La historia de la sociedad y, por tanto, la historia del hombre, la determina la producción; es decir, la historia de cómo le hizo el hombre para conseguir comida, calzado, vestido, ropa, a partir de los instrumentos de trabajo de que disponía. Pero, al mismo tiempo, se fue formando toda una serie de ideas como resultado de su práctica, de su trabajo diario y así es como surgen las normas, las leyes, la literatura, las ciencias, la religión, etcétera. Entonces, la producción material genera su propia ideología, genera sus propias ideas.
Esto viene a cuento por lo siguiente: es muy frecuente escuchar a diputados, senadores y hasta aquellas personas que no están metidas en algún puesto de elección o dentro de algún partido político, decir que no se debe “partidizar” un tema o un problema. Pongamos dos ejemplos. Primero, a nivel federal, ahorita se está discutiendo la Reforma Energética. Segundo, a nivel local, en Sonora hubo una inundación de un fraccionamiento propiedad del ex presidente municipal Francisco Búrquez Valenzuela y como los afectados son pobres, pues se aprovecha esto para golpear al grupo propietario de este fraccionamiento. ¿Qué dicen los del primer caso? “No, pues si se “partidiza” el tema del petróleo nunca llegaremos a un acuerdo y se tiene que ver primero por los intereses de la nación. Hay que estar de acuerdo, es posible encontrar la salida, pero no la vamos a encontrar si lo vemos como partidos políticos (irresponsables)”. En el segundo caso, quienes defienden al ex presidente Francisco Búrquez dicen que “no se politice”; claro, no quieren que se conozca el lado oscuro de cómo se hacen de negocios los poderosos, aunque también habría que señalar de pasada que es exagerada la rapidez con que actúan los denunciantes, llevando despensas y solidarizándose como ellos estuvieran limpios y tuvieran moral suficiente.
Bueno, creo que sirven los dos casos para preguntarnos: ¿es posible, en este sistema en que vivimos, que algún día los políticos entren a un periodo donde todos sean como hermanos y donde todos lleguen a felices acuerdos para beneficio de los ciudadanos y de la patria? Francamente no lo creo, y no lo creo nomás porque lo diga yo, sino porque, en primer lugar, veo en esa forma de hacer política una maniobra para ocultar la verdad de las cosas a la gente y que todo quede entre los partidos que ya tienen repartido el pastel.
¿Qué representan los partidos políticos en nuestro país? Pues los intereses de una clase social que está para defender sus intereses económicos y políticos, con la finalidad de preservar el poder que ya ostentan teniendo al frente a su vanguardia, a sus elementos más destacados, porque, decía al principio, cada sistema económico tiene su propia súper estructura y en el México capitalista los partidos son parte de ésta, o sea que no es casual su existencia sino que es parte del mismo sistema, basta con que le echemos una mirada a sus miembros, cuál es su ideología, qué papel juegan en la producción en estos momentos, si son dueños de fábricas o si son trabajadores que sólo cuentan con su fuerza de trabajo. Por ello, no es posible creerles a aquellos que, dándoselas de apolíticos y de neutrales, quieran que las cosas cambien generando momentos en que desaparecen los intereses, momentos de “felices acuerdos”. Se pueden dar, pero sólo en la mente. Por eso, sostener esta postura es confundir más a nuestra gente; por ello se vuelve necesario que se denuncie y que se digan las cosas tal y como son en la realidad.
* Colaboraciones anteriores