MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Veracruz, un estado de contrastes

Samuel Aguirre Ochoa
Dirigente antorchista en el estado de Veracruz
2 de junio de 2008

Veracruz es un estado que, además de bello, es rico en recursos naturales, situación que lo ha llevado a colocarse en los primeros lugares en la producción de diversos bienes tanto renovables como no renovables. A primera vista pues, Veracruz es el estado que lo tiene todo: litorales, tierras de calidad, aguas superficiales y subterráneas, buenas condiciones climáticas, selvas, bosques, petróleo, etc. Pero analizando este asunto con mayor detenimiento nos daremos cuenta de que, ni todo Veracruz es bello, y mucho menos todos sus habitantes son ricos, como sí lo es el estado, ya que existen grandes regiones del territorio veracruzano con un alto grado de marginación y pobreza lacerante.

En el mismo Plan Veracruzano de Desarrollo 2005-2010, presentado por el Ejecutivo Estatal y aprobado por el Congreso del Estado el 17 de mayo de 2005, se reconoce que el 68% de los veracruzanos están excluidos de las condiciones mínimas de bienestar; que el estado cuenta con una economía con bajos niveles de productividad y competitividad debido a la insuficiente inversión pública y privada; que padece un déficit severo de infraestructura, en especial en materia de carreteras, hidroagrícolas y transportes; que Veracruz carece de una industria amplia y diversificada, la que tiene se concentra en dos ramas: alimentaria y petroquímica y que su sector agropecuario está desarticulado.

Un contraste radica, en que de un lado existen grandes regiones que son verdaderos bolsones de miseria y marginación (Sierra de Zongolica, Sierra Totonaca, Sierra de Chicontepec, etc.), y de otro, regiones ricas, con desarrollo y crecimiento económico. En dicho Plan, se divide al estado en 10 regiones y se hace un diagnóstico de cada una de ellas en cuanto a su grado de marginación, clasificando a ésta entre muy alta, alta, media, baja y muy baja. Para probar con cifras del gobierno la existencia de este contraste, citaré los índices de marginación de las dos regiones más pobres y de las dos regiones menos pobres: las de mayor pobreza, la Huasteca Baja y la Totonaca, promedian el 84.4% en los índices de alta y muy alta marginación, mientras que en las regiones Sotavento y Papaloapan no existe el indicador de muy alta marginación y sólo promedia el 49.4% de alta marginación. En las dos primeras, el indicador de muy baja marginación promedia el 3.3%, mientras que en las segundas el promedio alcanza el 15.5%.

Otro contraste en materia económica radica, en que dentro de las regiones que dicho documento señala con menos marginación, como son los casos de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y la Capital Xalapa, también conviven al mismo tiempo, de un lado la marginación aunada a la pobreza, y de otro, la riqueza aunada al crecimiento y al desarrollo. Fenómeno que se observa incluso dentro de una misma ciudad: de un lado fraccionamientos de lujo, con carros último modelo a la puerta y con todos los servicios disponibles, y de otro, colonias marginadas, que se inundan año con año, habitadas por madres solteras, por personas sin empleos o subempleadas y sin los servicios públicos más elementales para una vida digna.

En una plática sostenida con uno de los gobernadores que ha tenido Veracruz, al preguntarle cómo atenuar con estas divergencias, para lograr una mejor distribución de la riqueza social del país, dicho gobernador me contestó sin dejar lugar a réplica, “que la riqueza no se distribuye, se crea”. Evidentemente no entré en discusión con tal gobernador, pero su postura es totalmente errónea. Es cierto que para poder distribuir la riqueza primero hay que crearla, pero también es cierto que debe buscarse la forma más equitativa de distribuirla, de lo contrario puede llegarse a los extremos de que el ingreso per cápita sea muy desigual y de que la riqueza esté excesivamente concentrada en unas cuantas manos, situación que crea primero irritación entre la población más pobre, pudiendo convertirse más adelante en problemas sociales de consecuencias lamentables.

Otro gobernador, hablando de estos mismos contrastes, respondió que, desde su  punto de vista, la manera de redistribuir la riqueza de un país consiste en invertir los dineros recaudados por los gobiernos vía impuestos, etc., en las zonas más pobres y marginadas, para irlas sacando poco a poco de esa situación. Invertir en infraestructura educativa, en infraestructura carretera, productiva, en servicios básicos que mejoren la calidad de vida, etc. Evidentemente esta segunda postura es la más sensata, sobre todo ahora que el abismo entre los ricos y los pobres se hace cada día mayor.

En la actual administración, en el Plan Veracruzano de Desarrollo 2005-2010 se hace un buen diagnóstico de la situación del estado, se reconocen las grandes debilidades de Veracruz, y el Lic. Fidel Herrera propone medidas importantes de solución. Ahora bien, es evidente que estos rezagos no han disminuido, por el contrario se han incrementado y, por tanto, los funcionarios estatales y el mismo Gobernador no deben molestarse cuando el pueblo sale a las calles a pedirles soluciones a estos grandes lastres, y mucho menos si se trata de un pueblo organizado, propositivo y dispuesto a contribuir.

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