La semana pasada se llevó a cabo una manifestación pública en Hermosillo de un grupo de 200 personas provenientes del ejido “Rodolfo Campodónico” municipio de Caborca.
La razón de su protesta fue el despojo de 3,900 hectáreas de tierras agrícolas y playas que, por muchos años, ellos las han trabajado.
La denuncia de los campesinos del Campodónico nos lleva a recordar la historia de cómo a algunos pueblos de Escocia e Irlanda fueron despojados de sus tierras por parte de Inglaterra; les quitaban sus tierras con mentiras, trampas y a la fuerza; les incendiaban sus casas y con el apoyo del ejército inglés los sacaban de las mejores tierras y los echaban a los cerros. Pasó el tiempo, y entonces los desalojaron de esas alturas, porque eran bosques aptos para la caza, y los empujaron a la playa; ya en este último pedazo de tierra salada todavía se les seguía hostigando, hasta que finalmente muchos optaron mejor por abandonar la patria.
Todo esto lo describe Carlos Marx en “La Acumulación Originaria”, de El Capital, y, como podemos apreciar, no han cambiado mucho las cosas hasta el día de hoy. Se comprueba que ahí donde mete las manos la burguesía, la historia se escribe con despojos, represión y sangre.
Quien conozca la región de Caborca y de Peñasco sabrá que lo que es hoy esta zona no puede explicarse sin aterrizar a los grandes sacrificios y sufrimientos que tuvieron que enfrentar los primeros pobladores para adaptarse a una tierra desértica; andaban buscando agua, cavando hoyos aquí y allá hasta que la encontraban; las altas temperaturas que año tras año tienen que enfrentar los obligaron a aclimatarse y así surge poco a poco una región agrícola próspera, de la soledad y la tristeza del desierto.
En esta parte del estado de Sonora se está construyendo la Carretera Costera y, precisamente, pasará por terrenos y playas vírgenes del ejido “Rodolfo Campodónico” que han despertado la codicia de las familias pudientes para instalar ahí hoteles, residencias y condominios. Ésta es una forma de explicar el porqué unos pocos lo tienen todo, mientras a la mayoría se le despoja de todo lo que tiene. El desarrollo de Sonora tiene que ser más equilibrado, se le tiene que dar prioridad también al pueblo, a las familias que viven de sus tierras y tienen el derecho de salir beneficiadas. Todo acto de rapiña contra los débiles debe ser denunciado por todos los medios posibles. ¿De qué le sirve al mexicano vivir rodeado de hoteles lujosos, con sus centros comerciales si no se tiene un lugar donde vivir, si no se tiene trabajo, etcétera? La única forma de parar los despojos es organizando a los pobres del estado y que se pongan en lucha para sacudirse a los explotadores buscando un estado y país más justo.
* Colaboraciones anteriores