarias se les reprime y se les encarcela porque atentan contra los intereses de la burguesía, al organizar y defender a los pobres. Entonces es falso, es una campaña de mentiras de la burguesía para colocar sus mercancías y desterrar al socialismo de Cuba.
La verdadera libertad para los pobres de la tierra será cuando no tengan hambre y carencia de servicios, cuando la riqueza generada sea para quienes la producen.
Por esa libertad hay que luchar.
* Colaboraciones anteriores