Nuevamente, la naturaleza vuelve a demostrar su poderío, nos vuelve a poner de manifiesto lo que en este mundo somos: unos seres diminutos, pequeñísimos, ante todo el universo. Con el fenómeno meteorológico conocido como Jimena, las regiones de Empalme-Guaymas y en la parte de Tastiota-Choyudo de la Costa de Hermosillo, quedaron muy afectadas.
Lo que nos narran nuestros compañeros del puerto de Guaymas es que la ciudad quedó deshecha, las calles y su pavimento destruido, el servicio de drenaje y agua potable quedaron muy dañados, casas que con la humedad se vinieron abajo, pueblos enteros de la zona rural quedaron entre el agua que arrasó con todo a su paso dejando a San José, Santa Clara y demás comunidades del valle de Guaymas entre lodo y sin habitantes, porque se refugiaron en albergues. Se puede constatar cómo por los arroyos se ven tambos, vacas y demás objetos que usan las familias, los daños más cuantiosos se presentan en las viviendas que, como siempre, son de las familias más humildes.
En la Costa de Hermosillo, la situación es similar a lo dicho atrás, sólo quiero destacar lo del camino que conduce a El Choyudo, comunidad de pescadores, quedó totalmente destruido en el estero de Tastiota. En dicho lugar, hace algunos años se instalaron granjas camaronícolas que a pesar de la oposición de las comunidades a su instalación, el gobierno las aceptó y ahora éstas están cerrando con sus grandes construcciones, sus bordos tan altos para criar camarón, el curso natural de los arroyos que depositan sus aguas en el lugar. Lo que se hizo ahí fue encajonar el estero y por eso ahora, como llego muchísima agua que ya no se pudo extender porque las obras de las construcciones de las granjas lo impiden, se fue haciendo remanso hasta que se destruyo el camino quedando incomunicada esta comunidad. Ahorita se necesita alimentos, agua potable, etcétera, pero más importante es que el gobierno municipal y estatal agilicen lo más pronto posible la construcción del camino, ya que es por ahí donde transitan y por donde se pueden comunicar con Guaymas y Hermosillo.
Como se ve, siempre los dañados son los jodidos y es que esto tiene una explicación ya que muy rara vez vemos o escuchamos que una gente de poder económico sea golpeada por los fenómenos porque, está claro que una gente con dinero construye su casa de material, bien hecha, asentada en un lugar seguro y lo más alejada de posibles inundaciones o derrumbes. Todo lo contrario pues de una gente pobre, que no tiene ni donde caerse muerta, que ya lo que le interesa es un lugar, sea donde sea, lo que quiere es un pedazo de tierra para meter a sus hijos aunque su casa sea de cartón. Debemos decir que desafortunadamente para nuestro país la mayoría de nuestra gente está en esta última situación, por ello casi siempre los más afectados son los más marginados.
Otra cosa que sacan a relucir los fenómenos naturales es la voracidad de los poderosos para enriquecerse más, que no les importa en lo más mínimo la naturaleza y sus consecuencias en el futuro para la sociedad. Por ello, debemos de sacar lecciones, la naturaleza nos exhibe nuestra pobreza y atraso, pero también lo desigual del sistema en que vivimos. La tarea es entonces construir una sociedad con oportunidad de vivir mejor para todos.
* Colaboraciones anteriores